Reflejos de Naturaleza » rutas http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 Un día por los Mallos de Riglos http://www.asafona.es/revista/?p=3259 http://www.asafona.es/revista/?p=3259#comments Wed, 11 Apr 2012 11:49:11 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=3259

Una vez más me dirijo a Riglos. En esta ocasión he cambiado la cuerda y los pies de gato por la cámara y el objetivo.
La intención es hacer algún paisaje, buitres en vuelo y sobre todo ese precioso pajarillo que vuela como las mariposas “ el treparriscos “.

Al llegar a Ayerbe tomo dirección Loarre y a la altura del cruce del embalse de Las Navas giro a la izquierda, después llego a Sarsamarcuello, atravieso el pueblo y poco después alcanzo el mirador de los buitres. Esta amaneciendo y aprovecho para sacar fotos de los Mallos con las primeras luces, poco a poco la luz lo va cubriendo todo. Hace un frío intenso y hasta que el sol no caliente con fuerza no se crearán las corrientes térmicas que los buitres necesitan para volar.

Esta hora es la ideal para buscar treparriscos por las bases de los Mallos, puesto que la temperatura  es muy baja y los escaladores no han empezado su actividad, con la consiguiente caída de piedras que puede ser peligrosa para quien transita por la base de la pared. Sin tardar mucho localizo al primer treparriscos, esta ave es bastante confiada y me permite acercarme bastante, unos diez metros más o menos. Lo voy siguiendo y mientras localiza pequeñas arañas, yo le doy gusto al gatillo. Al rato el pájaro toma altura en la pared y desaparece.

Vuelvo a bajar al pueblo y deambulo por sus calles buscando algo que llevarme al objetivo. Fotos y  más fotos de los Mallos, me vuelvo a la carretera general para buscar otros puntos de vista y finalmente decido ir a comerme el bocata al mirador de los buitres.

Paso la tarde con mi antiaéreo disparando a todo buitre que pasa sobrevolando el “Macizo de los Fils” disfrutando de lo lindo. Rápidamente cae la noche y emprendo el camino de vuelta a casa, tan sólo una parada en el castillo de Marcuello para una última foto.

Hoy ha sido un buen día.

Fotografía y textos: Gerardo Santos (www.gerardosantos.net)

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El Parrisal de Beceite http://www.asafona.es/revista/?p=2551 http://www.asafona.es/revista/?p=2551#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:41 +0000 Julián López http://www.asafona.es/revista/?p=2551

 

Valor patrimonial

El desfiladero del río Matarraña, conocido como El Parrisal nos ofrece lugares naturales de gran atractivo, un paisaje montañoso de abruptas formaciones calizas.

La Reserva Natural de Caza de los Puertos de Tortosa y Beceite protege gran parte de las sierras, barrancos, valles y ríos de la comarca. En ellos habita una flora y una fauna espectacular propia de un medio fluvial.

Descripción particular

El Parrisal marca el nacimiento del río Matarraña que da nombre a la comarca, formando un profundo cañón de 200 metros de longitud, 60 de altura y tan solo dos de ancho.

Es un relieve de roca caliza, y por ello abundan los riachuelos y los manantiales durante todo el año. Se trata de grandes fallas rocosas, cascadas y pozos naturales, aguas transparentes y bosques autóctonos.

A medida que se avanza por la garganta, las paredes del cañón van tomando cada vez más altura y verticalidad, formándosea veces espectaculares agujas. Son las famosas Gubies (rocas calizas de colores grisáceos y anaranjados, con formas verticales en forma de dientes de sierra debido a la erosión).

A menudo el río se oculta en el subsuelo bajo un gran caos de bosques. Las paredes del cañón finalmente llegan a aproximarse notablemente, dejando tan solo una grieta de unos 20 metros de ancho y más de 100 de alto: los Estrechos del Parrisal.

Cuenta con una vegetación exuberante y una fauna rica y variada, que le aportan un mayor atractivo natural al paraje. El animal emblemático de la zona es la autóctona cabra montés o cabra hispánica, con una numerosa población. Abundan los jabalíes y los zorros; habiendo gatos monteses y martas.

