Reflejos de Naturaleza » Rutas http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 GR 11 Aragonés, Puente de San Chaime – Pineta (1a parte) http://www.asafona.es/revista/?p=5139 http://www.asafona.es/revista/?p=5139#comments Sun, 31 Aug 2014 22:00:59 +0000 carloslopez http://www.asafona.es/revista/?p=5139

 

Como aficionado a la montaña y a la fotografía, siempre me llamaba la atención realizar andando la ruta GR 11. Que cruza el Pirineo de mar a mar, desde Cabo Higer a Cap de Creus. Debido a la larga duración de la travesía, no podía hacerla entera por no disponer de muchos días de vacaciones. Con lo cual me centre sólo en la parte aragonesa.

En compañía de un amigo, nos dispusimos a empezar nuestra andadura en Benasque un 16 de agosto, donde nos levantamos temprano por la mañana para coger el autobús que nos dejaría en el puente de San Chaime. Allí empezaríamos nuestra andadura y esperábamos llegar a Zuriza diez después.

 

 

1ª ETAPA

Por delante nos esperaba una etapa que transcurría entre el Puente de San Chaime y el Refugio de Ángel Orus. Con una duración de unas seis horas y un desnivel aproximado de 1500 metros. El recorrido pasaba por los Ibones de Batisielles en dirección hacia el Collado de la Plana. Una pequeña confusión nos hizo descender hasta los Ibones de Perramó, después de comer nos dimos cuenta del error que habíamos cometido el cual tuvimos que subsanar volviendo a ascender la importante cantidad de metros que anteriormente habíamos bajado. Después de llegar por fin al collado de la Plana, donde está el Ibón que lleva su mismo nombre. Ya podíamos divisar el refugio donde íbamos a pasar nuestra primera noche en la montaña, comenzamos el descenso hasta él pasando antes por los Ibones de Grist.

Orientándonos con la vista de donde estaba el refugio, podíamos intuir por donde andaba el camino ya que en ese tramo no estaba muy claro. Ya en el refugio podíamos retomar fuerzas y disponernos a descansar después de una primera dura etapa.

 

 

 ETAPA

El segundo día nos levantábamos con un expléndido sol para completar el recorrido entre el Refugio Ángel Orus y las Bordas de Biadós. Por delante nos esperaban cinco horas de caminata con un desnivel de 800 metros. Nos dispusimos a ascender hasta el collado de Grist no sin antes atravesar el Ibón de Llardaneta. Después de pasar el ibón nos esperaba una dura y empinada ascensión hasta el collado, la cual salvamos sin problemas.

 

Desde allí comenzamos el descenso no sin antes desviarnos hasta el Ibón de Millaris, donde comimos y recuperamos fuerzas para seguir bajando hasta el Refugio de Biadós. Allí nos estaba esperando una buena cerveza y una suculenta cena.

 

 

3ª ETAPA


El tercer día la etapa transcurría entre las Bordas de Biadós y el pueblo de Parzán. Con una duración de cinco horas y un desnivel de 900 metros. Comenzamos a caminar entre campos y pastos en dirección a la parte más alta de la etapa que era el Collado de Chistau. Ya en el collado, las vistas hacían recordar a una zona volcánica, debido al color de las piedras que se veían en los picos próximos. Nos dispusimos a bajar al Ibón de Ordiceto, donde había gran cantidad de gente debido a la facilidad de acceder hasta él. Desde allí nos esperaba un duro descenso hasta Parzán porque el único camino, que es una larga pista de tierra, se hacía interminable. Ya en el pueblo, después de tener ganas de llegar hacia muchas horas, nos dispusimos a buscar el hostal que esa noche nos iba a dar cobijo.

 

                                     

 

4ª ETAPA

El cuarto día comenzamos a caminar por uno de los peores terrenos que hay para hacerlo con botas de montaña, el asfalto, seguido de unos cuantos kilómetros de pista de forestal.

 

 

Ese día con una travesía de cinco horas y media y un desnivel de 1.100 metros, sólo era el calentamiento de lo que nos esperaba el día siguiente. Saliendo del pueblo de Parzán y con destino final el Refugio de Pineta nos dispusimos a alcanzar el pueblo de Chisagües para seguir caminando hacia la Collada de Las Coronetas. Desde donde se puede divisar una de las mejores vistas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Valle de Pineta, con varios de sus tresmiles a la cabeza. Empezamos a hacernos a la idea del gran desnivel que teníamos que ascender al día siguiente, donde los caminos parecen imposibles. Desde el collado nos dispusimos a descender hasta el refugio, no sin antes pasar por los Llanos de La Larri, donde nos estaba esperando nuestro amigo Javier Ara para acompañarnos en las dos siguientes etapas.

 

 

Continuara…

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EL CHALTÉN. Un paraíso escondido en la Argentina. http://www.asafona.es/revista/?p=4858 http://www.asafona.es/revista/?p=4858#comments Sun, 31 Aug 2014 22:00:27 +0000 Alfonso Ferrer Yus http://www.asafona.es/revista/?p=4858

Carretera hacia El Chaltén

Francesco nació en Buenos Aires, no le gusta decir los años que tiene, tuvo varias ocupaciones y eso le permitió viajar por toda la Argentina; en una de nuestras larguísimas conversaciones le pregunté: ¿Qué es lo que más te gustó de la Argentina? Él se quedó pensando un rato pero no enumerando sitios o ciudades, supongo estaba recordando los colores, el olor y todo lo que su imaginación pudo recuperar en un segundo y medio, me mira y lentamente me responde: El Chaltén.

