Reflejos de Naturaleza » calatayud http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 Flora singular de las estepas de Calatayud http://www.asafona.es/revista/?p=3269 http://www.asafona.es/revista/?p=3269#comments Wed, 11 Apr 2012 11:48:33 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=3269 INTRODUCCIÓN

Paisaje estepario en el piedemonte de la Sierra de Armantes

 

Para el viajero profano que se acerca a la ciudad de Calatayud, no le llamarán mucho la atención los paisajes de tonos blanquecinos que rodean a la antigua Bilbilis.  Zonas prácticamente semi-desérticas, con suelos descarnados, desolados a simple vista y probablemente poco o nada atractivos, cuyo calificativo más pronunciado será el de “secarrales” y siempre con tono despectivo.

Sin embargo, para el naturalista no pasará desapercibido el carácter estepárico y único de estos ecosistemas, sabedor de que no nos encontramos ante espacios fruto de la degradación humana, sino ante genuinas estepas ibéricas, ecosistemas singulares y de elevada biodiversidad, tremendamente frágiles y vulnerables ante las agresiones humanas, donde las duras condiciones climáticas y edáficas ponen a prueba a la flora y fauna, lo que da lugar a especies únicas que han desarrollado estrategias y adaptaciones morfológicas, fisiológicas y ecológicas,  que les permiten sobrevivir en tan extremo hábitat.

Las estepas que rodean Calatayud se caracterizan como no, por soportar un clima extremo, donde en invierno son frecuentes las intensas heladas (7,8 e incluso hasta 12 grados negativos durante varios días seguidos) y en verano una intensa insolación con temperaturas por encima de 40ºC.  A todo esto hay que sumar unas precipitaciones escasas, por debajo de los 300 l/m2 anuales, y sustratos de yesos con alto contenido salino y pobres en nutrientes.

LOCALIZACIÓN

Nuestra ruta por estas estepas singulares abarca dos zonas, por un lado todo el piedemonte de la sierra de Armantes al norte de la ciudad, donde nos adentraremos por un paisaje de barrancos que drenan desde la sierra hasta la línea de escarpes sobre el río Jalón.  Por otro lado y hacia el sur, el tramo bajo de los ríos peregiles y Jiloca, adentrándonos en un paisaje casi lunar como en la zona conocida como ”Valdehurón, donde surgen varios manantiales que otorgan mayor biodiversidad a la zona.

LA FLORA

Básicamente vamos a encontrar especies asociadas a suelos con alto contenido en sales y de naturaleza gipsícola, comunidades similares a muchas de las estepas del Valle del Ebro.  Reconoceremos a la sosa  (Atriplex halimus), el Astragalus incanus, el Helianthemum  syriacum, Coris monspeliensis, el lino blanco (Linum suffruticosum), el aspro ( Lithodora fruticosa), la herniaria fruticosa,  el Lepidium subulatum,  los asnallos (Ononis tridentata), teucrium gnaphalodes, helianthemum squamtum, y también en determinadas zonas el jacinto bastardo (dipcadi serotinum), el tablero de damas (Fritillaria Lusitanica), alhelíes silvestres (Matthiola fruticulosa) e incluso gladiolos silvestres (Gladiolus illyricus).

Pero aparte de todas estas especies y otras muchas que por sí solas ya harían muy entretenido nuestro paseo naturalístico y/o fotográfico, unas pocas más le otorgan singularidad por tratarse de especies de distribución muy restringida en Aragón:

  • Glaux Marítima: la única localización de esta especie en la provincia de Zaragoza  se encuentra en esta zona, concretamente en ambientes de pequeños prados salinos donde acompaña a especies como el Junco marítimo (Juncus marítimus).  En una de estas zonas, concretamente en el “Prado de Cifuentes”, se ha habilitado como área recreativa, puediéndose salvar la población gracias a la acción de los Agentes para la Protección de la Naturaleza que evitaron la quema y posterior relleno del prado donde habita.
  • Jurinea pinnata:  estamos ante un endemismo de la Península Ibérica, cuya distribución en Aragón se circunscribe a determinadas zonas del sur de Teruel y a los yesos de los alrededores de Calatayud.