El ave carroñera más abundante es el buitre leonado, presente en toda la región, junto con águilas reales, águilas perdiceras, búhos reales, gavilanes, milanos, halcones…Entre los anfibios podemos encontrar diversas especies de sapos, ranas, salamandras y tritones; junto con reptiles como tortugas, lagartos y serpientes; peces como la trucha común (autóctonas de la zona), el barbo o la madrilla, la nutria así como alguno de los escasos cangrejos de río.

La presencia de este tipo de especies de animales nos da una idea de la pureza de las aguas del río, ya que estos peces no pueden vivir en aguas contaminadas.

Esta diversidad viene acompañada por una gran riqueza floral, que conjuga especies del clima mediterráneo con retazos de ambientes más atlánticos. El resultado es un bosque mixto que engloba dos tipos de vegetación peninsular. Predomina el pinar (carrasco, negral y silvestre) mezclado con algunas zonas de hayas y tejos, junto con robles, encinas, arces, serbales, acebos; entre los arbustos abundan el boj, enebro, sabina, brezo, avellano, romero, tomillo, espino negro (que se desarrolla perfectamente entre las fisuras de las rocas). También están representadas muchas otras especies vegetales propias del ámbito mediterráneo.

Descripción general

El Parrisal es el más conocido de los barrancos en las calizas de los Puertos de Beceite. Es un territorio de montaña a caballo entre Teruel, Castellón y Tarragona, en la cabecera del río Matarraña con bellos parajes naturales y sendas que poder recorrer.

El río Matarraña y sus afluentes han formado en su nacimiento una orografía abrupta con abundantes cortados y barrancos.

A pesar de su carácter mediterráneo, esta comarca es una tierra de contrastes naturales, de llanos y montañas, junto con una gran historia.

Sugerencias

Se puede realizar senderismo en esta zona en cualquier época del año excepto en invierno, ya que puede haber hielo, evitando los momentos de riesgo con crecidas.

El recorrido desde el Pla de la Mina hasta los Estrechos no comporta especiales dificultades. Existen diversas pasarelas que evitan entrar en las pozas. No obstante hay que ir bien equipados, con un calzado adecuado, ya que alguna roca puede estar mojada. Recorrer este tramo suele durar 1 hora y media aproximadamente.

Texto recogido de:

http://www.unizar.es/naturaragon/ficha.php?id=102

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Volando entre buitres http://www.asafona.es/revista/?p=1382 http://www.asafona.es/revista/?p=1382#comments Sun, 01 May 2011 00:05:23 +0000 Alfredo Domenche http://www.asafona.es/revista/?p=1382

En plena huída de Saracusta, tras fracasar en su conquista, cabalgaba raudo y veloz hacia su Francia natal el caballero Roldán. La persecución estaba siendo ardua y agotadora, y el noble galo se veía amenazado por varios flancos. El acoso provocó que el caballero buscara una salida ascendiendo por la peña de Amán, que termina en un cortado cuya foz recorre el río Flumen.

Roldán tiró con fuerza de las riendas, deteniendo el corcel justo al borde del precipicio. Los perseguidores, seguros de haber dado caza a su presa, hicieron cabriolas con sus caballos y dieron mandobles al aire antes de acercarse al héroe francés. Este, para sorpresa de aquellos que le acorralaban, picó las espuelas y se lanzó al vacío. Ante los ojos de sus perseguidores, el corcel dio un salto tan prodigioso que, en lugar de precipitarse al fondo del cortado, consiguió llegar al otro extremo, estampando sus huellas, todavía visibles según algunos, sobre la peña de San Miguel

Conocer el lugar donde el caballero Roldán realizó tan prodigioso salto puede ser la excusa perfecta para acercarnos a este enclave de absoluta belleza, perteneciente al “Parque natural de la sierra y cañones de Guara”, en donde dos murallones de piedra, que llegan a alcanzar mas de 300 metros en caída vertical, escoltan la entrada a la cabecera del río Flumen.

De las dos peñas, la más accesible es la de San Miguel, en la que existe un parking para unos 12 vehículos a tan solo media hora de su cima. Para llegar a este parking podemos salir de Huesca por la carretera que pasa por Apiés o desde Nueno por la que pasa por Sabayés. En ambos casos seguiremos dirección Santa Eulalia de la Peña, y poco antes de llegar al pueblo, cogeremos un desvío a la derecha que, en aproximadamente un kilómetro, nos deja en el parking.