Argentina. Patagonia. Santa Cruz. El Chaltén. Apenas a tres horas en autobús o coche de El Calafate se encuentra la localidad de El Chaltén, un paraíso escondido del Parque Nacional de los Glaciares en el sur de la Cordillera Andina. Sin duda el recorrido por carretera desde El Calafate hasta El Chaltén es uno de los más espectaculares de Argentina, siguiendo la famosa ruta 40, asfaltada aunque en muchas tramos todavía de ripio (pista de gravilla y tierra más o menos consolidada), se rodea el Lago Argentino y más tarde el lago Viedma hasta llegar a el Chaltén. Durante el trayecto se puede observar la increíble magnitud del Glaciar Viedma (el más grande de toda la Argentina) que va a morir al comienzo del lago que lleva su nombre. El viajero se sobrecoge ante el espectáculo que se abre ante él, siguiendo un camino casi labrado en el corazón de la meseta patagónica, con los Andes al fondo, rectas interminables sólo interrumpidas por los avisos de desvío a las Estancias que existen en esta zona, camuflados entre los Neneos y Colapiches que constituyen la vegetación típica de la estepa patagónica. Más adelante ya se comienza a divisar las figuras imponentes del macizo del Fitz Roy y el Cerro Torre, casi siempre cubiertas de espesas nubes que a menudo no dejan observar sus figuras de manera clara. Los pobladores indígenas de esta zona siempre creyeron que el Monte Fitz Roy (o Cerro Chaltén) era en realidad un volcán debido a la casi siempre presencia de nubes en su cima.

Monte Fitz Roy

Cuando uno llega por primera vez a El Chaltén tiene la sensación de entrar en un lugar donde el tiempo transcurre de otra manera, alejado del resto del mundo, como dándole la espalda porque así se siente mejor. No existe urbanismo definido y las casas y construcciones aparecen diseminadas como si así se le hubiera antojado al azar, los materiales y colores son tan diversos que crean una atmósfera que atrapa al que lo visita, una energía apacible y sincera que discurre por sus calles, por supuesto de tierra, que te hacen sentir bien acogido desde el primer momento. Ante todo sobra decir que visitar El Chaltén es visitar uno de los lugares más bonitos de Argentina, naturaleza en estado puro, sus aproximadamente 300 habitantes se sienten orgullosos de ello.

Alejado del bullicio turístico de El Calafate, El Chaltén no recibe tanto visitante, es por ello que el viajero debe descubrirlo por sí mismo, no se le enseña. El Chaltén ofrece al que llega hasta él, montañas, glaciares, lagos y paisajes que difícilmente se pueden llegar a olvidar. Sin duda es por todo esto que El Chaltén es declarado capital nacional del trekking, cada año es visitado por cientos de montañeros que pueden encontrar desde caminatas de un día hasta travesías de varios días por los campos de hielo del límite geográfico entre Argentina y Chile, siempre dependiendo del cambiante clima patagónico. Además esta zona es mundialmente conocida por poseer el Cerro Fitz Roy y el Cerro Torre, dos de las montañas más bonitas del mundo y el sueño de cualquier escalador. Además de montañismo y trekking se puede practicar rafting, piragüismo, montar a caballo, pesca,  además de ser un paraíso para los amantes de la flora y fauna.

Después de la tormenta

El viajero encontrará en El Chaltén todos los servicios mínimos para que su estancia sea de todos modos confortable, todos los tipos de alojamiento, restaurantes, comercios, servicios de transporte, guías de montaña y aventura, alquiler de material técnico y como no los extendidísimos locutorios de teléfono e Internet.

La Ruta 40

La ruta 40 es la carretera más famosa de toda Argentina, con sus 5000 Km. de distancia une la provincia de Santa Cruz, en el sur, con la frontera con Bolivia, en el Norte, atravesando todo el país. El recorrido transcurre paralelo a la cordillera de los Andes y atraviesa 20 parques nacionales y 18 importantes ríos, además de otros muchos puntos de interés turístico del país. A pesar de su fama y de la intención del gobierno por situarla como reclamo turístico solamente la mitad de su recorrido está asfaltado, la otra mitad es ripio que depende de los tramos, se encuentra en más o menos buen estado, aunque en todo momento conviene extremar la precaución.

Ruta 40

Parque Nacional De Los Glaciares

El principal atractivo de El Chaltén es servir de privilegiada entrada al espectacular Parque Nacional De Los Glaciares. Creado en 1937 y declarado “Patrimonio Mundial” por la UNESCO en 1981, se sitúa en los Andes Australes Argentinos, al sudoeste de la provincia de Santa Cruz en la frontera con Chile. Ocupa una superficie de 600.000 hectáreas de las cuales casi la mitad está ocupada por campos de hielo, lo que constituye el manto de hielo más grande después de la Antártida. De éstos surgen gran cantidad de glaciares, sin duda el más conocido y visitado el famoso Perito Moreno, con un frente de 5 Km. y una altura sobre el nivel del lago Argentino sobre el que descansa de 60 metros y a 80 Km. de distancia de El Calafate. También destacar el glaciar Upsala de 10 Km. de anchura. La espectacularidad del paisaje del Parque se ve reforzada por el hecho de que los Glaciares del Parque se crean a unos 1500 metros sobre el nivel del mar y van descendiendo hasta poder formar un frente a tan sólo 200 metros s.n.m. Este contraste entre hielo perpetuo y bosque andino patagónico es lo que hace realmente bello y singular este rincón del planeta. El origen de la cordillera que vertebra el Parque se remonta hasta el Terciario y su formación llegó hasta la era Cuaternaria, toda la zona del Parque sufrió las glaciaciones cuaternarias llegándose a acumular espesores de hielo hasta de 1400 metros. Desde la mitad del siglo pasado la superficie de hielo tanto de los glaciares como de los campos de hielo ha ido disminuyendo considerablemente.

Glaciar Perito Moreno

El desnivel de altitud dentro del Parque va desde los 200 metros de los Lagos Argentino y Viedma hasta los 3441 metros del Cerro Fitz Roy. En esta franja de desniveles se acumulan cerros, montañas, lagos, bosques y fiordos que forman uno de los tramos más atractivos de la Cordillera de los Andes.

