Reflejos de Naturaleza » reflejos de vida http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 DE ESTACA DE BARES AL CABO ORTEGAL (1) http://www.asafona.es/revista/?p=4548 http://www.asafona.es/revista/?p=4548#comments Fri, 31 Jan 2014 22:00:59 +0000 Marta Josa Lens http://www.asafona.es/revista/?p=4548

Playa salvaje. A la derecha Pena Furada en la zona de Rubido. Al fondo el Cabo Ortegal.

Llevo mucho tiempo viajando a Galicia verano tras verano y algún año, si puedo, también me acerco en invierno, pero siempre a mi rincón, a mi Galicia más salvaje, al Ortegal. Y en todos esos viajes me dedico a recorrer esos mágicos lugares que liberan el alma y agrandan el corazón, acantilados extremos, playas salvajes, vistas deslumbrantes, así son mis rincones, allí se queda parte de mi todos los años, en algún lugar entre Estaca de Bares y Cabo Ortegal.

Voy a empezar mi viaje en el punto más norteño de España, en el Cabo de Estaca de Bares. Allí nos recibe uno de los faros mas representativos de Galicia, en una costa castigada por los temporales, y que cuenta en su historia con muchos de los grandes naufragios, este faro es la luz que guía a marinos y navegantes hacia nuevas aguas, justo ahí abajo, a los pies del acantilado, se unen Mar y Océano, Cantábrico y Atlántico, ante la mirada de la Ría de Ortigueira, y del Cabo Ortegal, que franquea a la ría por su lado oeste, y en la oscuridad de la noche, como dos grandes colosos, los faros se hacen guiños, como queriéndose recordar que están en el mejor lugar de la Península.

Faro de Estaca de Bares (A Coruña)

En Estaca de Bares se instaló uno de los primeros parques eólicos de la Península y junto a él, estuvo ubicada una base militar americana de comunicaciones que hace años se abandonó y que poco a poco el paso del tiempo está destruyendo. Pero no sólo marines y marinos son los habituales de dicho cabo, miles de aves pasan por allí en sus migraciones, hacia el norte en primavera, hacia el sur en otoño, por lo que convierte el lugar en uno de los mejores puntos de seguimiento para la migración de las aves, un lugar idílico para el ornitólogo. En la actualidad se ubica allí un observatorio ornitológico.

Es interesante también admirar sus acantilados, donde podemos ver las pequeñas playas, prácticamente inaccesibles por tierra, en las que se acumulan piedras totalmente redondeadas por la fuerza del mar.

Playa de cantos rodados en los acantilados de Estaca de Bares.

Pero vamos a seguir camino, y no sin hacer un alto para admirar el puerto natural donde se fundó, según los últimos estudios, ya en la época de los fenicios, un pequeño pueblo llamado Porto de Bares. Allí podemos admirar el puerto, formado por la acumulación de grandes piedras redondeadas que las corrientes y la fuerza del mar fueron acumulando, fabricando de forma natural, una pequeña bahía refugio de pescadores. Es un buen lugar en el que hacer una parada para reponer fuerzas, tomando una buena taza de ribeiro o un vaso de albariño con unas sardiñas asadas o para los más pudientes con unos buenos percebes.

Porto de Bares. Las piedras están ahí acumuladas de forma natural.

Habiendo disfrutado de la singularidad del puerto, nos dirigiremos a Loiba, en el concello de Ortigueira, concretamente a O Picón, donde, por cierto, se rodó, entre otras, la película “Matías juez de línea”. Lo primero que podremos admirar desde el acantilado es su playa, que como en muchas de las del norte, varía muchísimo de aspecto según esté la marea, playas prácticamente inexistentes cuando hay grandes mareas, se transforman en grandes arenales en el momento de la bajamar. Desde allí seguiremos por la costa donde nos encontraremos con una de las mejores vistas de los acantilados.

Puesta de sol en el Cabo Ortegal vista desde la costa de Loiba (Ortigueira).