Desde aquí, seguimos por un sendero bien balizado, entre matorral mediterráneo, que nos acerca a la pared norte de la peña, en donde, unas clavijas y escaleras, nos ayudan sin gran dificultad a superar los últimos metros.

La imagen que encontramos no puede dejar a nadie indiferente: Al sur la gran extensión que forma la hoya de Huesca con sus campos de cultivo que, en primavera, convierten la hoya en un gran tapiz verde.

Al norte podemos llegar a apreciar alguna de las cumbres nevadas del cercano Pirineo y lo más espectacular, al este, la pared anaranjada de la peña Amán cayendo en vertical hasta el cauce del Flumen que cruza encajonado entre las dos peñas y desciende serpenteando hacia el embalse de Montearagón. Espectacular panorámica que, en días claros, alcanza al Moncayo y otras sierras del sistema Ibérico.

En la cima encontramos los restos de un torreón defensivo (Castillo del Sen), de un aljibe y de la ermita de San Miguel, del siglo XII. Junto al torreón encontraremos un panel interpretativo que nos ayudará a descubrir que aves podemos observar.

No son pocas las veces que me he acercado a disfrutar de este magnifico lugar, a contemplar sus vistas, a disfrutar de su silencio y, como no, cámara en mano, a fotografiar al buitre leonado en vuelo, ya que este es uno de los mejores lugares en donde podemos practicar este tipo de fotografía.

La fotografía en vuelo no es una disciplina fácil pero, en este caso, tenemos varios puntos a nuestro favor para poder hacer una buena captura. Su envergadura como lo predecible de la trayectoria de su vuelo, hacen del buitre leonado una presa fácil a los disparos de nuestra cámara. Un teleobjetivo con una longitud focal igual o superior a 300 será imprescindible.

Si además, contamos con motor ultrasónico en el enfoque y opción de enfoque continuo en nuestra cámara, tenemos muchos puntos a nuestro favor para conseguir unas buenas instantáneas. También tenemos que seleccionar, si tenemos la opción en nuestro objetivo, la distancia mínima de enfoque en la posición mas lejana, así acortamos el recorrido de este y hacemos que sea más rápido reenfocar a nuestro sujeto cuando se nos ha ido de foco.

Además de buitre leonado podemos observar otras aves como el alimoche, el colirrojo tizón, chovas piquirojas, avión roquero, currucas, mosquiteros… También, en periodo estival, podemos encontrarnos con algún quebrantahuesos o alguna águila real. En marzo, es fácil avistar sobre nuestras cabezas grandes bandos de grullas de vuelta a sus lugares de cría en el norte.

Tampoco podemos pasar por alto, y menos ahora en primavera, la diversidad de flores que nos encontraremos por el camino.  Hepáticas,  primaveras,  gamones,  vivoreras,  chicorias, orquídeas…  son algunas de las que nos acompañaran en nuestro paseo.

Identificación del itinerario:              S9/PR-HU 168
Tiempo medio ida y vuelta:              1 h.
Distancia:                                          620 m.
Desnivel:                                           135 m.
Grado de dificultad:                          Medio – Alto (Pequeños pasos equipados en roca)

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La Sierra de Vicor, Naturaleza secreta en el Ibérico Zaragozano http://www.asafona.es/revista/?p=444 http://www.asafona.es/revista/?p=444#comments Wed, 02 Mar 2011 11:37:19 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=444

Introducción geográfica

El Sistema Ibérico Zaragozano es un conjunto montañoso que se extiende en dirección NO-SE en el cuadrante suroccidental de la Provincia, y en el que destaca el macizo del Moncayo por su extensión, altura y popularidad.  Al amparo de este gigante, se extienden un conjunto de sierras mucho más modestas, pero no por ello menos interesantes desde el punto de vista naturalístico y que nos ofrecen interesantes opciones fotográficas, si bien permanecen desconocidas para la mayoría de los aragoneses. Una de estas sierras es la de Vicor en la comarca de la Comunidad de Calatayud.

La Vicora, como también es conocida popularmente en la zona, se extiende a lo largo de aproximadamente 12 kilómetros por los términos de El Frasno, Santa Cruz de Grío, Tobed, Belmonte de Gracián y Sediles, separando los valles de los ríos Grío y Peregiles, alcanzando su máxima altitud en el Pico del Rayo con 1421 metros de altitud.