 Entre la avifauna que se puede observar en el Parque se puede destacar como de fácil observación al carpintero gigante, el carancho y el cóndor. Dentro de los ambientes acuáticos es fácil distinguir al pato zambullidor grande, el cauquén común y los cisnes de cuello negro. En el bosque habita el huemul, una especie de ciervo muy primitivo que está en peligro de extinción y que durante los meses más fríos se refugia en praderas de altura. Cuando nos dirigimos al este el paisaje abandona las montañas y los lagos y aparece la meseta patagónica donde se observan frecuentemente grupos de Guanacos y  Choiques, también llamado Avestruz americana.

Loica Común

Existen varias empresas en El Chaltén que ofrecen multitud de actividades y excursiones entre las que se pueden destacar las siguientes:

  • Visitar el Glaciar Viedma, la excusión ofrece traslado en barco hasta el frente del glaciar y un trekking guiado de varias horas de duración por la superficie del mismo. No es una actividad exigente.
  • Trekking que pueden ser de día entero o varios días en función de lo que se desee y del nivel físico.
  • Ascensiones a cimas de la zona, normalmente en varios días. Cerro Huemul y Cerro Solo, por ser los más asequibles para la mayoría.
  • Expediciones de varios días a los campos de hielo, se necesita al menos una semana y una muy buena condición física.

Valle del Río de Las Vueltas

Cuando uno se tiene que despedir de El Chaltén, le cuesta mucho, no quiere irse, la energía que despide el Fitz Roy te atrapa y más cuando conforme te alejas la montaña te va diciendo adiós durante muchos kilómetros de carretera, como despidiéndose, vigilando que tengas una feliz partida, y tú, vas mirando atrás y estás pensando si volverás o no.

Hacía mucho tiempo que no nos veíamos; después de ponernos al día y hablar durante largo rato recordando anécdotas vividas Francesco me preguntó con una sonrisa cómplice ¿Bueno en fin, qué es lo que más les gustó de la Argentina? No tuve que pensarlo mucho tiempo. Sin duda alguna. El Chaltén

Abandonando El Chaltén

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DE ESTACA DE BARES AL CABO ORTEGAL (1) http://www.asafona.es/revista/?p=4548 http://www.asafona.es/revista/?p=4548#comments Fri, 31 Jan 2014 22:00:59 +0000 Marta Josa Lens http://www.asafona.es/revista/?p=4548

Playa salvaje. A la derecha Pena Furada en la zona de Rubido. Al fondo el Cabo Ortegal.

Llevo mucho tiempo viajando a Galicia verano tras verano y algún año, si puedo, también me acerco en invierno, pero siempre a mi rincón, a mi Galicia más salvaje, al Ortegal. Y en todos esos viajes me dedico a recorrer esos mágicos lugares que liberan el alma y agrandan el corazón, acantilados extremos, playas salvajes, vistas deslumbrantes, así son mis rincones, allí se queda parte de mi todos los años, en algún lugar entre Estaca de Bares y Cabo Ortegal.

Voy a empezar mi viaje en el punto más norteño de España, en el Cabo de Estaca de Bares. Allí nos recibe uno de los faros mas representativos de Galicia, en una costa castigada por los temporales, y que cuenta en su historia con muchos de los grandes naufragios, este faro es la luz que guía a marinos y navegantes hacia nuevas aguas, justo ahí abajo, a los pies del acantilado, se unen Mar y Océano, Cantábrico y Atlántico, ante la mirada de la Ría de Ortigueira, y del Cabo Ortegal, que franquea a la ría por su lado oeste, y en la oscuridad de la noche, como dos grandes colosos, los faros se hacen guiños, como queriéndose recordar que están en el mejor lugar de la Península.

Faro de Estaca de Bares (A Coruña)

En Estaca de Bares se instaló uno de los primeros parques eólicos de la Península y junto a él, estuvo ubicada una base militar americana de comunicaciones que hace años se abandonó y que poco a poco el paso del tiempo está destruyendo. Pero no sólo marines y marinos son los habituales de dicho cabo, miles de aves pasan por allí en sus migraciones, hacia el norte en primavera, hacia el sur en otoño, por lo que convierte el lugar en uno de los mejores puntos de seguimiento para la migración de las aves, un lugar idílico para el ornitólogo. En la actualidad se ubica allí un observatorio ornitológico.

Es interesante también admirar sus acantilados, donde podemos ver las pequeñas playas, prácticamente inaccesibles por tierra, en las que se acumulan piedras totalmente redondeadas por la fuerza del mar.

Playa de cantos rodados en los acantilados de Estaca de Bares.

Pero vamos a seguir camino, y no sin hacer un alto para admirar el puerto natural donde se fundó, según los últimos estudios, ya en la época de los fenicios, un pequeño pueblo llamado Porto de Bares. Allí podemos admirar el puerto, formado por la acumulación de grandes piedras redondeadas que las corrientes y la fuerza del mar fueron acumulando, fabricando de forma natural, una pequeña bahía refugio de pescadores. Es un buen lugar en el que hacer una parada para reponer fuerzas, tomando una buena taza de ribeiro o un vaso de albariño con unas sardiñas asadas o para los más pudientes con unos buenos percebes.

Porto de Bares. Las piedras están ahí acumuladas de forma natural.

Habiendo disfrutado de la singularidad del puerto, nos dirigiremos a Loiba, en el concello de Ortigueira, concretamente a O Picón, donde, por cierto, se rodó, entre otras, la película “Matías juez de línea”. Lo primero que podremos admirar desde el acantilado es su playa, que como en muchas de las del norte, varía muchísimo de aspecto según esté la marea, playas prácticamente inexistentes cuando hay grandes mareas, se transforman en grandes arenales en el momento de la bajamar. Desde allí seguiremos por la costa donde nos encontraremos con una de las mejores vistas de los acantilados.

