Reflejos de Naturaleza » Fauna http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 La comunidad de las cárcavas http://www.asafona.es/revista/?p=5244 http://www.asafona.es/revista/?p=5244#comments Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 José Luis Beamonte http://www.asafona.es/revista/?p=5244

Abubilla

En las cárcavas, esos cortados arenosos que dejan las avenidas de los ríos o simplemente en cualquier ribazo que se precie, vive una comunidad variopinta y abigarrada de seres, la mayoría alados, que en primavera, la época que se manifiestan con mayor esplendor, nos permite a los amantes de los pájaros, disfrutar de todo ese renacer de vida después de pasar el duro invierno.

Urraca

Es raro que no montemos nuestros hides frente a estos cortados y pasemos horas y horas observando el devenir de esos pájaros fotografiando todos sus aconteceres.

Collalba rubia

Los pájaros que viven durante todo el año en este hábitat, son los que más oportunidades tienen de hacerse con los mejores sitios para construir su nueva vivienda o habilitar alguna del año anterior.

Collalba gris

Es frecuente que las tres especies de gorriones mayoritarios en la Península, Gorrión Común Passer domesticus, Gorrión Molinero Passer montanus y el especial Gorrión Molinero Petronia petronia, ocupen los agujeros que los abejarucos construyeron el año anterior.

Los lagartos llegan a morar en alguno de los accesibles.

Lagarto

Y no dejan de merodear, igual roqueros solitarios Monticola solitarius que collalbas grises Oenanthe oenanthe o rubias Oenanthe hispanica, no faltando la Urraca Común Pica pica buscado desperdicios o algún pajarillo que sale antes de tiempo de su nido.

Roquero solitario

En esos pequeños agujeros que hay en la tierra, la Abubilla Upupa epops con su largo pico busca arañas y larvas.
Una hembra joven del Pito Real Picus viridis nacida seguramente en los chopos cercanos, también se anima a buscar algo que llevarse de almuerzo.

Pito real

Es frecuente que comparta esta comunidad el hirundinidae más pequeño de los que habita la Península, el Avión Zapador Riparia riparia, cavando sus nidos en el talud y formando frecuentemente nutridas congregaciones si el material del cortado, es relativamente blando.

Avión zapador

Pero el pájaro por el que estamos suspirando, es el Abejaruco Europeo Merops apiaster, una joya de color que al poco de entrar la primavera, nos deleita con sus acrobacias y vuelos imposibles, capturado toda clase de escarabajos, libélulas, abejorros, abejas, avispas, moscas, mariposas… no despreciando si se tercia alguna lagartija.
Esto es un atisbo de lo que con paciencia y un hide, se puede encontrar en esos cortados arenosos o en cualquier ribazo que se precie.

Abejaruco europeo

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Aprovechando el tiempo http://www.asafona.es/revista/?p=3973 http://www.asafona.es/revista/?p=3973#comments Thu, 01 Aug 2013 20:04:01 +0000 José Luis Beamonte http://www.asafona.es/revista/?p=3973 De como conseguí en la primera semana del mes de Julio, cuando el calor aprieta y el agua empieza a escasear, aprovechando el viaje, por cuestiones de sapiencia de mi hija menor a la Muy Noble y Fidelísima Villa de la Almunia de Doña Godina, dar caza* a unos pájaros, querenciosos de un lugar.

Informándome antes de partir de algún sitio donde poder matar el tiempo de espera, que prometía ser de cuatro o más horas, y teniendo fama de buenos campos, decidí partir al Santuario de la Virgen de Rodanas, que, como la mayoría de los santuarios y ermitas de España, se levantan donde la Virgen se apareció a un pastorcico y que casualmente están en una zona agreste y no fácil de llegar. Después de dejar la carretera se coge un camino malo, yo creo que de herradura, pues se pinchó una rueda con un clavo y supongo que lo perdería algún jumento.

 

Llegué al santuario, tiene una pequeña balsa con un cisne, unos patos mudos y algún Ánsar Común, pero no se acercan más que los gorriones que anidan en  los agujeros de sus viejas paredes.

Vallada la balsa por una tela metálica, tampoco deja apagar la sed a conejos, zorros, jabalíes, corzos y demás mamíferos que promete habitar los hermosos pinares que la circundan.

Formando parte del conjunto de Rodanas, hay también una urbanización de chales, camuflados entre una floreciente vegetación.

Muchos lugares para hacer fuego, pero con un cartel que lo prohíbe, incluso en algunos de los lugares habilitados para ello.

Una cafetería-restaurante cerrada, ¿ese día?, y un olivar centenario impresionante, pero de pájaros, nada interesante, gorriones  y estorninos.

Volví hacia La Almunia y recordé que por la carretera vieja de Madrid, la que  pasaba por el Parque de Mularroya, ahora cerrada por obras, había unos roquedos que criaban buitres y otros pájaros rupícolas.

Hacía tiempo, años, que no pasaba por esa carretera, pero como me informaba el cartel a los dos kilómetros una valla me cortaba el paso. La presa que estaban construyendo, parada ahora por los recortes de esta España, para corregir ese “vivir por encima de nuestras posibilidades”, se alzaba regular de lado a lado de la montaña con una torre en el centro, que mi hijo podía decirme para que sirve, pues ha construido un par de ellas, pero ahora, como buen español, está en el paro. A su empresa no le pagan y han tenido que hacer un ere, dejando carreteras sin hacer y presas a medio construir.

Bueno a lo que íbamos, que se calientan los dedos y escribes cosas que “no vienen a cuento”.

Aparte de la presa, me fijé que en los cables que iban trascurriendo paralelos a la carretera, había posados abejarucos, esos pájaros que vienen a criar desde África, suelen descansar cerca de sus nidos, así que, pare el coche y empecé a observar el cauce del río Grío. La mayoría del cauce, estaba cubierto con piedras gigantes, muy bien colocadas, lo mismo que sus riberas, pero se acabó el dinero y se dejó de cubrir el cauce y las riberas.

En un lado de esa ribera sin cubrir, las últimas lluvias, en una torrontera natural que iba al río, había formado un pequeño talud, ahí tenían los nidos los abejarucos, pero no acabó ahí mi buena suerte, pues justo enfrente del talud, habían dejado sin colocar unas cuantas piedras grandes del recubrimiento y una de ellas en una cavidad natural en su parte superior, almacenaba una pequeña cantidad de agua, resultante de los últimos chaparrones.

En el coche de un cazador, siempre tiene que haber de todo para su afición, y yo, llevaba más agua, alimenté esa cavidad hasta sus bordes y prepare el escenario para el día siguiente, segundo de los dos que me quedaban para poder si era posible, enviciar más a los pájaros con esa agua.

También coloqué entre las piedras una gran rama seca con la intención, de que fuera posadero de todo pájaro que fuera a hacer uso del agua, ya para beber, ya para el baño, acción que cumplen, si pueden, todos los días.

Se me ha olvidado decir que por el cauce del río, no bajaba ni una gota de agua, así que no sería difícil suponer que los pájaros volverían a bañarse y beber en esa fuente natural que les había proporcionado, la naturaleza y mi agua.

Observé la posición del sol y preparé el suelo donde al día siguiente montaría mi “hide portátil”, de espaldas al talud y mirando al aguadero, el sol saldría por mi derecha y recorrería mi espalda, manteniendo siempre bien iluminada la escena.

Recogí la herramienta que había usado, la garrafa de agua vacía y me dirigí al coche para ir a buscar a mi hija, que ya estaría esperando, eran más de la una del medio día y el sol calentaba como corresponde en un mes de julio.

No se si a vosotros os pasa lo mismo, preparas todo lo que crees necesario para el día siguiente, rellenas el agua de las garrafas, revisas la cámara, compruebas las pilas, dudas de llevarte el flash o no, la cartera, el teléfono, las llaves, ¿tengo que echar gasóleo?, no, creo que no, bueno pues a la cama, ¡¡el despertador!!, bueno mi hija también lo pondrá.

Te acuestas y empiezas a soñar, despierto se entiende, iré….., montaré…., rellenaré…., supongo habrá buena luz, pondré el duplicador, o ¿no?, últimamente no le pongo funda al tele, se la pondré y acudirán los pájaros, creo que vendrán primero ………..