Geológicamente se enmarca en el conjunto de las serranías paleozoicas del Ibérico zaragozano, formada por materiales cuarcititas de gran dureza que afloran principalmente en las zonas de crestas y con un clima caracterizado por una marcada continentalidad.

La Vegetación

La mayor parte de su extensión está incluida dentro de la Red Natura 2000 formando parte del “Lugar de Importancia Comunitaria Sierra Vicor”.  De relieve suave y alomado, la sierra presenta un marcado carácter forestal, donde destacan los pinares, todos ellos fruto de repoblaciones, pero donde también encontramos restos interesantes de los antiguos encinares mezclados con quejigos en las zonas más húmedas, junto a especies como madroños o labiérnagos. Entre todas estas formaciones boscosas destacan dos por su singularidad: El acebal de la Umbría de Inogés y el enebral de Sediles-Belmonte.

El Acebal de Inogés, se extiende ocupando el sotobosque de un espeso pinar de silvestre, destacando por la cantidad de pies de acebo, así como por el tamaño arbóreo de muchos de estos, con ejemplares que superan los diez metros de altura.  En este ambiente de umbría y muchas veces al amparo de las nieblas, podemos encontrar otras especies acompañantes como serbales (Sorbus aria, Sorbus torminalis), Arces (Acer monspessulanum) o el raro y escaso Cotoneaster integerrimus.  Entre las flores que aparecen en este singular acebal, destacan la dedalera y la aguileña.

El enebro (Juniperus oxycedrus), es una especie habitual en la sierra que alcanza su máxima expresión en las laderas y piedemonte del cerro del Castillejo, donde forma una masa prácticamente monoespecífica de aproximadamente 200 hectáreas, en lo que constituye probablemente una de las mejores muestras de esta formación en la Comunidad autónoma.   Entre los enebros, encontramos pies dispersos de almez y dentro de la finca conocida como de “San Martín”, sobresalen unos cuantos pies de encinas por su tamaño monumental.

Pero dentro de su flora, son dos pequeñas especies las que otorgan mayor singularidad a la sierra; por un lado la Centaurea pinnata, destacado endemismo de este sector del Ibérico Zaragozano y recogido tanto en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como en el Catálogo regional en la categoría de “En Peligro de Extinción”.

Por otro lado, también constituye el hábitat de una rara orquídea, Orchis papilionacea, cuya primera cita de presencia documentada en Aragón corresponde al año 2007, con otras dos poblaciones encontradas en 2010, lo que constituye prácticamente la mitad de las localidades conocidas de la especie en la Comunidad Autónoma.

La fauna

Dentro de la fauna, destacan las aves forestales con especies como el trepador azul, herrerillo capuchino o bisbita arbóreo.  Las rapaces cuentan con una espléndida representación con un mínimo de 12 parejas de aguililla calzada, 10 de azor, 7 de culebrera, la reproducción esporádica del abejero europeo y la presencia de varias parejas de águila real nidificando tanto en roca como en árbol.

Entre los mamíferos, destaca el corzo y la reciente colonización de la sierra por la cabra montés, además de carnívoros como el gato montés, la garduña o la gineta.

Los cursos de agua permanentes son muy escasos, apareciendo en algún escondido barranco como el del Val en Santa Cruz de Grío, que nos ofrece rincones insospechados de gran belleza, y viejas balsas que almacenan el agua para regadíos tradicionales.  Aún así podemos encontrar especies muy interesantes como el tritón jaspeado o el sapo partero, el barbo culirroyo (Barbus haasi) o relictas poblaciones del amenazado Cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), catalogado En Peligro de Extinción en Aragón y que cuenta con un Plan de Recuperación en vigor.

La sierra cuenta con una amplia red de caminos forestales transitables principalmente para vehículos todoterreno, pero la mejor opción será abandonar el vehículo lo antes posible y recorrerla pausada y minuciosamente a través de la espléndida red de senderos balizados existentes, sólo así seremos capaces de integrarnos en la naturaleza y empezar a descubrir todos sus secretos.