Puesta de sol en el Cabo Ortegal vista desde la costa de Loiba (Ortigueira).

Hace unos años, el ayuntamiento, al igual que en otros puntos de la costa, instaló un banco, tras el cual, alguien, con esa manía que tienen algunos de dejar su marca allí donde van, de que las cosas en inglés suenan mejor y con una errónea traducción literal del inglés escribió, “The best bank of de world”, y poco a poco la frase y el banco se hicieron famosos, salió en la prensa cuando a un famoso barítono de la zona, Borja Quiza, le hicieron una entrevista desde allí y ya le denominaron “O mellor banco do mundo”, luego salió en el anuncio de una conocida marca gallega de leche y ya hace unos meses lo descubrió una conocida empresa de muebles, así que ha pasado de ser “santuario de tranquilidad” a “capilla de paso”, pero con gente o sin gente, desde allí se pueden ver las más espectaculares puestas de sol imaginables.

Haciendo fotografías nocturnas en "O mellor banco do mundo" en la costa de Loiba. Al fondo el Cabo Ortegal y las luces son de Cariño. Fotografía de Álvaro F. Polo.

A la vuelta, si estamos en verano, no se puede dejar de hacer una visita al “Chiringuito de Farro”, sin duda el mejor situado del mundo, no hace falta que os diga donde está porque lo veréis sin problema.

Por toda la costa de Loiba y hasta llegar a Espasante se encuentran playas solitarias y formaciones rocosas originales. Entre ellas me gustaría destacar la playa de las Algas, donde cuando baja la marea las “algueiras” bajan y recolectan la cosecha marina, y no, no estoy hablando de los percebes, que también, sino de otro duro trabajo que desde hace muchos años se viene haciendo en la zona, la recolección de algas para la venta a indústrias farmacéuticas y alimentarias. Cuando las mareas son vivas, es cuando el nivel del mar baja más y es entonces cuando estas trabajadoras del mar recolectan las algas que cargan en sus burros que, por el zigzagueante sendero, las suben hasta arriba del acantilado.

Camino por el que se transportan las algas.

 

Si seguimos por la costa hacia Espasante, disfrutaremos de playas de arena prácticamente salvajes a las que es prácticamente imposible bajar. Pequeños senderos abiertos entre tojales y acantilados es lo que nos encontramos cuando intentamos llegar.

Gaviotas en la playa.

Seguiremos camino hasta Espasante, pasaremos por Ladrido para llegar a Ortigueira y nos iremos hasta el Cabo Ortegal pasando por Cariño. Pero eso lo dejamos para más adelante.

Continuará….

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Un día por los Mallos de Riglos http://www.asafona.es/revista/?p=3259 http://www.asafona.es/revista/?p=3259#comments Wed, 11 Apr 2012 11:49:11 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=3259

Una vez más me dirijo a Riglos. En esta ocasión he cambiado la cuerda y los pies de gato por la cámara y el objetivo.
La intención es hacer algún paisaje, buitres en vuelo y sobre todo ese precioso pajarillo que vuela como las mariposas “ el treparriscos “.

Al llegar a Ayerbe tomo dirección Loarre y a la altura del cruce del embalse de Las Navas giro a la izquierda, después llego a Sarsamarcuello, atravieso el pueblo y poco después alcanzo el mirador de los buitres. Esta amaneciendo y aprovecho para sacar fotos de los Mallos con las primeras luces, poco a poco la luz lo va cubriendo todo. Hace un frío intenso y hasta que el sol no caliente con fuerza no se crearán las corrientes térmicas que los buitres necesitan para volar.

Esta hora es la ideal para buscar treparriscos por las bases de los Mallos, puesto que la temperatura  es muy baja y los escaladores no han empezado su actividad, con la consiguiente caída de piedras que puede ser peligrosa para quien transita por la base de la pared. Sin tardar mucho localizo al primer treparriscos, esta ave es bastante confiada y me permite acercarme bastante, unos diez metros más o menos. Lo voy siguiendo y mientras localiza pequeñas arañas, yo le doy gusto al gatillo. Al rato el pájaro toma altura en la pared y desaparece.

Vuelvo a bajar al pueblo y deambulo por sus calles buscando algo que llevarme al objetivo. Fotos y  más fotos de los Mallos, me vuelvo a la carretera general para buscar otros puntos de vista y finalmente decido ir a comerme el bocata al mirador de los buitres.

Paso la tarde con mi antiaéreo disparando a todo buitre que pasa sobrevolando el “Macizo de los Fils” disfrutando de lo lindo. Rápidamente cae la noche y emprendo el camino de vuelta a casa, tan sólo una parada en el castillo de Marcuello para una última foto.

Hoy ha sido un buen día.

Fotografía y textos: Gerardo Santos (www.gerardosantos.net)

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Otal, donde el hombre hizo paisaje http://www.asafona.es/revista/?p=2913 http://www.asafona.es/revista/?p=2913#comments Mon, 31 Oct 2011 22:23:25 +0000 Juan Brioso Mairal http://www.asafona.es/revista/?p=2913

Nunca hallé tiempo para acercarme hasta el abandonado mundo de Otal y hoy que lo consigo me embarga una otoñal tristeza por no haberlo conocido antes. Sí, lo llamo mundo antes que pueblo pues Otal, en esa recóndita zona que los lugareños han llamado  Sobrepuerto, debió formar con sus vecinos Basarán, Ainielle, Cillas, Cortillas… y otros núcleos aledaños su propio universo. Un universo aislado y singular que hoy todavía conserva su paisaje rudo y salvaje en el que languidecen día a día los vestigios de la ocupación humana que contribuyó a su aspecto. Y es que, cuando se integra en él de manera respetuosa, el ser humano forma parte indisoluble del paisaje natural.