Me despierto, son las cinco de la mañana, todavía quedan dos horas, pero ya es un duerme vela. Parece que no pasa el tiempo y suena el despertador, ¡¡ha llegado el día!!

Un buen desayuno es fundamental para rendir en el trabajo, en el deporte y para aguantar dentro de un hide cuatro o cinco horas, ni te cuento, así que a desayunar y a salir pitando hacia la Almunia, hay que llegar antes de la nueve.

El viaje sin problemas, llegamos bien, mi hija a lo suyo, yo a lo mío.

Carretera cortada por obras en dos kilómetros, nada ha cambiado, antes de llegar al lugar elegido ya veo revolotear algún abejaruco en los cables que circulan paralelos a la carretera, esto promete.

Aparco y bajo por un pequeño terraplén hasta el fondo del cauce del río con la mochila, cargada de redes, la silla, el trípode y los palos del hide, en la mano una garrafa de agua.

Todo está como lo dejé, todavía quedaba un poco de agua en la cavidad de la piedra, la relleno hasta los bordes con la garrafa que llevo y monto el hide, coloco la redes, meto la silla, reviso la rama donde debían de pararse los abejarucos y me voy al coche a coger la mochila con todos los artilugios fotográficos.

Monté como había pensado el duplicador y la funda del tele y a esperar, eran sobre las diez.

Llevaría esperando unos veinte minutos y sentí el primer revoloteo, una Collalba Rubia, se paseó nerviosa por todas las piedras que rodean el “aguadero” hasta que de golpe y porrazo se lanza al baño. No conseguí seguirla con la cámara, eran movimientos rapidísimos y cuando se estaba bañando, pensé que no tenía que haber puesto la funda del tele, ni bloquearlo a la máxima distancia focal, la collalba no me cabía en el visor, estaba demasiado cerca y no podía quitar la funda para variar la distancia focal, los movimientos ahuyentarían a la collalba.

Disfruté de ver esos movimientos convulsivos en el baño y esperé, por si tenía suerte y se atusaba las plumas en el tocador que le había preparado en una rama próxima.

Tuve suerte, se atusó en la rama y pude hacer la primera fotografía. Esta cámara mía, mete algo de ruido al disparar, salió el pájaro, como alma que lleva el diablo.

En el trascurso de todo este avatar, los abejarucos ya habían entrado y salido varias veces de sus agujeros, no permanecían mucho tiempo dentro y la frecuencia no era alta, parecía que estaba alimentando a la pareja y no a pollos hambrientos. No parecía llamarles la atención los palos que les había preparado para reposar de sus incansables vuelos.

Observando la entrada y salida de los abejarucos, llegó otro invitado, era un joven Gorrión Chillón, a ese si lo fotografié y observé que había nacido en un agujero de los abejarucos, estos gorriones suelen coger prestado a los abejarucos los nidos como estos se descuiden. Seguía observando y vi a un adulto entrar en el agujero donde suponía había criado o estaba haciendo una segunda cría.

Oía cantar a una oropéndola, iba recorriendo todos los chopos y nogales de los alrededores, supongo que no tendrá lejos el nido, yo tranquilo, pero los abejarucos solo los veía pasar en su ir y venir de los nidos.

Otro revoloteo y aparece un Alcaudón Común, una hermosa hembra, se para un poco tapada por las ramas secas del posadero, muevo despacio la cámara, enfoco y todos palos delante, esperé, se movió lo suficiente para poder salir volando mejor, pero con mucha suerte ya había disparado, no salió mal.

Serían ya algo más de las doce, sentí un griterío de abejarucos, se acercaron al hide y empezaros a revolotear delante de él como si quisieran entrar, no había visto nunca ese comportamiento, eran seis u ocho y en este revoloteo, empezaron a posarse en el lugar que quería, el posadero. Hasta que no pasó el alboroto, yo quieto, ni pestañear y cuando todo se calmó, había tres posados y a tiro de cámara.

Ni que decir tiene que hubo buena cazata, ya, se fueron yendo y viniendo y se posaban en las ramas preparadas para eso, una de las veces que se fueron todos, salí del hide, recogí las cosas y de camino a casa.

Había buenas noticias, mañana había que venir antes y marchase después.

Tercer y último día para sacarle partido a ese observatorio fotográfico, que como casi siempre, hay que achacarle a la suerte y un poco a la observación y conocimiento de la vida de esos maravillosos seres, que son los pájaros. Me considero más observador que fotógrafo, pero los buenos momentos que se pasa revisando las fotografías, aunque sean malas, no me lo quita nadie.

Llegué como una media hora antes que el día anterior, todo estaba como lo dejé. Los abejarucos ya sobrevolaban el lugar posándose mientras preparaba el hide el las ramas secas de unos chopos cercanos. Rellené el agua, coloqué un poco las ramas del posadero y me sumergí entre las redes del hide.

Coloqué el trípode y esta vez no puse la funda al tele ni lo bloqueé en la máxima longitud focal, pero si monté el duplicador,  intenté colocar la silla de manera que estuviera lo más cómodo posible y empezó la espera.

Parecía que había más actividad que ayer, las llamadas y gritos de los abejarucos así como las entradas a los nidos, daban la impresión que sería una buena mañana.

A la media hora de ir y venir a los nidos uno de ellos se dignó posarse en una ramita del posadero, tranquilo, pero el corazón acelerado, no quiero moverme ni mover la cámara, que cojan confianza, ya vendrán otra vez, no hay que ocasionar recelos a la primera llegada. Estuvo como tres o cuatro minutos con lo que parecía una abeja en el pico, viendo las evoluciones de sus compañeros hasta que una pasada de uno de ellos lo hizo volar.

Aproveché el momento para dirigir el objetivo hacia el lugar donde parecía ser la ramita favorita del posadero, esperé. Siempre hay algo en las esperas que te hace el tiempo de espera más ameno o agradable, en este momento, la oropéndola estaba en pleno recital y siempre se tiene la esperanza de que vaya al posadero, pasó cerca pero se posó en un nogal cercano y lejos de mi alcance.

Por fin volvieron los abejarucos, esta vez se posaron hasta tres a la vez, nunca colocados como a mi me hubiera gustado, pero ya empecé a fotografiarlos modificando la distancia focal para encuadrarlos a mi gusto, estuvieron volando y posándose durante bastante tiempo y no tengo queja, aguantaban la pose como “modelos”.

No hacía mucho que se habían ido los abejarucos, y apareció sobre las piedras una Collalba Rubia, seguro que era la que el día anterior no me cabía en la foto, pero ya la estaba esperando, antes de mover la cámara, disminuí la distancia focal, seguro que se iba a bañarse y se bañó y la cogí y esta vez me entró mejor en la foto. La fotografié en el baño y sobre las piedras. Tuve suerte con el siguiente pájaro que se posó en las piedras, este no avisó, apareció de golpe y de golpe se marchó, el Roquero Solitario, una hembra. Casi no tuve que mover la cámara, la tenía en la posición de la última foto de la collalba sobre las piedras no tuve mas que disparar, le hice tres o cuatro fotografías, solo movió la cabeza y voló a unos cercanos roqueros al lado de la presa.

Casi ya no me interesaban los abejarucos, se estaba animando el lugar, ahora oía cantar una Perdiz Roja detrás de mí sobre el talud. Pasaron unos cinco minutos y la vi aparecer a mi izquierda intentando bajar al agua.

Las perdices son increíblemente reacias a volar y esta no iba a ser una excepción, tenía el agua a tres metros debajo de ella e intentaba buscar una bajada a pié en lugar de dar un vuelo, yo esperaba que perdiera el equilibrio y no le quedaría otro remedio que volar, pues no fue así, volvió a subir lo poco que había bajado e intento bajar por otro sitio, la misma faena, no volaba. Hice con la boca un chisteo que algunas veces me ha dado resultado para  atraerlas, miró escrutadora pero ella a lo suyo.