Bibliografía

VV.AA. Red Natural de Aragón.  Comunidad de Calatayud. Prames. 2007

VV.AA. Red de Senderos de la Comunidad de Calatayud. Prames. 2010

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, flora. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, fauna. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

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Los Monegros, ¡Únicos, irrepetibles! … seductores http://www.asafona.es/revista/?p=74 http://www.asafona.es/revista/?p=74#comments Wed, 02 Mar 2011 10:06:56 +0000 Jorge Serrano Bolea http://www.asafona.es/revista/?p=74

Una de las comarcas de mayor extensión de Aragón, formada por estepas de yesos (únicas en Europa) en planicies inabarcables de horizontes infinitos. Y en medio, de Noreste a Suroeste una sierra que la atraviesa como una espina dorsal. No muy alta, pero tan poblada de sabinas, que le dan esa tonalidad oscura, a la que al parecer debe el nombre la comarca, “Montes negros”… ¡Monegros!.

Una sierra  de no mucha altitud, 833 mts. en San Caprasio y Monte Oscuro, pero suficiente para enriquecer su biodiversidad al conformar paisajes y ecosistemas muy diferentes a los llanos semidesérticos que la rodean. Una sierra que lejos de dividir la comarca, actúa como nexo de unión entre los pueblos de dos provincias que la integran y que siempre tienen a estos montes como referente de su campo visual, los de Zaragoza al sur y los de Huesca al norte. Sierra con tan buenas vistas desde sus crestas que en los días claros parece unirse a los Pirineos por el norte, casi tocando sus cumbres nevadas, y al sistema Ibérico por el sur, con el majestuoso Moncayo que casi parece otra elevación más de la llanura monegrina de tan cerca que se ve.

Sierra de fuertes contrastes, entre la cara sur, árida, seca, y de vegetación raquítica, con especies como la globularia, o la jara romerilla, tan especializadas que han sido capaces de adaptarse, además de a la sequía, a la pobreza de los yesosos suelos. Nada que ver con la vegetación de la cara norte, en cuyas laderas medran quejidos y arces y que esconden entre los más abrigados y húmedos rincones especies como durillos o madroños, cubiertos en ocasiones por frondosas hiedras, un tipo de vegetación que nadie esperaría encontrar en una zona de tan duras condiciones climáticas. Pero sobretodo es de destacar las incontables sabinas que forman bosquetes a lo largo de toda la sierra.

Especie arbórea cuyo hábitat natural se sitúa siempre a mayor altitud y que debe su presencia en estas tierras a ese curioso fenómeno de la “inversión térmica” que provocado por las persistentes nieblas, tan frecuentes en toda la Depresión del Ebro, hace que se den mejores y más suaves condiciones en las partes altas de la sierra, recalentadas por el sol, que en la banda comprendida entre los 400 y 600 metros, en los que la niebla no deja penetrar a los rayos solares. Niebla que cuando se hiela da lugar a sorprendentes paisajes de plantas recubiertas de blanco por el conocido “dorondón” o “cencellada” cuya blancura cristalina a nadie deja indiferente.

Sierra que pese a su baja altitud guarda en su interior recónditos barrancos de inaccesibles paredones como los de Escorihuela al norte en Robres o los del Bujal al sur en Monegrillo. Escarpes donde campea el “Gran duque” o Búho real que encuentra en estos rincones uno de los pocos hábitats adecuados para su especie, a veces conviviendo con alguna pareja del cada vez más escaso “Alimoche”  visitante estival y nidificante en estas latitudes.

Y rodeando estos barrancos el bosque, de pinos y sabinas principalmente, y en los de mayor porte al abrigo de alguna ladera la reina de las rapaces, el Águila real, nidificante en la sierra pero que campea por el llano en interminables vuelos de caza, a veces siguiendo la estela de las matas y arbustos de los barrancos, que cuando aparecen cubiertas de blanco por el dorondón, parecen serpentear en lento descenso desde la sierra hacia el llano que atraviesan en dirección a algún río.

Tierras de Monegros siempre en busca de ese agua, tan necesaria como escasa y tan deseada que hasta hecho surgir en la Comarca toda una “Cultura del agua”. Balsas, balsetes, pozos, depósitos, aljibes y otras diferentes formas de aprovechamiento del preciado líquido que salpican el territorio como si formasen parte intrínseca de los suelos donde se ubican.

Pero no solo el hombre ha sabido adaptarse a este medio tan hostil. Especies de aves tan singulares como la escasísima Avutarda, encuentran acomodo en estas áridas llanuras, siempre acompañadas de otras aves con parecida capacidad de adaptación: Sisones, Gangas y Ortegas, que junto a multitud de pequeños alaudidos son capaces de sobrevivir a veces con el escaso aporte del rocío nocturno.