Hace unos años, el ayuntamiento, al igual que en otros puntos de la costa, instaló un banco, tras el cual, alguien, con esa manía que tienen algunos de dejar su marca allí donde van, de que las cosas en inglés suenan mejor y con una errónea traducción literal del inglés escribió, “The best bank of de world”, y poco a poco la frase y el banco se hicieron famosos, salió en la prensa cuando a un famoso barítono de la zona, Borja Quiza, le hicieron una entrevista desde allí y ya le denominaron “O mellor banco do mundo”, luego salió en el anuncio de una conocida marca gallega de leche y ya hace unos meses lo descubrió una conocida empresa de muebles, así que ha pasado de ser “santuario de tranquilidad” a “capilla de paso”, pero con gente o sin gente, desde allí se pueden ver las más espectaculares puestas de sol imaginables.

Haciendo fotografías nocturnas en "O mellor banco do mundo" en la costa de Loiba. Al fondo el Cabo Ortegal y las luces son de Cariño. Fotografía de Álvaro F. Polo.

A la vuelta, si estamos en verano, no se puede dejar de hacer una visita al “Chiringuito de Farro”, sin duda el mejor situado del mundo, no hace falta que os diga donde está porque lo veréis sin problema.

Por toda la costa de Loiba y hasta llegar a Espasante se encuentran playas solitarias y formaciones rocosas originales. Entre ellas me gustaría destacar la playa de las Algas, donde cuando baja la marea las “algueiras” bajan y recolectan la cosecha marina, y no, no estoy hablando de los percebes, que también, sino de otro duro trabajo que desde hace muchos años se viene haciendo en la zona, la recolección de algas para la venta a indústrias farmacéuticas y alimentarias. Cuando las mareas son vivas, es cuando el nivel del mar baja más y es entonces cuando estas trabajadoras del mar recolectan las algas que cargan en sus burros que, por el zigzagueante sendero, las suben hasta arriba del acantilado.

Camino por el que se transportan las algas.

 

Si seguimos por la costa hacia Espasante, disfrutaremos de playas de arena prácticamente salvajes a las que es prácticamente imposible bajar. Pequeños senderos abiertos entre tojales y acantilados es lo que nos encontramos cuando intentamos llegar.

Gaviotas en la playa.

Seguiremos camino hasta Espasante, pasaremos por Ladrido para llegar a Ortigueira y nos iremos hasta el Cabo Ortegal pasando por Cariño. Pero eso lo dejamos para más adelante.

Continuará….

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TODO POR UNA FOTO http://www.asafona.es/revista/?p=4665 http://www.asafona.es/revista/?p=4665#comments Fri, 31 Jan 2014 22:00:24 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=4665  Cuántas veces hemos oído e incluso dicho nosotros mismos esta expresión, -“lo que daríamos o haríamos por la foto de tal bicho, de esa planta, de ese lugar…” pero realmente ¿merece la pena “todo por una foto”?

La fotografía en general y la de naturaleza en particular se ha popularizado de una manera increíble, en parte o mucho debido a la revolución que ha supuesto la era digital. Poder ver las fotos en el acto, eliminarlas, variar los parámetros y comparar para aprender,  y la existencia de material más que aceptables a precios asequibles, han propiciado que muchos se hayan subido al carro del apasionante mundo de la foto de naturaleza.

Un nexo común de muchos o de la gran mayoría de los que ahora practican esta modalidad es que llegaron al mundo fotográfico de manera secundaria, el germen que lo alimentó fue la pasión por la naturaleza, expresada de diferentes formas: algunos eran apasionados de las montañas, de sus paisajes, de su geología y soñaban con escalarlas, caminarlas o simplemente contemplarlas; para otros su pasión era el mundo vegetal y otros como yo estábamos siempre con los ojos mirando al cielo en busca de las aves. Y así fue como a través de todas estas vías, empezamos a tratar de recoger con una cámara los paisajes con sus plantas y animales, pero siempre con la base de un profundo respeto y amor a la naturaleza.