Los abejarucos habían desaparecido hasta este crítico momento, vinieron chillando como posesos y le dieron unas cuantas pasadas, no creáis que voló no, sencillamente se alejo indiferente picoteando aquí y allá. No la pude fotografiar.

Me quedé un poco enfadado con ese instinto de territorialidad que tienen, tenemos, todos los seres vivos, unos más acentuado que otros.

Los abejarucos se pararon en las ramas del posadero y terminé el día con buenas fotografías, eso es lo que yo creo y como digo, nadie me puede quitar el placer que proporciona el ver esas fotos y recordar esos momentos vividos.

Y así es como conseguí en esa primera semana del mes de julio, cuando el calor aprieta y el agua empieza a escasear……….

        1 Cazar.- Adquirir con destreza algo difícil o que no se esperaba.

]]> http://www.asafona.es/revista/?feed=rss2&p=3973 0 Maneras de vivir http://www.asafona.es/revista/?p=3904 http://www.asafona.es/revista/?p=3904#comments Tue, 21 May 2013 22:46:01 +0000 Alfonso Ferrer Yus http://www.asafona.es/revista/?p=3904  

Sólo restan unos minutos para que se vislumbren las primeras luces del día pero el frío invisible del amanecer hace tiempo que se nos ha metido en el cuerpo y nos corta como cuchillas afiladas. Los huesos entumecidos y las articulaciones bloqueadas, eso es lo que gano con todo esto, piensa uno para sí mismo.

Hace algún rato que se escuchan los primeros cantos de algunos pájaros, el petirrojo y el mirlo son los más madrugadores del bosque, son los únicos sonidos que acompañan nuestros pensamientos, la vista, aturdida, solamente se puede entrenar a través de los pequeños orificios por los que la vieja tela de camuflaje respira. La silla de tres patas, incómoda, inútil y barata, se nos clava en nuestro cuerpo produciendo tal incordio que cualquier cambio de postura nos proporciona un alivio sanador y nos reconforta tanto como si nos metiésemos en la cama debajo de las mantas una fría noche de invierno.


Ya ha amanecido, los ojos se desperezan y se acostumbran a vislumbrar las primeras sombras y siluetas que se alcanzan a ver en el exterior del escondite. La sensación siempre es la misma, nerviosismo, incertidumbre, excitación, sueño, frío, hambre, sed pero todo lo domina la pasión, que es lo que nos mueve.

El mundo animal es listo, no es un actor exhibicionista, no se nos muestra desde el primer momento, hay que ser muy paciente, observador y tenaz para poder disfrutar, a veces, apenas de unos pocos segundos de placer. Un vuelo, un salto, un revoloteo, un momento fugaz, efímero, casi imperceptible al ojo humano, sólo capaz de ser registrado por una cámara fotográfica. Un momento quizás, único e irrepetible, una concesión animal al hedonismo humano de querer capturar, de hacerlo nuestro, querer atrapar el instante y regocijarnos en el lance de la caza, herencia genética y antropológica del mismo ser humano transmitida a través del tiempo.


Aunque el hombre moderno dejó de sentir la necesidad de cazar para comer hace mucho tiempo seguimos deseando vivir, cazar y morir dentro del mundo animal, ese espíritu primario se nos apodera, eso sí, ahora dulcificado, amigo, conservador y respetuoso. Pero el reino animal no se deja engañar, es esquivo, receloso y desconfiado con el hombre, como tiene que ser. Eso hace que nuestras pequeñas conquistas nos parezcan grandes victorias, ser capaces de arrebatar unos segundos de vida salvaje se nos antoja como un gran logro. Como si en ese corto momento fuéramos amigos, como de la familia, alguien que viene de visita, se toma un café y se marcha dando las gracias. Y siempre deseando volver a ser invitado. Da igual el escenario, la huerta, el secano, la estepa, la sierra, la montaña o la ribera de algún río, la sensación es la misma, de difícil entendimiento o explicación si no se experimenta. Nuestro deseo de cazador cavernario se ve cumplido, regresamos al hogar con nuestra presa. Pero a diferencia de nuestros antepasados la nuestra es meramente simbólica, una imagen, un recuerdo o simplemente una vivencia. Esa es nuestra recompensa. Y ya es mucho.

Al final después de todo se olvidan  los malos ratos, las incómodas posturas, los días de extremo calor o del frío más intenso, las sesiones sin recompensa. Todo se olvida y ya pensamos en la próxima vez, en la próxima presa, en la siguiente aventura, en el momento que nos meteremos de nuevo en el escondite, el frío, el amanecer, el canto del mirlo y del petirrojo, las primeras sombras, el culo dolorido y de nuevo otra vez, y otra, … y otra.

Al fin y al cabo también nosotros pertenecemos al reino animal y como tales no somos más que animales de costumbres.

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El baño de las aves, mis primeros logros, mis más queridos logros. http://www.asafona.es/revista/?p=3761 http://www.asafona.es/revista/?p=3761#comments Fri, 19 Apr 2013 23:16:36 +0000 bichosventura http://www.asafona.es/revista/?p=3761

Zorzal Charro

Hay un pequeño rincón cerca de mi ciudad, donde la escasa pero variada fauna se acicala y se pone guapa, además bebe. Se trata de un remanso de fondo pétreo, de un pequeñísimo arroyo temporal que se suele secar durante el estío.

Tórtola Común

     Este lugar es privilegiado y la fauna de vertebrados es muy diversa sobre todo en los meses cálidos, antes de secarse, por lo que es un sitio ideal para hacer fotos, además por la tarde puedo hacerlo con el agua casi a la altura del objetivo, lo que se llama un punto de vista bajo, por lo que las fotos ganan en estética debido a los desenfoques que aíslan la figura del entorno.

Pinzón Común

Las imágenes que ilustran el reportaje están hechas de tarde, en un momento nada propicio para hacer fotos puesto que la luz es muy dura así que tengo que afinar con los parámetros de la cámara para que las fotos sean aceptables, cuando la luz empieza a ser buena, la sombra de la vegetación se adueña del lugar y con mi modesto equipo no logro los efectos que me gustan, además la actividad de las aves, decae.

Cardelinas

     El escondite es una zarza que tiene un hueco en el que me escondo sentado en el suelo y tapado por unas redes de camuflaje, tiene la virtud de estar situada de modo que yo quedo a la altura de la lámina de agua sin tener que estar tumbado en el suelo, no obstante puedo acentuar ese efecto situando el trípode más bajo y utilizando un visor acodado, el inconveniente es que es algo mas difícil encuadrar en esa posición, con el riesgo de perder algún momento clave, de todas formas a lo largo de la tarde, en buena temporada, las oportunidades son muchas, sólo duele cuando la especie especie es inusual o pierdes la oportunidad de una buena toma de comportamiento.

Escribano montesino

     La temporada idónea es, y no descubro nada, la más cálida (como en todos los bebederos) y dentro de ésta, la primavera es la más fructífera, además el plumaje de las aves aun no está destrozado por el esfuerzo de la cría o la inminente muda, también en septiembre y octubre es buena época ya que se pueden encontrar especies de paso bien interesantes.

Escribano Soteño

     Mis imágenes se centran sobre todo, en el baño de pequeñas aves, algunas mas comunes que otras, algunas más llamativas que otras, algunas más buscadas que otras… pero todas jugando con el agua, y el agua dándoles, aún más vida.

Verderón

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Fauna urbana, tan cerca y tan lejos http://www.asafona.es/revista/?p=3386 http://www.asafona.es/revista/?p=3386#comments Wed, 11 Apr 2012 11:47:49 +0000 Alfonso Ferrer Yus http://www.asafona.es/revista/?p=3386

lechuza de Sodeto

A menudo los fotógrafos de naturaleza realizamos gran parte de nuestro trabajo en el campo, alejados de ciudades y pueblos, incluso realizamos viajes única y exclusivamente para fotografiar una especie, viajes que nos llevan a recorrer escenarios salvajes o espacios naturales únicos, a menudo en el extranjero.