Aves  de largos cuellos, ideales para otear sobre la vegetación de estos montes siempre de escaso porte, con plantas muchas veces emparentadas con las de territorios tan alejados como el norte de Africa o las estepas asiáticas, pequeños arbustos como tomillos y ontinas tan aromáticos que impregnan al paseante de ese intenso“olor a monte” tan característico de la estepa.

Y elevándose sobre estas llanuras, rompiendo esos horizontes sin fin aparecen, como mostrándose al observador, formas tan sorprendentes como los “Torrollones”  ayer rodeados de secano, hoy inmersos entre nuevos regadios, o los no menos curiosos “Sasos”, esos que parecen grandes “flanes” dispersos por la llanura. En cambio, como escondiéndose de la vista de los curiosos, encontramos las hondonadas salinas de Bujaraloz, ¡Las Saladas!.

Pequeñas balsas de escorrentía, casi siempre secas y cubiertas de sal, pero con significados endemismos tanto en fauna como en flora. Especies únicas en el mundo como el crustáceo Candelacypris aragónica, capaz de multiplicarse en esas aguas saladas cuando se dan unas determinadas circunstancias o plantas como el Halopeplys amplexicaulis única planta capaz de crecer en medio de alguna de esas cubetas saladas o el curioso Microcnemum coralloides en los bordes.

Y que decir de la Laguna de Sariñena, ésta de agua dulce, uno de los principales humedales de la Península en donde se reúnen multitud de aves acuáticas y limícolas, destacando especialmente en invierno cuando acuden multitud de invernantes venidos de toda Europa. Además de contar con la mayor colonia de cría de España de un ave tan escasísima como el Avetoro, cuyo “mugido” se escucha entre los carrizales de forma repetitiva en primavera.

Pero hay que destacar que Monegros, más que cualquier otra comarca, es tierra de aves, porque a la riqueza y variedad de sus especies propias y de la abundancia de invernantes hay que contar con las aves de paso que sobrevuelan y hacen paradas en estos territorios. Porque todas las aves que cruzan la Península en sus viajes migratorios subiendo desde África por el Estrecho tienen que sobrevolar Monegros para continuar viaje hacia los Pirineos, lugar de paso hacia el norte de Europa.

Se da, además, la circunstancia de que tanto vegetales como animales están, casi siempre, accesibles a nuestra contemplación y observaciones por ser un territorio relativamente llano y con pocos accidentes geográficos que impidan el seguimiento de cualquier especie, lo que hace las delicias de cualquier fotógrafo que descubre,  además, como sus luminosos cielos permiten extraer todo el jugo de sus macros y teleobjetivos.

Una comarca que atrae a investigadores de todo el mundo porque se siguen descubriendo nuevas especies de insectos desconocidos hasta ahora para la ciencia. Sólo en la última década han sido descubiertas más de cien nuevas especies.

Una comarca que hace las delicias del visitante siempre sorprendido con las variaciones coloristas que aquí se alternan al ritmo de las estaciones: blanco de dorondón en invierno; verde de cereal en primavera;  amarillo de rastrojos tras la siega y ocres de unas  tierras que en otoño aguardan la sementera. Y todos estos contrastes se contemplan en la inmensidad de las interminables llanuras, confundiéndose muy a lo lejos con el sol que se oculta en el lejano horizonte y que al refractarse sus rayos en el polvillo suspendido de las bajas capas de la atmósfera, dan lugar a puestas de sol, únicas, bellísimas e irrepetibles… “monegrinas”

Una comarca que el cierzo limpia de contaminación; que la escasez de lluvias provoca explosiones florísticas cuando se dan las condiciones optimas; que te envuelve con sus intensos aromas en cuanto penetras en ella; y que al pasear por sus llanuras te obsequia con el canto de las aves cuyos trinos resuenan acompasados en la soledad de los terrenos sin fin.

Componiendo todo ese conjunto una invitación a visitarla, una invitación a vivir intensamente todos esos contrastes que hacen disfrutar al excursionista y que emocionan a los estudiosos de la naturaleza, porque cuanto más se conocen, los Monegros, aún son (¡más únicos, más irrepetibles!… y por supuesto, más seductores)

Textos: Jorge Serrano
Fotografías: Jorge Serrano y  F.Javier Fdez Bordonada

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