Reflejos de Naturaleza » Cómo se hizo http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 HACER “LO QUE NO HAY QUE HACER” EN FOTOGRAFIA http://www.asafona.es/revista/?p=4596 http://www.asafona.es/revista/?p=4596#comments Fri, 31 Jan 2014 22:00:33 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=4596 A menudo solemos seguir los dictados o leyes que estudiamos sin preguntarnos si hay otros caminos. En cualquier faceta de la vida damos por hecho que cosas o formas de hacer las cosas que nos han dicho o hemos asumido son las válidas. Eso facilita nuestro aprendizaje; seguir unos patrones que conocemos va bien para no equivocarnos o hacerlo en menor medida. Por contra, merma nuestra creatividad o experimentación y nos deja sin el placer de buscar cosas diferentes o equivocarnos mientras lo hacemos. Ese camino que algunos buscamos es más apasionante que dedicarnos a “clonar” lo que ya sabemos hacer, aunque el 99,9% de las veces no sale nada nuevo o si sale algo nuevo, son auténticos truños.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre una sesión  de probatinas va esta entrada. Este otoño pude acercarme un día a Ordesa, los colores estaban ya muy pasados comparado con otros años para las mismas fechas. Iba con amigos “no muy fotógrafos” y el plan era básicamente andar. Con los años ya he aprendido que cuando voy a andar no hago fotos que merezcan la pena así que intenté reducir el equipo al máximo. Madrugamos poco y a lo que llegamos a la pradera de Ordesa ya había bastante gente. Cuando llegamos allí, unos amigos fotógrafos  de Madrid (Juan Pavón, Francisco José Jiménez Manzano y Emilio Blanco) ya volvían de fotografiar las luces del amanecer y los hielos y se iban a almorzar. Pensé para mi tras saludarlos sobre lo dura que es la vida del paisajista, y que a buen seguro hicieron fotos muy buenas que yo no seré capaz de hacer en la vida.

Comenzamos a andar. Hace años, antes de que afloraran mis dolores de espalda, yo suelo decir que era el campeón del mundo de paseo de trípode. Lo paseaba para que le diera el aire y que viera mundo.  Muchas veces ni lo usaba. Ahora lo saco más bien poco, para fotos  nocturnas, alguna larga exposición y poco más. Con esa perspectiva poco paisaje “tradicional” se puede hacer, sin buscar las luces, sin madrugar, sin trípode….

Decidí aplicar al paisaje algo que hago en algunas ocasiones en macro: Dos exposiciones en cámara, una enfocada y otra desenfocada, a pulso. Por probar que no quede, más aún, si vas  a andar más que a hacer fotos, los resultados no son ninguna cosa del otro mundo, pero me abre un nuevo camino haciendo “lo que no hay que hacer” una vez más.

Para hacer las imágenes seguí los siguientes pasos: Primero poner la cámara en modo de doble exposición, buscar un encuadre en lugares con un rango dinámico que el sensor pudiera solventar bien (casi todo a la sombra), luego enfocaba, desconectaba el enfoque automático. Tiraba la primera foto y sin mover la cámara (a pulso), giraba el anillo de enfoque, hasta que el paisaje saliera “difuminado”, después de eso tiraba la segunda foto. La cámara se encarga de coserlas y se genera un efecto variable “neblinoso” al superponer una foto nítida con otra desenfocada. El resultado es un solo raw un tanto extraño que podéis juzgar y criticar. En cámaras sin la opción de doble exposición, se puede hacer en el ordenador igual, generando un JPEG. Las dos series que os muestro, en el orden indicado (enfocada, desenfocada y final cosida en cámara), están sin retocar tal cual el raw de cámara, salvo la final que lleva ligero contraste y ajuste de temperatura.

Estas pruebas sirven como experimento para otras que te llevan a otras y así, en alguna ocasión, a base de equivocarse, se encuentran nuevos caminos más o menos creativos y experimentales.