Para bien y para mal, Otal ha vivido siempre su aislamiento. A día de hoy es uno de los pocos lugares de nuestra comunidad a los que no llega carretera ni pista. Solo un complejo entramado de senderos actualmente recuperados y generosamente balizados nos facilita el acceso. Tal vez por ello conserva la formidable belleza de su entorno tapizado por bosques y praderas rematados por la obra paciente del abancalamiento al que fueron sometidas las laderas de sus puertos. Allí mientras nuestros sentidos se regalan los húmedos aromas del bosque y la inacabable sinfonía de sus moradores compartimos nuestras horas con una exigua ocupación ganadera en absoluto molesta.

Pero su aislamiento también trajo consigo el fantasma de la despoblación y con ella el abandono y la ruina. Sus bancales se degradan, los tapiales de sus fajas vienen abajo, toda su obra arquitectónica cae en el deterioro más absoluto y bajo sus señeras chimeneas los fogares ya solo incineran el recuerdo. De toda aquella obra, tan monumental como respetuosa, sobreviven en franca agonía ciertos elementos que pronto formarán parte del olvido. Por un lado, quedan todavía detalles de arquitectura popular que en la actualidad requerirían más de un proceso de recuperación que de conservación. De sus portales y dinteles, ventanas, balcones, y esos magníficos tejados y chimeneas pronto nos quedará solo registro gráfico. Su iglesia parroquial cuenta con ábside románico y otros elementos que la convierten en una auténtica joya de la arquitectura religiosa de estas comarcas. Aunque todavía conserva su techumbre, en los últimos diez años su deterioro ha sido notable; si alguna actuación no lo impide, no resistirá otra década. Nos hallamos ante especies en vías de extinción.

 

La dominación de la ladera mediante laboriosísimas tareas de abancalamiento para robar a la naturaleza el más mínimo espacio fértil es una de las características más propias de la influencia humana en el paisaje pirenaico y prepirenaico. Otras voces ya han reclamado antes atención hacia este aspecto paisajístico tan propio de estos valles… pues la zarza y la repoblación forestal poco honran el esfuerzo de tantas generaciones.

Hoy, quien desee acercarse a Otal puede hacerlo no sin algo de esfuerzo, por distintos itinerarios la mayoría de los cuales constituyen un aliciente en sí mismos. Encontramos sendas recuperadas que parten de Fiscal, atravesando lugares como Bergua o Escartín; Broto, por Yosa y sus bancales; Yésero, bordeando la mole de Erata; Olivan, recorriendo en lo posible las pistas del Sobrepuerto o los senderos que nos harán conocer otros lugares que fueron maravillas como Ainielle y Basarán; o el puerto de Cotefablo a través de los altos próximos al Pelopín, ruta que además nos regala unas vistas excepcionales de los valles subsidiarios de la vertiente sur de Tendenera y de las montañas de Ordesa. Eso sí, habrá que poner de nuestra parte algo de esfuerzo, almuerzo, mochila, zapatilla y calcetín. Y si todo esto lo invertimos en otoño… además del espectáculo del colorido de sus bosques al llegar la primavera cataremos el pacharán que sus excelentes arañones a buen seguro nos proveen. A ello desde luego, estáis invitados.

Fotografía y textos: Juan Brioso

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El Parrisal de Beceite http://www.asafona.es/revista/?p=2551 http://www.asafona.es/revista/?p=2551#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:41 +0000 Julián López http://www.asafona.es/revista/?p=2551

 

Valor patrimonial

El desfiladero del río Matarraña, conocido como El Parrisal nos ofrece lugares naturales de gran atractivo, un paisaje montañoso de abruptas formaciones calizas.

La Reserva Natural de Caza de los Puertos de Tortosa y Beceite protege gran parte de las sierras, barrancos, valles y ríos de la comarca. En ellos habita una flora y una fauna espectacular propia de un medio fluvial.

Descripción particular

El Parrisal marca el nacimiento del río Matarraña que da nombre a la comarca, formando un profundo cañón de 200 metros de longitud, 60 de altura y tan solo dos de ancho.

Es un relieve de roca caliza, y por ello abundan los riachuelos y los manantiales durante todo el año. Se trata de grandes fallas rocosas, cascadas y pozos naturales, aguas transparentes y bosques autóctonos.

A medida que se avanza por la garganta, las paredes del cañón van tomando cada vez más altura y verticalidad, formándosea veces espectaculares agujas. Son las famosas Gubies (rocas calizas de colores grisáceos y anaranjados, con formas verticales en forma de dientes de sierra debido a la erosión).

A menudo el río se oculta en el subsuelo bajo un gran caos de bosques. Las paredes del cañón finalmente llegan a aproximarse notablemente, dejando tan solo una grieta de unos 20 metros de ancho y más de 100 de alto: los Estrechos del Parrisal.

Cuenta con una vegetación exuberante y una fauna rica y variada, que le aportan un mayor atractivo natural al paraje. El animal emblemático de la zona es la autóctona cabra montés o cabra hispánica, con una numerosa población. Abundan los jabalíes y los zorros; habiendo gatos monteses y martas.

El ave carroñera más abundante es el buitre leonado, presente en toda la región, junto con águilas reales, águilas perdiceras, búhos reales, gavilanes, milanos, halcones…Entre los anfibios podemos encontrar diversas especies de sapos, ranas, salamandras y tritones; junto con reptiles como tortugas, lagartos y serpientes; peces como la trucha común (autóctonas de la zona), el barbo o la madrilla, la nutria así como alguno de los escasos cangrejos de río.

La presencia de este tipo de especies de animales nos da una idea de la pureza de las aguas del río, ya que estos peces no pueden vivir en aguas contaminadas.

Esta diversidad viene acompañada por una gran riqueza floral, que conjuga especies del clima mediterráneo con retazos de ambientes más atlánticos. El resultado es un bosque mixto que engloba dos tipos de vegetación peninsular. Predomina el pinar (carrasco, negral y silvestre) mezclado con algunas zonas de hayas y tejos, junto con robles, encinas, arces, serbales, acebos; entre los arbustos abundan el boj, enebro, sabina, brezo, avellano, romero, tomillo, espino negro (que se desarrolla perfectamente entre las fisuras de las rocas). También están representadas muchas otras especies vegetales propias del ámbito mediterráneo.