Pero existe otra vida salvaje muy cerca de nosotros, viviendo con nosotros. Una vida salvaje, pero muy ligada al ser humano, sus costumbres y manera de vivir. En algunos momentos su presencia es incontrolada como puede ser en el caso de los estorninos, palomas o algunos roedores. Por otro lado y atendiendo a los cambios medioambientales que suceden en las grandes zonas habitadas  y que cada vez son más acentuados respecto al acondicionamiento e integración de los ríos a las ciudades, urbanizaciones con grandes espacios naturales, corredores verdes, …, la comodidad con la que se encuentran algunas especies en este “nuevo hábitat” es total, es el caso de las gaviotas, cormoranes y algunas anátidas., por no hablar de “especies invasoras o no autóctonas” como puede ser el ejemplo de la cotorra argentina en la ciudad de Zaragoza.

Pero en este caso nos vamos a referir a esa otra fauna, más cercana, más imaginada, en definitiva, más rural.

mochuelo en Robres

Son estas especies las que normalmente nos pasan desapercibidas y a las que por considerar su presencia entre nosotros cotidiana “menospreciamos” en su captura fotográfica. Algunas poseen una presencia tan íntimamente ligada al hombre que nos es complicado verlas fuera de este hábitat. Tampoco quiere decir esto que fotografiar estos animales sea sencillo, sus fotografías requieren igual preparación o incluso a veces más que especies menos asiduas a lugares habitados. Muchas son de costumbres nocturnas, lechuzas, mochuelos o murciélagos son un claro ejemplo, justo aparecen cuando el hombre desaparece de los escenarios que más tarde son ocupados por ellas. Esto hace que las sesiones de trabajo sean complicadas, trabajar de noche requiere un esfuerzo extra, humano y técnico a la vez. En mayor o menor medida se pierden horas de sueño, se trabaja en lugares precarios, a veces de complicado acceso, pajares, tejados, bodegas, …, con largas esperas. En la mayoría de estas sesiones es necesario el uso de sistemas de disparo a distancia o no presenciales, tipo barrera de infrarrojos o mando a distancia. Esto aumenta la posibilidad de deterioro del material, flashes que se caen, cámaras y trípodes que se mojan o por ponernos en lo peor, equipos que desaparecen en manos de los amigos de lo ajeno. Todo esto no hace sino aumentar la satisfacción personal cuando se logra el objetivo perseguido.

ratón doméstico en Señes

Hay otras especies que nos ofrecen la posibilidad de trabajar durante el día, normalmente es la época reproductiva cuando se muestran más accesibles a nuestros objetivos. Algunas escogen sus nidos en sitios visibles como es el caso de las cigüeñas, otras algo más escondidos, como lo hace el cernícalo, una rapaz muy común en nuestros pueblos y de la que es relativamente fácil ver sus nidos debajo de alguna teja o encima de alguna paca de paja de cualquier paridera de ovejas. La golondrina es otro claro ejemplo de especie fotografiable en época de cría, muy fieles año tras año a los mismos nidos, no son muy esquivas y se acostumbran fácilmente a la presencia de elementos extraños si nos planteamos sesiones de barrera de infrarrojos. Los roedores son animales principalmente nocturnos aunque también es factible trabajar con ellos durante el día si les proporcionamos “un hábitat agradable”. Hay otros mamíferos más esquivos que también son esporádicos visitantes de los núcleos urbanos, el zorro o la gineta son atraídos por las basuras o cumplen fielmente el tópico de visitantes nocturnos de nuestros gallineros, estas especies son mucho más desconfiadas y requieren un trabajo específico y largo en el tiempo.

cernícalo en El Temple

De cualquier modo, intentar la fotografía de especies urbanas requiere normalmente y como condición indispensable la ayuda del vecino, por decirlo de alguna manera. Será esa persona que o bien conoce los nidos que a menudo año tras año repiten nuestras especies, nos consiguen la llave de la torre de la iglesia o realiza aportaciones de comida periódicas para facilitar las fotografías de determinadas especies.  Sin esta figura muchas veces no llegaríamos ni a imaginar determinadas instantáneas, su colaboración se hace más importante si cabe cuando a menudo estas personas ni nos conocen con anterioridad y cuando sus favores a nosotros les causan un trastorno importante en tiempo y a veces material.

Creo sinceramente que lograr notables fotografías en entornos urbanos sin la ayuda de estas personas es muchas veces imposible.  Después, nuestra tarea consiste en buscar el encuadre, la postura o la acción que queremos lograr, a veces el sitio buscado tiene unas complicaciones físicas tan grandes que no es posible plantearse sesión alguna.

salamanquesa en la plaza de Serveto

El mayor consejo a tener en cuenta para la toma de fotografías en entornos urbanos estaría siempre relacionado con la preparación exhaustiva de la sesión con anterioridad, quizá no existan demasiadas oportunidades para realizarla (no siempre nos dejan las llaves de la iglesia cuando queremos). Es necesario consultar las condiciones meteorológicas previstas, probar si el encuadre que buscamos es posible en cuanto a colocación del hide o del equipo con barrera de infrarrojos, colocar a modo de señuelo trípodes o cámaras falsas para que el animal a trabajar se acostumbre poco a poco a la situación y esté más colaborador el día o los días de las sesiones, a veces las condiciones de trabajo en entornos urbanos son más cambiantes y menos previsibles que en campo abierto (a veces el simple hecho de un coche aparcado donde no tenía que estar o la bombilla de una farola que se funde te pueden arruinar el momento).  Además conviene ser más bien cauto y discreto a la hora de plantear las sesiones, no avisar a más personas de las necesarias, no todo el mundo se puede sentir cómodo o estar de acuerdo con el trabajo que el fotógrafo de naturaleza realiza.

cigüeñas en Almuniente

Y finalmente y quizá lo más importante, saber agradecer a ese vecino colaborador su ayuda, él no espera nada por ello, pero saber recompensar su esfuerzo es nuestro deber. Mostrar el trabajo una vez finalizado, dejar un recuerdo en forma de copia en papel será suficiente, de este modo creamos un vínculo afectivo que nos enriquece como personas y que será necesario para futuros trabajos además de divulgar el conocimiento de nuestras especies urbanas y así lograr un mayor respeto por ellas y por el medio ambiente en general.

 

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El año del Mochuelo http://www.asafona.es/revista/?p=2752 http://www.asafona.es/revista/?p=2752#comments Mon, 31 Oct 2011 22:14:10 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=2752

2011 ha sido declarado por SEO/Birdlife como el año del Mochuelo. El motivo no es casual, se estima que la población de esta pequeña rapaz nocturna ha descendido en un 40% en los últimos años.  De pequeño recuerdo recorrer las parameras de Blancas y ver en una mañana muchos  de ellos; se podría decir que todas parideras tenían una pareja y los montones grandes de piedras también. A día de hoy se han enrarecido por diversos motivos y las poblaciones siguen buen camino solamente en los lugares donde se han mantenido los usos del suelo. Durante este año he dedicado horas a observarlos y otras muchas a fotografiarlos en el Valle del Jiloca y me ha sorprendido ver que abundan en algunos reductos( mas de una pareja por km2) y en otras grandes extensiones han desaparecido. De lo aprendido en estos meses trata este articulo

 

 

 

 

 

Costumbres

Es un ave que tiene hábitos diurnos y crepusculares, pudiendo verse a cualquier hora del día, si bien el amanecer y anochecer son las mejores horas para observarlos. La cabeza muy redondeada y grandes ojos amarillos los hacen inconfundibles.La hembra es ligeramente mayor que el macho y presenta un moteado en general mas parduzco(si los ves juntos es mucho mas oscura). En esta zona crían y viven en majanos de piedras y muros de parideras o tejados, ya que no hay tan apenas árboles de suficiente entidad como para criar en sus oquedades. Emite un sonido como el maullido de un gato durante el celo y una vez que están criando, el macho lo sigue haciendo para llamar a la hembra. Suelen saltar de piedra en piedra y meterse por las grietas que quedan entre las mismas con una facilidad increíble. Normalmente suelen sacar adelante 3 crías, a veces 4 o 2.  Cuando detectan algo extraño hacen un movimiento característico , se agachan y se estiran todo lo que pueden para ver con mas volumen y precisión lo que tienen delante. Su vuelo es ondulado con leves subidas y bajadas. La dieta normalmente esta basada en insectos, saltamontes, escarabajos, y también roedores e incluso pequeños pájaros y anfibios, siendo  un buen controlador de plagas natural.Una de las cosas que me llamó la atención durante las observaciones fue ver a la hembra darse un baño de  arena; tenía incluso un agujero grande hecho donde se veía que no era la primera vez que se restregaba las plumas.