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El celo del Urogallo http://www.asafona.es/revista/?p=3330 http://www.asafona.es/revista/?p=3330#comments Sun, 18 Mar 2012 20:05:40 +0000 Chema Cereza http://www.asafona.es/revista/?p=3330

En unas semanas, las finales de abril y primeras de mayo, tendrá lugar, como cada año, en los altos valles pirenaicos y cantábricos el inigualable cortejo nupcial del urogallo. Quienes hemos tenido la suerte de presenciarlo en directo  lo recordamos como uno de los momentos más inolvidables vividos en la naturaleza. El urogallo común ( Tetrao urogallus) mantiene en España dos núcleos muy diferenciados en la Cordillera Cantábrica (subbs cantabricus) y en los Pirineos (subbs aquitanicus). Los urogallos cantábricos  se encuentran en difícil situación, despareciendo cada año de clásicos enclaves y en estos momentos hay un Plan de Recuperación de la especie, que incluye la tan controvertida, cría en cautividad. Las pérdidas de sus hábitat, los innumerables proyectos de parques eólicos, la proliferación del jabalí están entre las causas de ese declive.  El urogallo en la  Cordillera cantábrica ocupa sobre todo bosques de robles melojos e incluso se pueden dar en algún eucaliptal. y en altitudes  desde los escasos 1000 m s.n.m.

Urogallo cantando al amanecer

En Aragón el urogallo ocupa bosques de pino negro y pino silvestre entre los 1300 y 2200 m s.n.m, con sotobosques de predominio de rododendro y arándano lo que nos lleva a suelos ácidos. En los Valles occidentales se puede dar en las formaciones de hayedo-habetal por su influencia atlántica. En Aragón diferenciaremos dos núcleos principales, el más numeroso en las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza y el escaso de los valles occidentales de la Jacetania. Este último núcleo puede tomar contacto con los ejemplares navarros y franceses, mientras que el primer núcleo lo hace con los ejemplares leridanos que es donde en mejor situación poblacional se encuentra esta especie en España.

En los años 90 se estimaban del orden de 150 machos y los últimos censos en cantaderos arrojan la cifra de 42 machos, estimándose que poseamos en nuestras tierras aragonesas del orden de 50 machos ( la tercera parte de hace 20 años)  Las causas de este declive las tenemos que buscar en una variada relación de factores entre los que no va a ser ajeno el cambio climático, la alteración de sus hábitats, la incidencia de predadores naturales, fundamentalmente el jabalí, en época de nidificación, furtivismo, proliferación de complejos turísticos invernales y baja tasa de supervivencia juvenil. Como consecuencia de todo esto el Gobierno de Aragón sacó a finales del 2010 un Plan de protección del urogallo y conservación de su hábitat, que creo,  no se ha aprobado todavía ya que ha recibido una fuerte contestación por los habitantes y cazadores de las comarcas afectadas.

Como decía más arriba he tenido la suerte de presenciar “en directo” el celo del urogallo en varias ocasiones, en cantaderos pirenaicos con objeto de su fotografía. La secuencia del mismo vale la pena relatarlo y con ello revivir esos inolvidables momentos.

Urogallo cantando

El hide llevaba instalado un tiempo en el cantadero con claro objetivo de no recelo por parte de los urogallos. Las fechas elegidas eran dentro de la primera quincena de mayo y con una previa consulta acerca del tiempo ya que no era raro que en los tres días de “trabajo” jarreara alguno de ellos. Tras una aproximación al cantadero dejamos los vehículos y nos dispusimos a la caminata de unos 45 minutos hasta el hide a través de un pinar maduro de pino silvestre y pino negro a mayor altura, ya que el cantadero estaba sobre los 1600 m s.n.m. Llegamos al hide sobre las 18,30 horas y había que introducir todo dentro del mismo ( saco de dormir, mochila, equipo fotográfico….) ya que a partir de las 19 horas podrían llegar los machos a tomar sus posiciones en el cantadero. El técnico no se equivocaba ya que a partir de la hora dicha un estruendo fue oido y pudimos ver como con un pesado y rápido vuelo un macho de urogallo llegaba a la zona de celo y se apostaba en una rama de un pino de la zona. Media hora más tarde el mismo protocolo y un segundo macho llegó.