Descripción general

El Parrisal es el más conocido de los barrancos en las calizas de los Puertos de Beceite. Es un territorio de montaña a caballo entre Teruel, Castellón y Tarragona, en la cabecera del río Matarraña con bellos parajes naturales y sendas que poder recorrer.

El río Matarraña y sus afluentes han formado en su nacimiento una orografía abrupta con abundantes cortados y barrancos.

A pesar de su carácter mediterráneo, esta comarca es una tierra de contrastes naturales, de llanos y montañas, junto con una gran historia.

Sugerencias

Se puede realizar senderismo en esta zona en cualquier época del año excepto en invierno, ya que puede haber hielo, evitando los momentos de riesgo con crecidas.

El recorrido desde el Pla de la Mina hasta los Estrechos no comporta especiales dificultades. Existen diversas pasarelas que evitan entrar en las pozas. No obstante hay que ir bien equipados, con un calzado adecuado, ya que alguna roca puede estar mojada. Recorrer este tramo suele durar 1 hora y media aproximadamente.

Texto recogido de:

http://www.unizar.es/naturaragon/ficha.php?id=102

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Volando entre buitres http://www.asafona.es/revista/?p=1382 http://www.asafona.es/revista/?p=1382#comments Sun, 01 May 2011 00:05:23 +0000 Alfredo Domenche http://www.asafona.es/revista/?p=1382

En plena huída de Saracusta, tras fracasar en su conquista, cabalgaba raudo y veloz hacia su Francia natal el caballero Roldán. La persecución estaba siendo ardua y agotadora, y el noble galo se veía amenazado por varios flancos. El acoso provocó que el caballero buscara una salida ascendiendo por la peña de Amán, que termina en un cortado cuya foz recorre el río Flumen.

Roldán tiró con fuerza de las riendas, deteniendo el corcel justo al borde del precipicio. Los perseguidores, seguros de haber dado caza a su presa, hicieron cabriolas con sus caballos y dieron mandobles al aire antes de acercarse al héroe francés. Este, para sorpresa de aquellos que le acorralaban, picó las espuelas y se lanzó al vacío. Ante los ojos de sus perseguidores, el corcel dio un salto tan prodigioso que, en lugar de precipitarse al fondo del cortado, consiguió llegar al otro extremo, estampando sus huellas, todavía visibles según algunos, sobre la peña de San Miguel

Conocer el lugar donde el caballero Roldán realizó tan prodigioso salto puede ser la excusa perfecta para acercarnos a este enclave de absoluta belleza, perteneciente al “Parque natural de la sierra y cañones de Guara”, en donde dos murallones de piedra, que llegan a alcanzar mas de 300 metros en caída vertical, escoltan la entrada a la cabecera del río Flumen.

De las dos peñas, la más accesible es la de San Miguel, en la que existe un parking para unos 12 vehículos a tan solo media hora de su cima. Para llegar a este parking podemos salir de Huesca por la carretera que pasa por Apiés o desde Nueno por la que pasa por Sabayés. En ambos casos seguiremos dirección Santa Eulalia de la Peña, y poco antes de llegar al pueblo, cogeremos un desvío a la derecha que, en aproximadamente un kilómetro, nos deja en el parking.

Desde aquí, seguimos por un sendero bien balizado, entre matorral mediterráneo, que nos acerca a la pared norte de la peña, en donde, unas clavijas y escaleras, nos ayudan sin gran dificultad a superar los últimos metros.

La imagen que encontramos no puede dejar a nadie indiferente: Al sur la gran extensión que forma la hoya de Huesca con sus campos de cultivo que, en primavera, convierten la hoya en un gran tapiz verde.

Al norte podemos llegar a apreciar alguna de las cumbres nevadas del cercano Pirineo y lo más espectacular, al este, la pared anaranjada de la peña Amán cayendo en vertical hasta el cauce del Flumen que cruza encajonado entre las dos peñas y desciende serpenteando hacia el embalse de Montearagón. Espectacular panorámica que, en días claros, alcanza al Moncayo y otras sierras del sistema Ibérico.

En la cima encontramos los restos de un torreón defensivo (Castillo del Sen), de un aljibe y de la ermita de San Miguel, del siglo XII. Junto al torreón encontraremos un panel interpretativo que nos ayudará a descubrir que aves podemos observar.

No son pocas las veces que me he acercado a disfrutar de este magnifico lugar, a contemplar sus vistas, a disfrutar de su silencio y, como no, cámara en mano, a fotografiar al buitre leonado en vuelo, ya que este es uno de los mejores lugares en donde podemos practicar este tipo de fotografía.

La fotografía en vuelo no es una disciplina fácil pero, en este caso, tenemos varios puntos a nuestro favor para poder hacer una buena captura. Su envergadura como lo predecible de la trayectoria de su vuelo, hacen del buitre leonado una presa fácil a los disparos de nuestra cámara. Un teleobjetivo con una longitud focal igual o superior a 300 será imprescindible.

Si además, contamos con motor ultrasónico en el enfoque y opción de enfoque continuo en nuestra cámara, tenemos muchos puntos a nuestro favor para conseguir unas buenas instantáneas. También tenemos que seleccionar, si tenemos la opción en nuestro objetivo, la distancia mínima de enfoque en la posición mas lejana, así acortamos el recorrido de este y hacemos que sea más rápido reenfocar a nuestro sujeto cuando se nos ha ido de foco.

Además de buitre leonado podemos observar otras aves como el alimoche, el colirrojo tizón, chovas piquirojas, avión roquero, currucas, mosquiteros… También, en periodo estival, podemos encontrarnos con algún quebrantahuesos o alguna águila real. En marzo, es fácil avistar sobre nuestras cabezas grandes bandos de grullas de vuelta a sus lugares de cría en el norte.