 

 

 

Fotografía

Fotografiar mochuelos es relativamente fácil. Basta con una buena observación para localizar los posaderos mas habituales y la colocación del hide si es posible para bastante tiempo. Para las fotos que aparecen en el articulo, monté dos hides durante dos meses, en los que no fueron desmontados. No recelan en exceso, e incluso a los diez minutos de montarlo, me alejé y ví como el mochuelo curioso se posaba encima del hide  para ver lo que era. Como anécdota contar que estaban en un sitio bastante visible y transitado y vino a verme incluso el Seprona, con los cuales todo hay que decir, no tuve ningún problema.

Lo demás ya sabéis, entrada de noche y focales entre 300 y 500mm para no molestar demasiado. Si se elige bien el sitio son animales muy agradecidos,(de las 7 u 8 sesiones que les he hecho en todas entraron a la misma hora). Mas fotos en www.ugefuertes.com y www.fotonatura.org/galerias/11616

 

Conservación

Estos animales tan beneficiosos para el hombre están ligados a un medio que por desgracia va a menos. La desaparición del ganado y toda la vida que lo rodea, así como la agricultura tradicional, hacen que sus posibles hábitats se reduzcan. La desaparición de montones de piedras, las concentraciones parcelarias en las que no se dejan suficientes ribazos y el uso de plaguicidas son los que hacen que cada vez veamos menos mochuelos.También los atropellos, especialmente de crías, que pueden llegar a morir todas  en un mismo punto kilométrico como se ha observado en numerosas ocasiones.

Un hábitat ideal de mochuelos (y para muchas otras especies) no tiene porque ser un terreno virgen  con fincas que hoy día serían inviables con el tipo de agricultura que se practica. Bastaría con que las concentraciones se hicieran como si estuviéramos en el siglo XXI, respetando algunas zonas con vegetación y ribazos algo mas amplios. En las zonas que he observado que mas abundan, los agricultores han respetado unas cunetas amplias, y se mantienen pequeños montones de piedras;el ganado así mismo sigue siendo abundante. Esperemos que la avaricia humana tenga un límite y la conservación empiece en el campo y siga en los despachos.Solo así podremos seguir contando con estos pájaros con alma de gato.

 

 

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Una semana con el Quebrantahuesos http://www.asafona.es/revista/?p=2669 http://www.asafona.es/revista/?p=2669#comments Mon, 31 Oct 2011 22:13:55 +0000 Pedro Javier Pascual Hernández http://www.asafona.es/revista/?p=2669 “El Cebollar” lugar emblemático y conocido por la mayoría de fotógrafos de naturaleza. Cuando oí hablar de el y ver varias fotografías que corrían por la red no lo dudé, tenía que fotografiar ese ave tan escasa y esquiva que solo en algunos lugares concretos de la península se puede fotografiar.

* El quebrantahuesos.

Una de las aves mas bellas de nuestra península, su porte y elegancia es inconfundible cuando sobrevuela los Pirineos, con una envergadura media de 2,5m para reconocerla y no confundirla con un buitre es recomendable fijarse en su cola en forma de flecha inacabada o rombo y sus alas mas estrechas que las del buitre. Recibe su nombre por que se alimenta casi exclusivamente de huesos que encuentra de cadáveres, cuando los huesos son demasiado grandes los coge y remonta el vuelo, sube hasta grandes alturas y desde allí los deja caer para poder partirlos y poder tragárselos ya que ingiere el hueso entero pudiendo tragar trozos de hasta 20 cm .

En la actualidad se le puede observar en: el pirineo aragonés, catalán, en el principado de Asturias, los Alpes, norte de África, Grecia, Sudáfrica, el Himalaya y el gran valle del Rift. En el Parque Nacional de Ordesa (sino recuerdo mal) habitaban unas 12 parejas reproductoras. El quebrantahuesos es un animal que dependiendo de la edad que tenga el individuo cambia mucho su aspecto y color. Los de primer año tienen una coloración parda clara en el vientre, marrón en las alas y cola, negra en cabeza y dorso.

Entre 1 y 3 años plumas de cara y vientre se van amarilleando, cola mas clara y cuello negro.

Entre 3 y 6 años las plumas de las alas se vuelven grisáceas, mientras que las del cuello empiezan sustituirse por marrones y luego amarillentas, las de los hombros y brazos se oscurecen con el tiempo.

Los individuos de mas de 6 años el cuerpo, cuello y cabeza son blanco-amarillentos, alas y cola grises y dorso pardo oscuro.

Habita en zonas montañosas y escarpadas, comparte hábitat con rebecos y cabras montes que también le servirán de alimento. Nidifica en cortados de grandes pendientes donde no pueda ser molestado. Las parejas de quebrantahuesos se forman al comienzo de la madurez y se mantienen durante el resto de su vida.

* Los preparativos

Comenzamos a organizar los preparativos con mi amigo José Colas con quien voy a compartir esta semana de fotografía y naturaleza nuestra idea es hacer en el hide tres entradas durante los 5 días en los que vamos a estar.

La primera el lunes, el martes disfrutaríamos de alguna ruta y descansaremos, y el miércoles y jueves disfrutaremos de las otras dos entradas. El viernes será el día de vuelta.

Para alojarnos teníamos varias opciones y la que mas nos convenció fue en el pueblecito de Fragen, un pueblo típico del pirineo con sus casas empedradas, sus balconadas de madera y sus gentes muy amables. Luego descubrimos que encima la ubicación era perfecta ya que el camino hacia “El Cebollar” sale muy cerca de este pequeño pueblo. Nos alojamos en “Casa Arnal” una casita rural con mucho encanto equipada con nevera y microondas y económicamente barata.

El equipo fotográfico: Dos cuerpos de cámara por si uno de ellos te falla en mi caso la primera cámara digital que me compre la d 80 de Nikon y la d 300s que compre hace unos meses. Aun recuerdo el día que con un compañero estaba fotografiando grullas y a mitad de tarde cuando mas actividad había se le paro la cámara sin mas, recuerdo los pecados que echaba y el día que me dio.

Desde entonces siempre que puedo procuro llevar dos cuerpos. Objetivos: solo dispongo de un objetivo de larga distancia que creo que fue suficiente sobre todo para vuelos un 300mm pero lo ideal es un 500mm para primeros planos también me llevé un 12-24 y un 18-135 que los utilicé para hacer fotografías de paisajes y fotografiar a los animales en su entorno un trípode. Cable disparador, baterías y sus cargadores, filtros sobre todo un polarizador y un sin fin de tarjetas de memoria, también recomiendo una silla cómoda ya que son muchas horas y las que dispone el hide no son muy cómodas.

La maleta: importantísimo la ropa de abrigo, guantes, bufanda, unos buenos calcetines botas de montaña, un polar, impermeable. Son muchas horas las que uno esta parado y a 2000 metros de altura suele hacer mucho frío sobre todo los meses de abril y mayo. También es aconsejable un pequeño botiquín por si surge algún percance, algo de alimento y agua.

* La aventura

Domingo 10 de abril del 2011 comienza la aventura. Son las 4:00 de la tarde el todo terreno de mi amigo José esta hasta los topes: material fotográfico, comida, chaquetas, mochilas y un sinfín de cosas que seguro no utilizaremos. Mientras viajamos compartimos impresiones y especulamos si tendremos suerte y si conseguiremos fotografiar esta bella ave.

Cuando aparcamos en Fragen me pongo en contacto con los forestales que me comentan que nos acerquemos a Torla para conocernos y dejarnos las llaves que abren la entrada del camino hacia el Cebollar. Manolo y Rodolfo nos reciben con una sonrisa y nos comentan que vamos hacer la primera entrada de este año que no ha nevado mucho y que creen que se podrá subir en coche hasta el mismo hide. Conversamos sobre fotos y quebrantas, quedamos al día siguiente a las 8.30h.