Urogallo cantando en celo

No nos enteramos de la llegada del tercero y con la caida de la noche nos dispusimos a abrir nuestros sacos e intentar dormir….aunque en todas las ocasiones el dormir fue mínimo. Con la llegada de la noche oimos el ulular del Mochuelo boreal que críaba no muy lejos, pudimos ver el zigzagueante vuelo de la Chocha perdiz y algún ladrido de corzo, quizás oliéndonos, rompió la quietud del momento.

Urogallina llegando al cantadero

El cantadero como he dicho estaba situado a 1600 m. s.n.m. en un espeso y muy maduro pinar de pino silvestre con muchos troncos caidos y poco espacio limpio y claro para poder efectuar las fotografías .La noche trascurrió en vela y allá a las 5,30 de la madrugada empezó la sinfonía de los machos que estaban encima de nuestro hide. El canto comenzaba con un gutural “tic-ap” débil y repetido que se aceleraba y terminaba con un “gop” ( de sacacorchos), seguido de una breve estrofa de siseo o cuchicheo. Tres machos de urogallo cantando encima de nuestras cabezas en la fresca madrugada pirenaica es una experiencia única e imposible de olvidar.La sinfonía duraba y duraba hasta que sobre las 6,15 horas escuchamos un “coc,coc”, reclamo inconfundible de la urogallina que entraba en el área del cantadero y todo el proceso siguiente del celo se iba a desencadenar. Oimos ruidos de vuelo al suelo que efectuaron los machos (se entablaron luchas entre ellos muy audibles) y nos dispusimos a captar esas posibles imágenes. Tengo que decir que esta experiencia tuvo lugar ya hace años en los que todavía la tecnología digital no existía o era muy incipiente.

Urogallo al suelo al entrar la gallina

Llevábamos buenos teles Nikkon de aberturas 2,8 y películas Fuji de 200, 400 y hasta 800 ASA. Las fotografias de esa jornada ilustran este artículo y sólo con pensar en las posibilidades que un cuerpo digital nos hubiera dado para efectuar tomas en condiciones escasas de luz, los resultados se habrían podido mejorar. Las luchas de los machos y la cubrición de la urogallina no entraron en nuestro foco ya que como digo el cantadero se situaba en un espeso pinar con pocos claros  en los que no se situaron las aves. Cantos, carreras aleteos, se sucedieron hasta que sobre las 8,30 y con la salida del cantadero de la urogallina el proceso del celo llegó a su fin seguido de los vuelos a sus sitios de reposo de los machos, con lo que sobre las 10 h y tras comprobar que ya no quedaba ningún ejemplar en el cantadero, salimos del hide y nos alejamos dela zona hasta que a las 18 horas del mismo día volviéramos a reanudar el proceso. Mi acompañante en esta inolvidable jornada relatada fue Ricardo Vila.

Urogallina abandona el cantadero

Lo dicho experiencia única vivida en el Pirineo y que cada año se da en las comarcas oscenses antes citadas. Ojalá que este recóndito espectáculo se pueda dar por muchos años y que las poblaciones de urogallo se vayan recuperando aunque es más un deseo que una realidad, ya que las tozudas cifras dicen lo contrario tras los censos anuales. Veremos la trayectoria y consecuencias de ese plan de la DGA para la protección del urogallo y conservación de su hábitat.

Texto y fotografías: José Mª Cereza Abadias

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La tierra del águila. Denuncia ecológica http://www.asafona.es/revista/?p=3051 http://www.asafona.es/revista/?p=3051#comments Sat, 31 Dec 2011 22:01:40 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=3051

Este mes aprovechamos para descubrir de la mano de nuestro compañero de ASAFONA Jonathan Diaz, como ha sido la aventura que le ha llevado a ganar el tercer premio en el concurso Montphoto 2011 en la categoría Denuncia Ecológica.

Sinopsis:

La tierra del águila de Jonathan Díaz Marbá de Zaragoza (Zaragoza )
Descripción: Una hembra de águila real regresa a su posadero tras expulsar a un buitre leonado, para continuar alimentándose con una presa. Al fondo se alza la central Térmica de Andorra (Teruel), cuya chimenea alcanza los 343 metros de altura. A su alrededor el 90% del terreno es utilizado principalmente para la agricultura de secano.