Tampoco podemos pasar por alto, y menos ahora en primavera, la diversidad de flores que nos encontraremos por el camino.  Hepáticas,  primaveras,  gamones,  vivoreras,  chicorias, orquídeas…  son algunas de las que nos acompañaran en nuestro paseo.

Identificación del itinerario:              S9/PR-HU 168
Tiempo medio ida y vuelta:              1 h.
Distancia:                                          620 m.
Desnivel:                                           135 m.
Grado de dificultad:                          Medio – Alto (Pequeños pasos equipados en roca)

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Ruta botánica Convento de San Cristóbal http://www.asafona.es/revista/?p=1040 http://www.asafona.es/revista/?p=1040#comments Fri, 01 Apr 2011 00:00:11 +0000 Javier Lines Pascual http://www.asafona.es/revista/?p=1040

Esta ruta comienza desde la explanada del Convento de San Cristóbal en Alpartir, para llegar a dicha plaza, partimos desde el cementerio que se encuentra unos 500 metros antes de llegar a Alpartir, desde allí partimos por la pista que sale por la derecha e inmediatamente ya nos marcan unos carteles la dirección a seguir, desde este momento hasta la explanada nos separan unos 2 km de distancia.

Ya en la explanada disfrutaremos de las vistas que nos ofrece dicho lugar divisando una gran superficie de terreno, distinguiendo pueblos y zonas y desde donde en días claros divisaremos los Pirineos, aquí tenemos nuestro primer panel interpretativo que nos ayudara a localizar lo sitios.

Nos dirigimos hacia las ruinas del convento que datan de 1444 y fue habitado hasta el siglo XIX, veremos el poste que nos indica la dirección a seguir a la ruta botánica, seguimos la senda y pronto nos encontraremos las primeras tablillas que nos cuentan la especie correspondiente, en breve llegamos a las ruinas de la ermita de la Virgen del Pilar y una nevera que esta situada a su lado.

Desde este lugar hasta llegar al vértice geodésico de San Cristóbal a 734 metros de altitud,hasta llegar a ese punto el trayecto va a media ladera y por una senda muy marcada, habremos pasado ya por 15 tablillas y sus correspondientes plantas,una vez ya arriba nos encontramos con una gran planicie,desde que tendremos unas maravillosas vistas del Valle del Jalón, localizando varias poblaciones,sierras e incluso los Pirineos, a nuestras espaldas nos encontraremos la sierra de Algairen, de Vicor y Sierra de la Virgen.  Dirección a estas últimas sierras, al fondo de la planicie y en sus fechas correspondientes florecen unos lirios franciscanos creando una imagen espectacular, unas manchas moradas que ocupan gran parte de la planicie.

Seguiremos las tablillas que hay en esta zona, son 4, a llegar a la 19, empezaremos el descenso, muy bien marcado, en ocasiones con bastante pendiente, al llegar a la tablilla numero 20 nos encontraremos tambien la cueva “Tio Chirras”, una pequeña cueva en zona calcárea, proseguimos el descenso, pasaremos por una excavación de cal y los restos de los hornos de cal, que esta siendo recuperados, en breve momentos y siguiendo las tablillas llegaremos a la ermita de San Clemente, hoy en día también en ruinas.

Desde aquí seguiremos una senda que recorre la acequia que nos guiara de vuelta al convento, antes de llegar, pasaremos a una antigua balsa donde desaguaba dicha acequia, llegaremos a las ruinas pasando por la fuente del convento, que se dice que nunca se a secado, de aquí a  la explanada en donde hemos empezado la ruta ya solo nos separan unos pocos metros.

Merece la pena darse una vuelta para contemplar dichas ruinas y disfrutar de las maravillosas vistas que nos ofrece este lugar, además de las plantas que están marcadas con las tablillas y que a continuación numeraré, también se puede encontrar,  al comienzo de la ruta hasta 5 clases de orquídeas distintas y los ya comentados lirios arriba en la planicie, las tablillas que se encuentran en esta ruta son las siguientes:

1ª RETAMA (Lygos sphaerocarpa)

2ª ENEBRO (Juniperus oxycedrus)

3ª ESPANTA LOBOS(Colutea atlantica)

4ª ESPINO NEGRO(Rhamnus lycioides)

5ª CARRASCA(Quercus ilex)

6ª TOMILLO COMUN(Thymus vulgaris)

7ª SABINA(Juniperus phoenicea)

8ª COSCOJA(Quercus coccifera)

9ª HIERBA PINCEL(Staehelina dubia)

10ª PINO CARRASCO(Pinus halepensis)

11ª ROSAL SILVESTRE(Rosa gr.Camina)

12ª ESPLIEGO(Lavandula latifolia Medicus)

13ª CORRIGIA(Digitalis obscura)

14ª SALVIA(Salvis lavandulifolia Vahl)

15ª HINOJO DE PERRO(Buplerum frutiscens)

16ª TOMILLO BORRIQUERO(Teucrium capitatum)

17ª ASFODELO(Asphodelus ramosus)

18ª ROMERO(Rosmarinus officinalis)

19ª RUDA(Ruta angustifolia)

20ª ALADIERNO(Rhamnus alaternus)

21ª ONTINA(Artemisia herba-alba Asso)

22ª SISALLO(Salsola vermiculata)

23ª CANDILERA(Phlomis lychnitis)

24ª OLIVO(Olea europea)

25ª ALBADA(Linum suffruticusum)

26ª LAVATERA(Lavatera maritima)

27ª ALIAGA(Genista scorpius)

28ª GAMONCILLO(Asphodelus fistolosus)

29ª JUNCO(Scirpus holoschoenus)

30ª ZARZAMORA(Rubus ulmifolius)

 

NOTA:

La ruta al realizarse en un medio natural,se recomienda,ir provistos de un mínimo de equipación, como unas botas de montaña y ropa cómoda.