En la actualidad las cosas han cambiado mucho, en ciertos aspectos se ha “prostituido” la fotografía de naturaleza, y digo esto porque por poner un ejemplo, previo pago puedes fotografiar a especies emblemáticas como el Águila imperial, es la cosa más fácil del mundo: pagas, te sientan y a esperar.  Nada en contra si la actividad cuenta con todos los permisos necesarios y se hace de manera correcta, pero ¿qué valor tiene esa foto? No os parece que se ha perdido la esencia de recorrer el monte en busca del encuentro con el animal, de conocer su biología, de preparar la fotografía, de sufrir para obtener el premio al final

De acuerdo que todos no pueden ni tienen el tiempo necesario, pero no me cabe en la cabeza que alguien se haga cientos de kilómetros para fotografiar una especie preparada que tiene en la puerta de su casa, o casos que he conocido donde el fotógrafo no sabía que especies habían fotografiado; el fallo era que ese germen primigenio de pasión por la naturaleza no lo tenían. Hace poco hablaba con un compañero socio de ASAFONA y me contaba con entusiasmo como llevaba tiempo preparando un comedero-bebedero y lo gratificante que le resultaba aunque sólo bajaban pajarillos. ¿Sólo pajarillos?, ¿es que una buena foto es buena por ser de una imperial? Una foto es buena no por la especie fotografiada, sino por la calidad de la misma aunque el sujeto reflejado aunque sea ese pajarillo.  Para mí tiene mucho más mérito una foto de un pajarillo hecha en ese bebedero, que la de una imperial previo pago y que probablemente hasta entonces ni siquiera se había visto más que en libros.

 

La foto de un pajarillo como este verdecillo, puede reportarnos igual o mayor satisfacción que la de cualquier gran rapaz, hay que saber disfrutar con la naturaleza, sin distinguir entre clases

Hasta aquí nada que objetar, cada uno elige la foto que quiere y como hacerla, pero el regusto de patear el monte durante horas para esperar esa puesta de sol contemplando las montañas o las horas vividas, contemplando una especie, previas a conseguir fotografiarla, no tiene precio.  Sin embargo, existen otras actitudes que no deben ser aceptadas, La Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza recoge un código ético que debe regir siempre nuestro quehacer fotográfico, código que ASAFONA, como no podía ser de otro modo, suscribe y hace propio. Es aquí donde debemos asumir unos límites por los que NO todo vale por una foto, la naturaleza es como la encontramos en el monte y por obtener una buena foto, de una rara planta por ejemplo, no es ético retirar o arrancar las que nos molesten alrededor, como no lo es molestar reiteradamente a una especie, haciéndole modificar su comportamiento o ponerla en peligro.  Pero lo que aún me resulta más grave es la utilización de las especies valiéndose de sus necesidades básicas, quien piense que una buena actitud es conseguir que un buitre salvaje pueda comer de su mano y se le pose encima es que no conoce a la especie y además no la respeta.  Los buitres son salvajes y por naturaleza jamás confiarán del hombre, pero es que es mejor que no confíen en él, modificar ese comportamiento no puede traerle más que problemas. La biología del buitre nos dice que es un carroñero y como tal, depende de un recurso impredecible en el tiempo y por eso realiza grandes desplazamientos para obtener el recurso. Si lo acostumbramos a comer siempre en el mismo sitio, el mismo día y a la misma hora, no significa que tenga mucha hambre porque venga a comer de nuestra mano, sino que aprende a modificar su comportamiento natural ante un recurso predecible y fácil.  Además con los animales salvajes, no tienen cabida “mofas” ni “circos” montados a su alrededor, ni entiendo que quienes se llaman “Fotógrafos de Naturaleza” disfruten haciendo estas fotos, personalmente prefiero contemplarlos con mis prismáticos aunque nunca pueda hacerles una foto.

Los animales salvajes solo deben interactuar con sus semejantes, no con las personas

 Como colofón, sirva el recordatorio de dos puntos recogidos en el Decálogo ético de AEFONA y ASAFONA:

“1. El fotógrafo de la naturaleza debe reflejar fielmente las situaciones naturales y evitar sufrimientos, perturbaciones o interferencias en el comportamiento de los seres vivos, teniendo como principal lema que la seguridad del sujeto debe primar sobre la obtención de una imagen”

“5.Una perturbación específica a evitar es la excesiva proximidad al sujeto, que produce estrés, intimidación, modificaciones de la actividad y, sobre todo, habituación a la presencia humana”

 

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