¿Donde esta realizada la fotografía?
La fotografía está realizada cerca del pueblo de Andorra (Teruel), en lo alto de un cortado rocoso próximo a la Central Térmica.

¿Que tipo de escondite/hide utilizaste?
Para obtener esta instantánea utilicé un tumbihide, es decir, un menudo aguardo en el que hay que estar tumbado debido a sus reducidas dimensiones, que aproximadamente fueron de 70cm de ancho, 50cm de alto y 200 cm de largo. El aguardo se construyó con material de la zona (rocas, ramas secas y matorrales).

 

 

¿Cuanto tiempo de preparación te tomó todo ello?
Realmente no sabría decirlo. Personalmente opino que el tiempo invertido en una imagen no se reduce a las horas transcurridas en el interior de un hide, hay mucho más. Son semanas de preparación, de observaciones, de pruebas en un punto o en otro, de cambios de escondite… En primer lugar hay que tener la idea y posteriormente localizar el lugar adecuado y el águila adecuada, ya que unas se muestran más recelosas que otras, para intentar llevarla a cabo. Podría decirse que el inicio de esta imagen se remonta a hace dos años y que se han invertido dos inviernos.

¿ Cúal era el equipo con el que la realizaste la fotografía ?
Está realizada con una Canon EOS 7D con empuñadura BG-E7, un objetivo Canon 100-400mm L IS USM. La velocidad 1/1000 a 320 ISO y f/11. Tumbihide y minitrípode manfrotto 345.

 


¿Que rondaba por tu mente antes de todo ello…?
Pretendía captar una instantánea que transmitiera la situación actual a la que se enfrenta la fauna salvaje en los países más industrializados de Europa, donde muchas especies, incluso las más esquivas, han tenido que aprender a convivir con el ser humano ante el inexorable avance de la sociedad moderna.

El mensaje era plasmar en una sola imagen esta dramática situación. El territorio de muchos animales salvajes ha sido invadido por fábricas, pueblos, carreteras, torres de alta tensión y campos de cultivo. El águila real es un ave que prefiere vivir en los parajes más apartados y alejados del tránsito, pero desgraciadamente esto no siempre es posible. La capacidad de adaptación de muchas especies determinará sus probabilidades de supervivencia en el futuro. Parece que muchas águilas reales se están adaptando más o menos bien a los cambios sufridos en su hábitat, lo cual es sin duda una excelente noticia.

web autor: www.jonathandiazm.com

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Trabajando en la Hoya http://www.asafona.es/revista/?p=2258 http://www.asafona.es/revista/?p=2258#comments Wed, 31 Aug 2011 22:02:40 +0000 Jorge Ruiz del Olmo http://www.asafona.es/revista/?p=2258

Para  cualquier aficionado a la fotografía y la Naturaleza, Aragón evoca montañas nevadas con cumbres sobrevoladas por Quebrantahuesos y bosques otoñales que parecen salidos de la paleta de un pintor impresionista. Sin embargo, si algo caracteriza Aragón es la variedad y contraste de sus paisajes y entornos naturales. Para un fotógrafo eso es decir mucho, un auténtico paraíso.

Yo soy un apasionado de los ambientes extremos y  de los lugares que quizás por cotidianos se nos pasan por alto sus detalles. Yo fotografío fundamentalmente  estos lugares.

Para mí, La Hoya de Huesca es un escenario perfecto donde dar rienda suelta a la imaginación y un lugar donde la inspiración te viene a visitar continuamente. Espectáculos magníficos como la migración prenupcial de las Grullas en La Sotonera, los atardeceres ensangrentados de invierno o la similitud de algunos paisajes oscenses con los de Africa, hacen de la Hoya un laboratorio de ideas y proyectos que no se acaban.