No hace falta recalcar, que como mínimo dejes los lugares que visites, como los has encontrado, ni basuras, ni arrancar ninguna especie vegetal… ni pisotearlas.

Y en la cueva “Tio Chirras” no introducirse si no se tiene experiencia ni  se va equipado para dicha actividad.

Esperemos que disfrutéis de esta ruta y volver cuando queráis.

 

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La Sierra de Vicor, Naturaleza secreta en el Ibérico Zaragozano http://www.asafona.es/revista/?p=444 http://www.asafona.es/revista/?p=444#comments Wed, 02 Mar 2011 11:37:19 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=444

Introducción geográfica

El Sistema Ibérico Zaragozano es un conjunto montañoso que se extiende en dirección NO-SE en el cuadrante suroccidental de la Provincia, y en el que destaca el macizo del Moncayo por su extensión, altura y popularidad.  Al amparo de este gigante, se extienden un conjunto de sierras mucho más modestas, pero no por ello menos interesantes desde el punto de vista naturalístico y que nos ofrecen interesantes opciones fotográficas, si bien permanecen desconocidas para la mayoría de los aragoneses. Una de estas sierras es la de Vicor en la comarca de la Comunidad de Calatayud.

La Vicora, como también es conocida popularmente en la zona, se extiende a lo largo de aproximadamente 12 kilómetros por los términos de El Frasno, Santa Cruz de Grío, Tobed, Belmonte de Gracián y Sediles, separando los valles de los ríos Grío y Peregiles, alcanzando su máxima altitud en el Pico del Rayo con 1421 metros de altitud.

Geológicamente se enmarca en el conjunto de las serranías paleozoicas del Ibérico zaragozano, formada por materiales cuarcititas de gran dureza que afloran principalmente en las zonas de crestas y con un clima caracterizado por una marcada continentalidad.

La Vegetación

La mayor parte de su extensión está incluida dentro de la Red Natura 2000 formando parte del “Lugar de Importancia Comunitaria Sierra Vicor”.  De relieve suave y alomado, la sierra presenta un marcado carácter forestal, donde destacan los pinares, todos ellos fruto de repoblaciones, pero donde también encontramos restos interesantes de los antiguos encinares mezclados con quejigos en las zonas más húmedas, junto a especies como madroños o labiérnagos. Entre todas estas formaciones boscosas destacan dos por su singularidad: El acebal de la Umbría de Inogés y el enebral de Sediles-Belmonte.

El Acebal de Inogés, se extiende ocupando el sotobosque de un espeso pinar de silvestre, destacando por la cantidad de pies de acebo, así como por el tamaño arbóreo de muchos de estos, con ejemplares que superan los diez metros de altura.  En este ambiente de umbría y muchas veces al amparo de las nieblas, podemos encontrar otras especies acompañantes como serbales (Sorbus aria, Sorbus torminalis), Arces (Acer monspessulanum) o el raro y escaso Cotoneaster integerrimus.  Entre las flores que aparecen en este singular acebal, destacan la dedalera y la aguileña.

El enebro (Juniperus oxycedrus), es una especie habitual en la sierra que alcanza su máxima expresión en las laderas y piedemonte del cerro del Castillejo, donde forma una masa prácticamente monoespecífica de aproximadamente 200 hectáreas, en lo que constituye probablemente una de las mejores muestras de esta formación en la Comunidad autónoma.   Entre los enebros, encontramos pies dispersos de almez y dentro de la finca conocida como de “San Martín”, sobresalen unos cuantos pies de encinas por su tamaño monumental.

Pero dentro de su flora, son dos pequeñas especies las que otorgan mayor singularidad a la sierra; por un lado la Centaurea pinnata, destacado endemismo de este sector del Ibérico Zaragozano y recogido tanto en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como en el Catálogo regional en la categoría de “En Peligro de Extinción”.

Por otro lado, también constituye el hábitat de una rara orquídea, Orchis papilionacea, cuya primera cita de presencia documentada en Aragón corresponde al año 2007, con otras dos poblaciones encontradas en 2010, lo que constituye prácticamente la mitad de las localidades conocidas de la especie en la Comunidad Autónoma.

La fauna

Dentro de la fauna, destacan las aves forestales con especies como el trepador azul, herrerillo capuchino o bisbita arbóreo.  Las rapaces cuentan con una espléndida representación con un mínimo de 12 parejas de aguililla calzada, 10 de azor, 7 de culebrera, la reproducción esporádica del abejero europeo y la presencia de varias parejas de águila real nidificando tanto en roca como en árbol.

Entre los mamíferos, destaca el corzo y la reciente colonización de la sierra por la cabra montés, además de carnívoros como el gato montés, la garduña o la gineta.

Los cursos de agua permanentes son muy escasos, apareciendo en algún escondido barranco como el del Val en Santa Cruz de Grío, que nos ofrece rincones insospechados de gran belleza, y viejas balsas que almacenan el agua para regadíos tradicionales.  Aún así podemos encontrar especies muy interesantes como el tritón jaspeado o el sapo partero, el barbo culirroyo (Barbus haasi) o relictas poblaciones del amenazado Cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), catalogado En Peligro de Extinción en Aragón y que cuenta con un Plan de Recuperación en vigor.

La sierra cuenta con una amplia red de caminos forestales transitables principalmente para vehículos todoterreno, pero la mejor opción será abandonar el vehículo lo antes posible y recorrerla pausada y minuciosamente a través de la espléndida red de senderos balizados existentes, sólo así seremos capaces de integrarnos en la naturaleza y empezar a descubrir todos sus secretos.

Bibliografía

VV.AA. Red Natural de Aragón.  Comunidad de Calatayud. Prames. 2007

VV.AA. Red de Senderos de la Comunidad de Calatayud. Prames. 2010

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, flora. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, fauna. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

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