Lunes 11 de abril del 2011 son las 8.30 de la mañana y estamos en las cercanías de Fragen en unos minutos vemos acercarse el todo terreno de Inaga y lo seguimos a pocos metros de donde nos  encontramos sale una pista hacia arriba y al cabo de un rato se detiene el todo terreno nos indican que hay que quitar la cadena que impide que por ese camino suban vehículos. Seguimos la pista entre pinos y robles poco a poco vamos cogiendo altura y el paisaje empieza a volverse mas  alpino.

Nos vamos encontrando pequeñas cascadas ha causa del deshielo y el paisaje empieza a ser mas impresionante. Los picos de las cumbres siguen nevados y por las laderas empiezan a despuntar las primeras flores.

Aparcamos el todoterreno a medio kilómetro del hide y subimos hasta el lugar con el todoterreno de los forestales. Ya se empiezan a divisar los primeros buitres sobrevolando la zona, mientras los forestales van preparando la comida para las rapaces, José y yo nos acercamos al lugar donde vamos a hacer las fotos. Es un escenario magnifico ya que de fondo tenemos la entrada del valle de Ordesa.

Mientras Manolo y Rodolfo van dispersando la comida y colocando ésta  en zonas estratégicas. José y yo nos acomodamos como podemos en el interior del hide, al cavo de un rato Manolo nos despide con un, ¡a ver si hay suerte! y desaparecen del escenario.

Comienzan los nervios y los minutos pasan eternos, los primeros buitres empiezan a sobrevolar el escenario y el primero no tarda en posarse, de repente empiezan a posarse mas y mas comienzan los gritos, golpes, luchas, aleteos y los animales no paran de alimentarse. Las dos cámaras echan humo con un sin fin de disparos de repente le digo a mi compañero ¡el primer quebranta a tu izquierda!  Es un precioso ejemplar adulto blanco que nos deleita con varias pasadas muy cerca de donde nos encontramos hasta que se posa, un ejemplar que va anillado y tiene un transmisor acoplado a su espalda. Más tarde nos comentaron los forestales que venia del pirineo Leridano.

Son las 10:15 de la mañana y un segundo quebrantahuesos aparece en escena, la mañana promete y las cámaras no paran de disparar, va trascurriendo el tiempo y se van alternando multitud de  individuos jóvenes y adultos, unos se posan y otros solo sobrevuelan la zona cerca de donde nos encontramos a merced de nuestras cámaras. Trascurre la mañana con mucho movimiento de animales y multitud de fotografías. Sobre las 14:30 el movimiento de animales baja bastante y aprovechamos para comer algo. La tarde parece mas tranquila hasta que a mitad de tarde aparece una pareja de quebrantahuesos adultos que se posan y se alimentan de la poca comida que queda.

El sol nos queda detrás y crea una luz ideal para la fotografía que sin dudarlo aprovechamos. Sobre las 18:30 abandonamos el pequeño escondite, el cansancio y el frío ya han hecho mella pero salimos muy contentos comentando nuestra experiencia que sin duda será difícil de olvidar.

Al día siguiente disfrutamos del encanto que tiene la zona de Bujaruelo un lugar para perderse entre sus cascadas, bosques y montañas un sitio de una gran belleza en el que mi compañero y yo hacemos una ruta fotográfica de gran interés.

Miércoles 13 de abril 2011 son las 8:30 de la mañana y vemos aparecer el coche de Inaga ; Manolo y Rodolfo bajan del vehículo y nos preguntan si tuvimos suerte, les comentamos que si y relatamos la experiencia, ellos estuvieron observando con prismáticos y comentaron que fue un día con mucho movimiento de animales y que pasa muy poco a lo largo del año. Volvemos a coger la pista con la misma ilusión que el primer día. Los acontecimientos van sucediendo como el lunes, se despiden los forestales y los nervios comienzan, los primeros buitres tardan en aparecer y se posan con mucha timidez y desconfiados, varios cuervos comienzan a bajar y a posarse provocando un ruido espantoso con sus graznidos y varios buitres se alejan de la zona. La mañana trascurre tranquila los buitres van y vienen con una timidez espantosa y no hay rastro de ningún quebrantahuesos.

El día trascurre sin pena ni gloria, algún Milano, Alimoches y al final de la tarde aparece la pareja de quebrantahuesos de la tarde anterior que nos alegran un poco el dia. Salimos de la zona comentando lo sucedido y aprovechamos la noche para hacer alguna foto nocturna.

Jueves 14 de abril 2011 ultima entrada, mientras subimos con el todo terreno vamos comentando las fotos que tenemos y si hoy abra mas suerte que ayer, entramos en el habitáculo y preparamos las cámaras mientras los forestales esparcen la comida. Es un día soleado como los que hemos tenido durante toda la semana pero sigue haciendo frío, parte de la nieve que habia en las cumbres ha ido desapareciendo y las montañas van cogiendo un color verde intenso. Comienzan a bajar los primeros buitres y los acontecimientos se van sucediendo como ayer. Hasta el pequeño ruido de las cámaras asusta a los buitres que con mucha timidez sobrevuelan la zona, algún quebranta se ve en la lejanía, lejos del alcance de nuestras cámaras mientras tanto alimoches y milanos aprovechan y se alimentan sin ser molestados, la mañana va trascurriendo cuando de repente aparece sobrevolando la zona una gran águila real perseguida por multitud de cuervos es una estampa magnifica en la que aprovechamos para hacer multitud de fotos.

La tarde trascurre tranquila y salimos del habitáculo despidiéndonos de la zona y prometiendo volver.

*Los forestales

Quiero hacer una reseña a estos dos profesionales, Manolo Grasa y Rodolfo con quien tuve el privilegio de poder compartir estos días y que con sus conocimientos, su experiencia y su buen hacer, hicieron esos días mucho mas lúdicos y divertidos fueron días donde pude aprender muchísimo de estos grandes animales, fue sin duda una experiencia inolvidable. Muchas gracias a Manolo y Rodolfo que sin su ayuda esta aventura hubiese sido posible.

*Como inscribirse

Para poder ir al “cebollar” por si alguien le puede interesar hace falta seguir una serie de pautas que voy a ir describiendo, lo primero es contactar con Inaga bien vía telefónica o bien acercándote por alguna de las oficinas y allí hay que rellenar un formulario de inscripción.

También cabe la posibilidad mediante vía Internet bajártelo y rellenarlo pero yo no lo hice así y no se muy bien como  funciona. Los formularios conviene que se entreguen antes de enero del año que te interesa hacerlas fotografías. Una vez rellenado el formulario entras dentro de un sorteo y si tienes un poco de suerte y te toca una de las plazas ya puedes ir preparando la cámara y objetivos, en mi caso se inscribieron cuarenta y dos personas y dieron doce plazas para todo el año, el sorteo es en abierto por si alguien esta interesado en asistir. Si tienes la suerte que te ha tocado dan doce semanas al cabo del año mediante un pago de unos cincuenta euros.

La primera entrada empieza a mediados de abril y termina si no recuerdo mal en octubre, las semanas las asignan dependiendo de las fechas que hayas puesto en el formulario de inscripción. Una vez que ya sabes la semana que te ha tocado tienes tres entradas en el hide que podrás elegir a tu gusto en esa semana, puedes llevar a otro fotógrafo que te acompañe ya que dentro del hide caben dos personas.

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El duende del bosque, tras el rastro del corzo http://www.asafona.es/revista/?p=2520 http://www.asafona.es/revista/?p=2520#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:24 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=2520

Ejemplar hembra de corzo

El corzo (Capreolus capreolus), es el menor de todos los cérvidos europeos con un peso que oscila entre los 15 y 25 kilos, dependiendo de sexos e individuos, y una pequeña cuerna, generalmente de tres puntas, que portan sólo los machos y que renuevan anualmente.  Habitante de las masas boscosas, su paso fugaz y fantasmal es lo más que muchas veces veremos de él, pero con paciencia y conociendo su biología, podremos obtener imágenes  de esta bonita especie.

