¡Cuidemos nuestras riberas!!

Iglesia de Santa María de la Corona. Ejea de los Caballeros (Zaragoza)

Cierra los ojos y piensa en una Cigüeña. ¿Dónde la ves?
Seguramente la imagen que tienes en tu retina es la de la Cigüeña en el alto del campanario de la Iglesia de tu pueblo o ciudad, o en un nido en una torre eléctrica o incluso en el tejado de una casa, pero eso no siempre ha sido así.

El hábitat natural de la Cigüeña, ha sido siempre la ribera de los ríos, en cuyos árboles construía sus nidos, cerca de los campos donde se alimentaba de invertebrados, micro-mamíferos, reptiles, anfibios y peces dentro de la alimentación natural. Sin embargo, las riberas a medida que los agricultores apuraban al máximo los limites de sus campos, talando los árboles para aprovechar mayor  terreno para la siembra, se fueron deteriorando.

Las Cigüeñas fueron quedándose sin árboles en los que anidar y alimento. De esta forma, fueron, año tras año fueron expulsadas de su hábitat, teniendo que trasladarse a las zonas habitadas, donde encontraban construcciones en las que anidar, y modificando sus hábitos alimenticios trasladándose a los basureros para completar su alimentación.

La cigüeña, fiel a su pareja durante toda la vida, reutiliza año tras año el mismo nido. Esto no tendría mayor importancia si no fuera por el hecho de que, al igual que a los humanos, le gusta retocar la casa, así que, día a día, va restaurando y ampliando su nido, que puede llegar a pesar más de una tonelada. El peligro que esto conlleva, tanto para el patrimonio histórico como para la seguridad de los viandantes, por el peligro de la caída de un nido de tales dimensiones, son entre otros, los factores que la han llevado a pasar de ser un ave admirada y respetada por el hombre, a un problema.

Existen varias soluciones para enmendar este problema que deberían ponerse en práctica inmediatamente. El primero, al que ya está recurriendo en muchos ayuntamientos, es la instalación de estructuras en los edificios en los que hay nidos, para asegurar que estos no se caigan, a la vez que protegen los tejados, sin embargo, lo más necesario es regenerar las riberas para que puedan volver a anidar en los su hábitat natural. Reforestando las riberas y colocando estructuras para que, mientras estos árboles no crecen lo suficiente para soportar sus nidos, ellas puedan instalarlos, dejando poco a poco las zonas habitadas para volver a vivir en la naturaleza compartiendo hábitat con el resto de aves como siempre han hecho.

Nidos en árboles de ribera y en estructuras. Fotografía: Eduardo Ramón Alastuey

Un buen ejemplo de este interés por la recuperación de la Cigüeña en la ribera, lo podemos encontrar en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), donde podemos observar, tanto la colocación de soportes en la Iglesia de Santa María de la Corona, como la construcción de estructuras en las riberas donde ya se las puede ver anidando junto a otras aves. Les queda todavía mucho por reconstruir, pero sin embargo son un ejemplo a seguir por otros ayuntamientos e instituciones.

Estructuras metálicas para instalación de nidos en las riberas. Fotografía: Eduardo Ramón Alastuey

Sin embargo, si nos gustaría hacer una llamada a los responsables de la colocación de las estructuras en las riberas ya que hemos constatado que en los lugares próximos a la Berné Alta y Paules, donde se instalaron hace unos años las torres metálicas junto al río, en las estructuras colocaron unas siluetas de Cigüeñas de chapa  como reclamo, y dichas siluetas están rotas o se han caído, quedando junto al nido, una especie de largas agujas  en las que pueden herirse las aves, tanto por roce como atravesándose las alas al posarse.

Silueta rota en el nido. Fotografías: Eduardo Ramón Alastuey

About Marta Josa Lens

De padre aragonés y madre gallega, nací en El Perelló (Tarragona) a los 20 años me vine a vivir a Zaragoza. Parece que mi afición a la fotografía viene de lejos, ya con 8 años conseguí mi primera cámara, pero realmente la pasión por la fotografía no empezó hasta tener mi primera reflex, fue entonces cuando empecé a fotografiar todo lo que veía, y pasó a ser mi mayor afición. Allá por el año 2000, empecé a fijarme más en las aves que salían en mis fotografía de paisaje y a querer saber más de ellas y así empezó mi verdadera pasión. Descubrí que en la Ría de Ortigueira (La Coruña) había algo más que agua, había mucha vida, después descubrí El Delta del Ebro y los Galachos y Lagunas de los alrededores de Zaragoza, y fué entonces cuando sentí la necesidad de estar con personas con mis mismos gustos, con mis mismas inquietudes, compartir y aprender. Entonces conocí Asafona. Lo que más me gusta de la fotografía es que puedo llevarme a casa toda la naturaleza en mi tarjeta sin necesitad de cortar una flor, ni enjaular un pájaro, ni de dispararle a un ciervo,…