 

Jurinea pinnata / Glaux maritima

 

  • Limonium viciosoi: Endemismo aragonés que se distribuye por las cuencas de los río Jiloca y Jalón.  Su nombre hace honor al apellido de su descubridor un ilustre químico, farmacéutico y botánico bilbilitano, Benito Vicioso, que junto a su hijo Carlos  trabajaron incansablemente en la descripción de la flora de Calatayud y su comarca, además de otras zonas de la Península.
  • Crujiente aragonés (Vella pseudocytisus subsp. paui): catalogada como “En peligro de extinción, este arbusto de hasta 1 metro de altura y flores amarilla, se distribuye exclusivamente por zonas de la provincia de Teruel, si bien existen citas de finales del siglo XIX  y principios del XX de los botánicos bilbilitanos Carlos y Benito Viciosos, que la sitúan en los yesos de los alrededores de Calatayud.  Buscada por la zona infructuosamente y al amparo de su plan de Recuperación, en el año 2007 se inicia un programa de reintroducción en dos zonas del piedemonte de la Sierra de Armantes, habiéndose realizado tamto siembra de 2000 semillas y plantado unas 2100 plantas.  La reintroducción ha logrado hasta ahora que las pequeñas plantas  se hayan desarrollado, florecido y que sus semillas hayan dado lugar a plántulas , lo que constituye todo un éxito y una esperanza de futuro para la especie al ampliarse su área de distribución
  • Linaria glauca subsp. glauca: Esta diminuta linaria es un endemismo de la Península Ibérica, distribuyéndose en Aragón por los yesos de los alrededores de Calatayud y en zonas de la vecina comarca de Daroca.
  • Linaria glauca subsp. glauca / Limonium viciosoi

 Ni que decir tiene que nuestra visita la deberemos hacer en la primavera para poder contemplar la explosión de colores de estas zonas aparentemente yermas, si bien esta floración dependerá mucho de las condiciones climatológicas del año.  Las primeras horas del día hasta media mañana y el atardecer los mejores momentos por la luz y por los rigores del sol, y  nuestro equipo fotográfico debe incluir un objetivo macro, trípode  y  flashes para iluminación.

Bibliografía

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, flora. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

VV.AA. Red Natural de Aragón.  Comunidad de Calatayud. Prames. 2007

Puente Cabeza, Javier. Guía de la flora de la depresión del Ebro. Consejo de Protección de la naturaleza de Aragón, Serie difusión. 2004

En la Red

www.ipe.csic.es/floragon/index3.php

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Arquitectura…. natural http://www.asafona.es/revista/?p=3426 http://www.asafona.es/revista/?p=3426#comments Wed, 11 Apr 2012 11:46:22 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=3426

Noria para elevación de agua en Terrer

 

En nuestras salidas fotográficas y/o naturalísticas al campo, seguramente iremos en busca de bonitos paisajes, especies singulares de flora y fauna o arquitectura rural.  En la mayoría de las ocasiones no habremos caído en la cuenta que por donde pasamos, hace años la vida no era como ahora y fruto de esa forma de vida más en armonía con la naturaleza nos ha quedado un patrimonio etnográfico de primer orden que se debe respetar, admirar y conservar.

Me estoy refiriendo a una arquitectura muy singular que aprovechaba las materias primas que la naturaleza ponía a disposición del hombre para su construcción, donde auténticos artesanos suplían sabiamente la ausencia de medios mecánicos y constructivos con soluciones imaginativas.  Si todavía no se os ha ocurrido de que puede estar hablando pensar en donde se obtenía el hielo hace más de 50 años, o como eran los refugios en el campo, donde se producía la miel, de donde salía el yeso o la cal…

Muchas de estas construcciones están tan integradas en la naturaleza que pasarán desapercibidas, pero si nos paramos a contemplarlas y conocer un poco más de ellas, sabremos de un pasado duro, de trabajo, de fátiga, en definitiva de la huella que nuestros antepasados han dejado en la naturaleza fruto de una forma de vida que pocos de nosotros hemos conocido.  En la Comarca de la Comunidad de Calatayud, podemos hacer un recorrido por algunas de estas singulares construcciones.

LOS HORNOS DE YESO

La obtención del yeso para la construcción era realizada antiguamente mediante la extracción de piedras de yesos en los montes y su cocción en los hornos u hornillos de yeso.  La necesidad de este material, hizo que estas estructuras fueran abundantes, sobre todo en aquellas zonas donde el yeso era el componente principal de los montes cercanos como en  las tierras que circundan los valles de los ríos Peregiles y Jiloca.  Los hornos se excavaban en la tierra y se cerraban con paredes de piedra, dejando dos boqueras triangulares en la parte inferior para introducir la leña y un orificio superior que hacía de tiro; dentro se introducían las piedras de yeso para su cocción que duraba uno o varios días según el tamaño del horno.  En el municipio de Velilla de Jiloca existen varios de estos hornos que han sido resturados con paneles explicativos sobre el proceso de obtención del yeso.