Tradicionalmente asociado a las formaciones boscosas, el corzo es también capaz de adaptarse sin problemas a zonas de matorrales donde encama por el día, siempre que se den unas características mínimas en cuanto a refugios, tranquilidad y zonas de alimentación, presentando las mayores densidades en los ecosistemas mixtos donde el bosque o los matorrales cerrados se alternan con zonas despejadas de pastizales o cultivos.

Biología y distribución en Aragón

Hasta hace unos 20 años el corzo era un total desconocido para el territorio aragonés, estando localizado en contados puntos del Sistema Ibérico Zaragozano (Moncayo y quizás alto Manubles).  Desde entonces hasta la actualidad la situación es bien distinta pues la especie se ha extendido por la práctica totalidad del territorio, en algunos lugares con densidades bastante altas.  Esta última circusntancia ha llevado al sector cinegético, con la Federación Aragonesa de Caza a la cabeza, a considerar a la especie como una invasora, siendo la propia administración la que ha adoptado una gestión orientada en muchos casos a llevar a la especie a unas densidades mínimas e incluso sin cupos para erradicarla.  Bastaría que el interés por el conocimiento y el hábito a la lectura se apoderara de los sectores anteriormente citados para comprobar que la especie de invasora no tiene nada, sino que ya Madoz en su obra “Diccionario Geográfico-Estadístico de España y sus Posesiones de Ultramar” de 1845, cita la presencia de la especie en todo el Pirineo y en el Sistema Ibérico, tanto zaragozano como turolense.  Así pues, fue más bien la presión del hombre hacia los bosques a través de la agricultura, la ganadería y las leñas, lo que provocó la pérdida de hábitat para la especie durante el siglo XIX y principios del XX, provocando la práctica desaparición del corzo del territorio aragonés.  Tendencia que se invierte con el flujo migratorio desde el medio rural al urbano, provocando el progresivo abandono de las tierras de cultivo y la ganaderia, lo que ha favorecido la recuperación del matorral y el bosque, poniendo a disposición del corzo miles de hectáreas de hábitat óptimo, que ha ido recolonizando.

Grupo de 3 hembras y un macho con la cuerna sin descorrear

La biología de la especie es singular, el celo se desarrolla en la época estival (junio, julio, agosto) y es entonces cuando los machos que son territoriales, emiten su característico “ladrido”, marcan el territorio, se desafían y luchan por las hembras.  Estas una vez fecundadas, interrumpen la embriogénesis durante 5 meses, fenómeno único en todo el grupo de los artiodáctilos, en los que el embrión queda en estado latente, volviendo a desarrollarse  con posterioridad, al objeto de hacer coincidir la época de partos con la época más favorable en el monte (mediados-finales de primavera).

Fotografiando al corzo

Nuestro primer paso ha de ser dirigirnos allí donde haya corzos, como he comentado antes la especie se distribuye por la práctica totalidad de Aragón en la que existen hábitats adecuados, evitando las grandes extensiones agrícolas más monótonas e intensivas.  No obstante una buena ayuda para tener la certeza de su presencia es tratar de localizar los rastros tan características que deja: por un lado sus huellas son inconfundibles por su típica forma de corazón, que quedan bien patentes tanto en barro como en nieve, los grupos de excrementos también le delatan y por último el marcaje del territorio o el descorreamiento por parte del macho deja unas señales evidentes de descortezado en árboles jóvenes

Rastros de corzo: descortezado, excremento y huella

 

Una vez en el sitio adecuado, debemos de saber que el corzo es un animal de actividad principalmente nocturna con picos al atardecer y al alba, permaneciendo encamado en un lugar seguro durante el día.  Así pues van a ser las últimas horas del día o el amanecer los momentos en que más posibilidades de obtener resultados tendremos.  Las modalidades son dos, o bien podemos pistear en coche para tratar de soprenderlos seguros de que la curiosidad innata nos ofrecera una oportunidad cuando en su huída hagan una paradita para mirarnos por última vez, modalidad recomendada en aquellas zonas en las que los cultivos de cereal sean escasos; o bien aprovechar el momento en el que las siembras de cereal ofrecen un alimento abundante y de calidad a partir de finales de marzo, para realizar esperas.  En este último caso deberemos estudiar a distancia la zona para comprobar los sitios a donde salen a comer, para en días posteriores apostarnos en el linde del campo, teniendo en cuenta eso sí la luz idónea y sobre todo el sentido del viento que impida que nuestra olor nos delate, en cuyo caso los corzos huirán aunque no nos hayan visto.

 

Ejemplar macho adulto con la típica cuerna de tres puntas

 

Como equipo, imprescindible un tele de 300 para arriba y cuanto más luminoso mejor ya que las luces escasas nos obligarán a trabajar a velocidades bajas o isos altos, que en el caso de pistear deberemos llevar siempre montado y listo para cogerlo junto a algún saquito, pinza o similar para apoyar en la ventanilla.  En las esperas, un trípode sólido y redes de camuflaje para ocultarnos serán esenciales.  Con estas premisas, sólo nos queda probar suerte con esta bonita especie, muchas veces olvidada por otras más populares y espectaculares como el ciervo o la cabra montés, pero para mí de insuperable belleza en su mirada.

 

Pareja de corzos al atardecer en un campo entre encinar

 

Amenazas

Prácticamente sin depredadores naturales ante la ausencia del lobo en Aragón, sólo los ejemplares jóvenes son objeto de ataques por parte del Aguila real (Aguila chrysaetos), cosa que algunos ejemplares realizan asiduamente en aquellos lugares en los que la densidad del corzo es alta y por lo tanto en la época de partos es una presa frecuente y bastante apetecible por su tamaño para trasladar al nido, situación que he podido comprobar personalmente en varias ocasiones.

 

Una causa de mortalidad alta son los atropellos en carretera, si bien su mayor amenaza lo constituye la caza furtiva, muy arraigada, y la penosa gestión que de la especie se viene haciendo desde la adminsitración , permitiéndose en gran parte de Aragón su caza sin ningún tipo de límite en cuanto a número de capturas, y permitiendo la caza de hembras preñadas o acompañadas de las crías,  gestión que no tiene parangón un ningún otro lugar de España ni de Europa, lo que se ha traducido en una disminución drástica de su número.

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Un acercamiento a la fotografía de anfibios y reptíles http://www.asafona.es/revista/?p=1961 http://www.asafona.es/revista/?p=1961#comments Fri, 01 Jul 2011 00:05:49 +0000 Salvador Colvee http://www.asafona.es/revista/?p=1961

Desde hace unos 5 o 6 años intento combinar pequeños trabajos biológicos de campo sobre varias especies de reptiles y anfibios con la fotografía, pero es en los últimos dos años, que he podido dominar medianamente técnicas fotográficas que antes no utilizaba (me limitaba al macro) y con las cuales se les puede ver y mostrar de formas muy distintas a esas especies y los ambientes que ocupan.

Para realizar la fotografía de reptiles y anfibios, al igual que en cualquier otro caso de fauna, se deben tener en cuenta varios aspectos. El primero es el equipo. Normalmente utilizo macros de focal variable entre los 60 y 180mm. Los mas cortos son ideales para anfibios (Foto Nº 1) mientras que el 180mm es casi obligatorio para fotografiar los mas esquivos como lagartos y serpientes sin necesidad de manipularlos (Foto Nº 2). La cámara, independientemente de la marca, es mejor si tiene un factor multiplicador entre 1,3X y 1,6X pues nos proporciona mas distancia para trabajar. Al cuerpo de la cámara y los objetivos los complementan el trípode, cable disparador y uno o varios flashes.

El segundo aspecto es  conocer sobre su biología y ecología, de forma de poder acceder a ellos para fotografiarlos causándoles el menor estrés posible. Además, la manipulación de estos animales para fotografiarlos solo debe realizarse en caso de poseer cierta experiencia al respecto, por lo menos en la mayoría de las especies de lagartos y serpientes. Siempre debemos anteponer el bienestar físico del animal y causar ninguno (siempre que podamos debemos realizar las fotografías sin tocar el animal) o el mínimo estrés a estos. Para ello, aprenderemos sus hábitos y nos armaremos de paciencia, de forma de intentar fotografiarlos utilizando lentes largos (dependiendo de lo esquivo de cada especie) en sus zonas de asoleamiento, descanso o alimentación.

