El Aguila perdicera en Aragón, una joya que se extingue

Al pensar en la rapaz más amenazada de Aragón, la mayoría sin dudarlo pensarían en la mítica silueta del quebrantahuesos sobrevolando algún valle pirenaico, pero mucho más discretamente, sin ser tan conocida por el gran público, el águila-azor perdicera (Hieraaetus fasciatus) ostenta este triste rango.   Las 30 últimas parejas de perdiceras aragonesas suponen menos de la mitad que las de quebrantahuesos, sin hacer ruido y en silencio esta joya de la avifauna aragonesa, este patrimonio de todos, se extingue lentamente.

DISTRIBUCIÓN EN ARAGÓN

El águila perdicera es una rapaz de mediano-gran tamaño, con una envergadura que oscila entre los 150-170 cm y un peso entre 1,7 y 2,5 kg, siendo siempre de mayor tamaño y peso las hembras que los machos.  Rapaz típicamente mediterránea encuentra su hábitat óptimo en las sierras mediterráneas de media - baja altitud y en los cañones fluviales, allí donde las zonas de matorral y bosque se mezclan con cultivos tradicionales, zonas que históricamente ha compartido con el hombre, por lo que tolera bastante la presencia humana.   La dramática regresión de la perdicera está bien constatada en Aragón, donde en los últimos 30 años ha desaparecido el 35% de las parejas, tendencia que sigue en la actualidad, con casos tan dramáticos como el de la provincia de Huesca que perdió en las década de los 90 la práctica totalidad de la docena de territorios conocidos.  Actualmente esta incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón en la categoría de “En Peligro de Extinción”.

Evolución de la distribución en Aragón del Águila-azor perdicera

PROBLEMAS Y ACCIONES PARA SU CONSERVACIÓN

Pero ¿donde están las causas de esta disminución tan alarmante de la especie?.  Para averiguarlo,  Agentes para la Protección de la Naturaleza y Técnicos del Gobierno de Aragón, han trabajado  desde la década de los 90 con la especie pudiéndose afirmar que las perdiceras aragonesas son con diferencia las mejores conocidas de toda la Península Ibérica. Se empezó marcando ejemplares en nido, mediante anillas de lectura a distancia y metálicas, para posteriormente emplear emisores satélite con el fin de estudiar la dispersión juvenil, los factores de mortalidad y el grado de filopatría.  112 pollos se han anillado hasta la fecha, diez de ellos con emisores, con un resultado claro: las jóvenes perdiceras se dispersan principalmente por el centro y sur peninsular, con recorridos que en algunos casos fueron de más de 2000 kilómetros.  Estas zonas se corresponden con territorios de relieves suaves, con abundantes presas y gran presencia humana tanto en infraestructuras (tendidos eléctricos) como en actividades (caza menor) lo que determino la alta tasa de mortalidad por electrocución (56%) y por disparo (16%).  La corrección de muchos de estos tendidos ligados a la conservación del Águila imperial ibérica, ha beneficiado indirectamente a las perdiceras al compartir zonas de dispersión, por lo que hasta hace unos años era casi una anécdota (las citas de ejemplares inmaduros) empezó a ser habitual en Aragón, síntoma de una mayor supervivencia juvenil.

Por otro lado también se han capturado ejemplares territoriales adultos y dotado de emisores satélites, con el fin de determinar las causas de mortalidad adulta, así como disponer de la cartografía exacta de los territorios con sus movimientos como base para la gestión del territorio.  Los resultados determinaron que olvidados ya ciertas prácticas de persecución humana, la electrocución era la principal causa de mortalidad adulta.  Mediante programas LIFE, convenios con las principales empresas eléctricas y normativas reguladoras, se consiguió reducir  de una manera importante este factor de mortalidad.

Pollo con anillas y adulto con emisor satélite GPS

Todo este trabajo de casi 25 años constituye una valiosa información que ha sido la base del futuro Plan de Recuperación para la Especie,  redactado, ultimado y que verá la luz en fechas próximas.  Analizando todo lo anteriormente expuesto, la especie debería contar con todo a su favor para comenzar una recuperación que le llevara a recolonizar territorios perdidos, pero lejos de esto la especie sigue perdiendolos, básicamente por dos motivos: uno la transformación del hábitat que en muchos caso ha hecho desaparecer sus especies presa (conejo básicamente) y el más importante la alta tasa de mortalidad adulta, con sustituciones además por ejemplares inmaduros, lo que provoca una baja productividad y el abandono de territorios.

Pero si como hemos visto, los principales factores de mortalidad de los adultos se habían corregido (la electrocución), ¿porque mueren nuestras perdiceras?; pues la triste actualidad de los últimos meses nos da la respuesta, un espectacular repunte de la persecución directa por parte del hombre, con prácticas que creíamos olvidadas, pero que toman fuerza muchas veces ante la pasividad por parte de la administración (medioambiental y de justicia) para contra quienes emplean estas prácticas.  El ejemplar tiroteado en Alcorisa (Teruel) durante la pasada media veda, o los dos ejemplares envenenados recientemente en Valmadrid (Zaragoza) son buenos ejemplos del futuro que le espera a esta y a otras muchas especies.

Vista frontal y dorsal de un macho adulto

EL FUTURO

El esfuerzo e ilusión de quienes durante muchos años venimos trabajando con la especie, así como todo el dinero público invertido en su conservación, es capaz de venirse abajo en un minuto, ante la insensibilidad y el desprecio por la vida de ciertos sectores de la sociedad, que aunque minoritarios, más veces de las deseadas son amparados por los poderes públicos.  Las personas que llevamos dentro el amor y respeto por la naturaleza, seguiremos luchando día a día por la perdicera, para que nuestros hijos puedan seguir viendo su silueta recortada en los cielos de Aragón y para el silencio de su ausencia no recorra nuestra sierras y cañones.

Bibliografía

Alcántara, M. y Hernández, F. 2006.  El águila perdicera en Aragón. En: Del Moral, J.C. (ed). El águila perdicera en España. Población en 2005 y método de censo: 49. SEO/Birdlife. Madrid.

Arroyo, B. ; Ferreiro, E. y Garza, V. 1995. El águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) en España: censo, reproducción y conservación. Colección Técnica. ICONA. Madrid

Sampietro, F. J.; Pelayo, E.; Hernández, F.; Cabrera, M. y Guiral, J. 1998. Aves de Aragón. Atlas de especies nidificantes. Diputación General de Aragón. Ibercaja. Zaragoza.

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, fauna. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

Para verla en directo:

http://www.aguilaperdicera.org/webcam.php

http://www.diba.cat/parcsn//parcs/plana.asp?parc=10&menu=105&submenu=1054&plana=p10m192&m=192&s=1054

About Alberto Portero Garcés

Zaragoza (1968). Los paisajes áridos de las estepas, el verdor de las huertas del Ebro y el pueblo de mi madre, Añón de Moncayo, fueron la escuela donde se forjó mi pasión por la naturaleza y donde poco a poco descubrí las sensaciones que han marcado mi vida. Sería más tarde, cuando la fotografía fue complementando mis salidas al campo, guardando con gran cariño las primeras imágenes de mi vieja praktica que me regalaron mis padres. No tengo ninguna especialidad en concreto, pero dada mi condición de pajarero, son las aves muchas veces el objetivo que persigue mi cámara. Unas cuantas miles de diapos y ya no sé cuantas imágenes digitales componen mi archivo, que he utilizado para multitud de charlas, folletos de naturaleza y algún calendario. Durante los dos últimos años una exposición itinerante ha recorrido casi todos los municipios de la comarca de Calatayud.