Horno de yeso

 

LAS NEVERAS

Cuando no existían neveras como las entendemos hoy en día, ni el hielo industrial, la nieve se almacenaba en los pozos de hielo o estructuras circulares cerradas con una bóveda.  Se almacenaba durante las grandes nevadas del invierno para venderla en los pueblos durante los meses de calor.  Para ello se almacenaba en capas separadas por paja y aislada del suelo y los laterales por cañas o madera.  Hoy en día sólo las ruinas de estas bellas construcciones permanecen escondidas entre los montes como testigos de un pasado no muy lejano.  Dos bonitos ejemplos de estas construcciones las podemos contemplar en el municipio de El Frasno, la de Santa Brígida en lo alto de la Sierra Vicor que conserva su bóveda  y la recientemente restaurada de “la erilla alta” a la que podemos acceder en un agradable paseo por la cara norte de la sierra de Vicor.

Nevera de Santa Brígida en el cresterío de la Sierra de Vicor

 

LOS PALOMARES

Los viejos palomares se constituían en una actividad complementaria a las tradicionales como la agricultura y la ganadería, ya que de  ellos se extraían los pichones como fuente de proteína en tiempos en los que la carne no era muy habitual en dieta, y además de aprovechaba la palomina como un excelente abono para el campo.  Si bien en la comarca de Calatayud no son muy abundantes, sí que existen determinadas zonas en las que lo eran, y además alguno de ellos de singular construcción.  Podemos visitar en el valle del Peregiles las ruinas de los que rodean a la población de Villalba y que caracterizan su paisaje y sobre todo el de forma circular y rodeado por una tapia en Belmonte de Gracián.  Singular es también, por la disposición regular de los nidales hechos de vasijas de barro, las ruinas del colmenar de las casas del pinar de Montenuevo en Ateca.

Palomar de construcción circular en Belmonte de Gracián

 

LOS ABEJARES

Con el nombre de “hornos u hornales” se conoce en la comarca a las construcciones tradicionales en piedra, yeso o adobe, utilizadas para la cría de abejas y obtención de sus productos, principalmente la miel.  Estas construcciones, algunas de ellas todavía hoy en uso, tienen aspecto de caseta con cuatro paredes y tejado a una vertiente, si bien en algunos casos se adosaban a alguna roca que hacía las veces de pared posterior.  En el interior se establecían compartimentos llamados hornos, con salidas al exterior que reciben el nombre de “piqueras”.  Estaban situados en zonas de solana y al abrigo de los vientos aprovechando la abundancia de plantas aromáticas como el romero, tomillo, lavanda, etc.  La gran cantidad de estos abejares existentes en la comarca, habla de la importancia de esta actividad, que se constituía como complementaria a la agricultura y la ganadería, además de constituir algunos de ellos verdaderas joyas escondidas entre las oquedades y cuevas de los cortados y cañones fluviales.

Abejar en zona de yesos

 

LOS REFUGIOS O CASETAS

En una época en la que los vehículos a motor eran más un sueño que una realidad, el traslado hasta las parcelas objeto de cultivo o el pastoreo del ganado se  realizaban a pie o con caballerías, lo que obligaba a echar comida y permanecer durante toda la jornada en el campo.  A merced de las inclemencias meteorológicas, el hombre supo aprovechar los elementos que la naturaleza le ofrecía para construir refugios en los que cobijarse de tormentas, aguaceros o fuertes vientos y muchas son las construcciones que podemos encontrar por toda la comarca con este fin.  Entre ellas podemos citar las cuevas picadas en los yesos de la zona del Jiloca, las casillas de piedra seca de los páramos calizos de Belmonte de Gracián o las casetas de arcilla y techo de leña de Cervera de la Cañada.

Caseta de piedra, adobe y techo vegetal en Cervera de la Cañada

 

Estas son algunas de esta singualr arquitectura rural y natural que podemos encontrar en nuestro caminar por la naturaleza, existen muchas más que animo a descubrir y fotografiar como recuerdo de un pasado no tan lejano.

Bibliografía

Urzay Barrios, José Ángel.  Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, Volumen IyII. Centro de Estudios Bilbilitanos.2006

VV.AA. Red de Senderos de la Comunidad de Calatayud. PRAMES. 2010

VV.AA. Red natural de Aragón, Comunidad de Calatayud. PRAMES. 2007

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La Sierra de Vicor, Naturaleza secreta en el Ibérico Zaragozano http://www.asafona.es/revista/?p=444 http://www.asafona.es/revista/?p=444#comments Wed, 02 Mar 2011 11:37:19 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=444

Introducción geográfica

El Sistema Ibérico Zaragozano es un conjunto montañoso que se extiende en dirección NO-SE en el cuadrante suroccidental de la Provincia, y en el que destaca el macizo del Moncayo por su extensión, altura y popularidad.  Al amparo de este gigante, se extienden un conjunto de sierras mucho más modestas, pero no por ello menos interesantes desde el punto de vista naturalístico y que nos ofrecen interesantes opciones fotográficas, si bien permanecen desconocidas para la mayoría de los aragoneses. Una de estas sierras es la de Vicor en la comarca de la Comunidad de Calatayud.