La primavera y principio del verano serán los periodos de mayor actividad para la mayoría de las especies de reptiles y la primavera y otoño para los anfibios, variando geográfica y altitudinalmente, de acuerdo al grupo con el que queramos trabajar.

Una vez elegido el sitio, prepararemos nuestro trípode o saco de arroz (los considero imprescindibles) y compondremos mentalmente nuestra foto, ya sea para un macro, buscando los ansiados desenfoques en el fondo que nos permitan mas detalle en el animal o para el uso del angular, que nos ayudara a asociar a la especie con el entorno que habita. En el caso de los macros, suelo seleccionar entre una abertura de f7,1 a f14, dependiendo del animal y los detalles que quiera conseguir o hacer resaltar (Foto Nº 3). El uso del flash de relleno es muy importante ya que a veces se hace imprescindible para contrarrestar las sombras, por ejemplo en el caso de los reptiles que son mas activos en las horas mas calurosas del día y donde la incidencia de la luz es cenital.

En el caso de los angulares, el sujeto queda mas cerca del objetivo (Foto Nº 4) y por lo tanto de nuestras manos por lo que en el caso de las víboras y serpientes, aumentaremos las precauciones usando siempre el cable disparador y manteniéndonos a una distancia prudente de su boca. En estos casos, dependiendo de si queremos que el entorno sea mas o menos visible, uso una f variable entre f8 y f18 (que es donde se comportan mejor estos lentes).

En ambos tipos de fotografía, utilizaremos una corteza o algo similar para proveerle un refugio y que se sienta seguro debajo de este. Pre-enfocaremos a lo que creemos será la zona en la que se encuentra el animal, esperaremos unos minutos para que se tranquilice y con la cámara preparada, levantaremos la corteza (siempre con una rama o pinzas en el caso de ser un animal venenoso o agresivo). Esto nos dará unos segundos antes que el animal se mueva o desaparezca velozmente, durante los cuales debemos (con los parámetros de la cámara previamente preparados) realizar las fotografías. Un aspecto importantísimo en la fotografía de anfibios es el mantener al animal húmedo y no permitir que se reseque su piel, tocándolo lo mínimo indispensable. El uso de un aspersor de agua es muy útil en estos casos. Igualmente importante es el reducir el uso del flash al mínimo, ya sean fotografiados de día o noche.

Lo que está claro es que los animales fotografiados, sean anfibios o reptiles deben ser liberados inmediatamente después de realizar las fotos y siempre en la zona en la que fueron avistados, No se debe considerar el colectarlos y manipularlos si no se tiene un fin muy claro para difundir las fotos y que esto ayude a la preservación de las especies en su entorno. Además, siempre será mas valorada desde todo punto de vista, una foto “in situ” y sin interferir con el animal que una preparada.

Aun cuando lo que mas me gusta es ir al monte y combinar los estudios de campo y la fotografía, estas actividades tienen una finalidad y es que dichas fotos son  utilizadas para realizar pequeñas charlas o exposiciones sobre reptiles y anfibios de la zona, acompañándolas con textos o explicaciones verbales en pueblos de los alrededores y en los cuales intento transmitir la necesidad de preservarlos en nuestros campos, las ventajas ecológicas de ello (por ejemplo como controles biológicos de plagas) y lo inofensivos que son (Foto Nº 5). Hasta ahora he tenido poco éxito al respecto y por donde voy, sigo observando una aversión hacia ellos que aparte de los efectos nocivos a gran escala, como son las quemas intencionadas, deforestación, contaminación de aguas y suelo, destrucción de hábitat y colectas para la venta como mascotas (nunca debemos indicar localidades cuando subimos nuestras fotos en foros de naturaleza) etc., provoca que los eliminen en carreteras o campos con total naturalidad e intención, hasta el punto de 2 o 3 veces que he intentado detener a alguien antes de hacerlo e intentar explicárselo, ponerse agresivo y matar al animal igualmente. El desconocimiento e ignorancia, contribuye, junto a los efectos antes mencionados, a que la mayoría de las poblaciones de anfibios y reptiles están viéndose mas y mas amenazados en nuestro país (como tantas otras especies de animales y plantas).

Texto y fotografías: Salvador Colvee Nebot

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El Aquitecto del Soto II http://www.asafona.es/revista/?p=1918 http://www.asafona.es/revista/?p=1918#comments Fri, 01 Jul 2011 00:01:41 +0000 Juan Roberto Mora Romeo http://www.asafona.es/revista/?p=1918

Pájaro Moscón; Remiz pendulinus
Hábitat de cría: Vegetación, por lo general Sauces, Álamos, y Tamariscos, junto a orillas de marjales y de ríos; también en carrizales.

Paradas: Muy poco conocidas.

Nidificación: Cuelga el nido de las ramas más externas de los Sauces o de los Álamos, a menudo en voladizo sobre el agua, o bien lo suspende de dos ó tres tallos de carrizo. El nido es una estructura abovedada y colgante. La construcción se inicia con un lazo, continua con una bolsa de sujeción y luego con un tubo que apunta hacia abajo mediante el que se accede a la parte superior del nido. La parte exterior se decora con semillas, cortezas o flores, etc. Su construcción se hace a una altura de uno a doce metros.

El macho construye hasta siete nidos incompletos antes de atraer a la hembra hacia uno de ellos y si la hembra está de acuerdo lo terminan juntos. Hacen una nidada al año; con puestas de seis a ocho huevos blancos, de 16 mm. que incuban el macho y la hembra de 14 a 21 días. Los pollos son altriciales.

El cuidado de las crías se realiza por ambos progenitores durante 18 ó 19 días.  El sistema de apareamiento es muy inusual e incluye la poliginia secuencial y la poligamia. Todos los deberes parentales corren a cargo de uno solo de los sexos. De los nidos cuya construcción se lleva a término, aproximadamente la mitad los incuba únicamente la hembra, menos de una cuarta parte el macho, y el resto se abandona cuando las aves buscan nuevos compañeros (las puestas abandonadas suelen ser más pequeñas  que las incubadas, y suele ser la hembra la que abandona por primera vez el nido). Los machos suelen incubar cuando la estación de cría está más avanzada.  El éxito en la incubación de las hembras es cuatro veces mayor que la de los machos.

Dieta: Insectos y arañas que captura entre la vegetación. Los jóvenes son alimentados con larvas de insectos, especialmente orugas y con capullos de araña y una papilla que hacen con semillas e insectos.

Desde el día 23 de Abril que le hice las últimas fotos, tardé 12 días. En dar una vuelta para comprobar si estaba en su sitio; pues había hecho mucho viento y lluvia, y suponiendo que la estructura, después de los robos que sufrió estaría en el suelo. El día 9 de Mayo  me llevé la  sorpresa, me encontré el nido con solo dos polluelos que estaban siendo alimentados por el macho, no había tenido la oportunidad de ver el nido con crías nunca.

Solo había dos muy chiquitinas y no hacían nada más que pedir comida, el abnegado adulto no paraba de hacer viajes. Durante los seis días siguientes que los visite, el intervalo de aporte de comida solía ser cada 20 ó 25 segundos. Arañas, orugas, semillas y una papilla blancuzca, etc., son aportadas para los pollitos, que con tal cantidad de proteínas que cambiaban de día a día ojos vista. La ilusión que tenía pasaba por verlos fuera del nido siendo alimentados.

El último día que los fotografié fuel el Sábado 21 de Abril y estaban bastante crecidos. El 22 no pude bajar y el 23 bajé para ver cómo iban y ya estaba el nido solo, habían volado. Lo sentí por no haberlos podido fotografiar fuera del nido y por otro lado me alegré mucho de ver que al menos al año que viene habrá dos miembros más para criar la próxima primavera.

En fin, han sido 43 días desde que descubrí el nido y les he sacado un sinfín de fotografías y disfrutado como nunca haciéndole el seguimiento. Calculo que la construcción del nido les costaría 48 días hasta el vuelo de las crías.

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