La Vicora, como también es conocida popularmente en la zona, se extiende a lo largo de aproximadamente 12 kilómetros por los términos de El Frasno, Santa Cruz de Grío, Tobed, Belmonte de Gracián y Sediles, separando los valles de los ríos Grío y Peregiles, alcanzando su máxima altitud en el Pico del Rayo con 1421 metros de altitud.

Geológicamente se enmarca en el conjunto de las serranías paleozoicas del Ibérico zaragozano, formada por materiales cuarcititas de gran dureza que afloran principalmente en las zonas de crestas y con un clima caracterizado por una marcada continentalidad.

La Vegetación

La mayor parte de su extensión está incluida dentro de la Red Natura 2000 formando parte del “Lugar de Importancia Comunitaria Sierra Vicor”.  De relieve suave y alomado, la sierra presenta un marcado carácter forestal, donde destacan los pinares, todos ellos fruto de repoblaciones, pero donde también encontramos restos interesantes de los antiguos encinares mezclados con quejigos en las zonas más húmedas, junto a especies como madroños o labiérnagos. Entre todas estas formaciones boscosas destacan dos por su singularidad: El acebal de la Umbría de Inogés y el enebral de Sediles-Belmonte.

El Acebal de Inogés, se extiende ocupando el sotobosque de un espeso pinar de silvestre, destacando por la cantidad de pies de acebo, así como por el tamaño arbóreo de muchos de estos, con ejemplares que superan los diez metros de altura.  En este ambiente de umbría y muchas veces al amparo de las nieblas, podemos encontrar otras especies acompañantes como serbales (Sorbus aria, Sorbus torminalis), Arces (Acer monspessulanum) o el raro y escaso Cotoneaster integerrimus.  Entre las flores que aparecen en este singular acebal, destacan la dedalera y la aguileña.

El enebro (Juniperus oxycedrus), es una especie habitual en la sierra que alcanza su máxima expresión en las laderas y piedemonte del cerro del Castillejo, donde forma una masa prácticamente monoespecífica de aproximadamente 200 hectáreas, en lo que constituye probablemente una de las mejores muestras de esta formación en la Comunidad autónoma.   Entre los enebros, encontramos pies dispersos de almez y dentro de la finca conocida como de “San Martín”, sobresalen unos cuantos pies de encinas por su tamaño monumental.

Pero dentro de su flora, son dos pequeñas especies las que otorgan mayor singularidad a la sierra; por un lado la Centaurea pinnata, destacado endemismo de este sector del Ibérico Zaragozano y recogido tanto en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como en el Catálogo regional en la categoría de “En Peligro de Extinción”.

Por otro lado, también constituye el hábitat de una rara orquídea, Orchis papilionacea, cuya primera cita de presencia documentada en Aragón corresponde al año 2007, con otras dos poblaciones encontradas en 2010, lo que constituye prácticamente la mitad de las localidades conocidas de la especie en la Comunidad Autónoma.

La fauna

Dentro de la fauna, destacan las aves forestales con especies como el trepador azul, herrerillo capuchino o bisbita arbóreo.  Las rapaces cuentan con una espléndida representación con un mínimo de 12 parejas de aguililla calzada, 10 de azor, 7 de culebrera, la reproducción esporádica del abejero europeo y la presencia de varias parejas de águila real nidificando tanto en roca como en árbol.

Entre los mamíferos, destaca el corzo y la reciente colonización de la sierra por la cabra montés, además de carnívoros como el gato montés, la garduña o la gineta.

Los cursos de agua permanentes son muy escasos, apareciendo en algún escondido barranco como el del Val en Santa Cruz de Grío, que nos ofrece rincones insospechados de gran belleza, y viejas balsas que almacenan el agua para regadíos tradicionales.  Aún así podemos encontrar especies muy interesantes como el tritón jaspeado o el sapo partero, el barbo culirroyo (Barbus haasi) o relictas poblaciones del amenazado Cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), catalogado En Peligro de Extinción en Aragón y que cuenta con un Plan de Recuperación en vigor.

La sierra cuenta con una amplia red de caminos forestales transitables principalmente para vehículos todoterreno, pero la mejor opción será abandonar el vehículo lo antes posible y recorrerla pausada y minuciosamente a través de la espléndida red de senderos balizados existentes, sólo así seremos capaces de integrarnos en la naturaleza y empezar a descubrir todos sus secretos.

Bibliografía

VV.AA. Red Natural de Aragón.  Comunidad de Calatayud. Prames. 2007

VV.AA. Red de Senderos de la Comunidad de Calatayud. Prames. 2010

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, flora. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, fauna. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

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