Durante los últimos 4 años he estado buscando personajes y escenarios que plasmaran lo que para mí significa La Hoya. Al ser un territorio que transito continuamente debido a mi profesión, se trataba en suma de plasmar en imágenes lo que a menudo observaba con el paso de las estaciones.

Me convertí así en el reportero Tribulete de este territorio, con mi cámara, trípode, hide y mil cachibaches siempre encima. Además de observar los animales y adivinar sus movimientos, era necesario planificar con esmero el calendario natural y el momento de hacer las fotografías. Así, la floración de los Almendros tenía unas semanas concretas de Marzo o el ciclo vital de  las Mariposas Isabelinas unas pocas noches de Abril.

La planificación es imprescindible a la hora de abordar un territorio, de otro modo se solapan en el tiempo la época de nidificación de muchas especies de aves y se pierde una luz preciosa que perdura sólo en primavera y que realza los paisajes.

Meses de planificación que requerían montajes de todo tipo, desde comederos invernales para aves, bebederos elaborados con cristal espía, cajas nido para Lechuzas, estudiar la profundidad de todo un rosario de charcas para luego las sesiones de hide flotante, cebar mamíferos a diario durante meses para acostumbrarlos a una zona concreta, etc..

Después de todos los meses de planificar y montar, vinieron las jornadas de hide en sí mismas. Todos sabemos que la inmensa mayoría de sesiones de hide acaban con un fracaso fotográfico, a veces por errores del fotógrafo o a veces porque la suerte no acompaña. Lo que realmente importa es perseverar, tener una idea buena y seguir a por ella hasta el final. Esto suele llevar tiempo, por eso la planificación es vital. Si nos falla un sujeto, tendremos otro a la vista o ya en preparación.

Por supuesto que tantas jornadas de hide en el campo te dejan una huella, consiguen que vayas aprendiendo un poquito más de esa especie o de ese lugar  hasta  que un día, con suerte, logres la imagen que buscabas. En el camino hacia la foto está lo mejor, la experiencia vital de ir adivinando y anticipando los movimientos del sujeto, buscar las luces mágicas  o superar las barreras técnicas para lograr plasmar una imagen soñada. Cuando se logra, el fotógrafo desarrolla un cariño especial por esas fotos que tanto nos han hecho sudar la camiseta, pero sobre todo y lo más importante, es que el fotógrafo para entonces ha conseguido enganchar sentimentalmente con el territorio que trabaja.

La visión que tiene ya no es la del primer día, está llena de matices y de sensaciones. Esos matices que hacen que  el mensaje de una foto cruce barreras y llegue al corazón de mucha y muy diversa gente.  Yo creo que es entonces cuando la fotografía se convierte en más personal, más auténtica. Ese es el estadio que todos queremos alcanzar para nuestras fotos, claro.

Pero eso sólo llega con el tiempo y dedicándole mucho esfuerzo. Por eso cuando acaba un proyecto, uno deja detrás de sí centenares de horas aguardando en en hide, muchos madrugones de los que te preguntas al cabo de unas horas ”pero qué coño hago aquí pelado de frío!”, muchas historias bonitas y alguna triste.

En fín, el fotógrafo vá dejando algo  de sí en cada proyecto. Al final, cuando uno ve el resultado de la historia que pretende contar siempre le parece que falta algo, que no ha conseguido contar el mensaje como pretendía al principio, que si esta luz no da frío, que si patatín y patatán…. Lo importante es haber dejado la visión personal de uno en cada imagen, con la máxima honradez posible, respetando lo que tenías delante y siendo coherente con quien eres y lo que puedes y no puedes llegar a hacer. Todos queremos ser como el gran Frans Lanting, pero somos lo que somos y tampoco pasa nada.

Cuando uno recoge el petate y acaba el trabajo, se acuerda de todos los buenos momentos vivídos en el campo, casi siempre en solitario, pero también con buenos amigos como Manu, Alfonso, Dani, Esteban, Javier, Juan Carlos, David o Gerardo. Sin la ayuda de los amigos no hubiese sido posible el trabajo.

En unos pocos meses las vivencias de todos estos años verán la luz en forma de libro. El trabajo estará hecho, con sus aciertos y desaciertos, otros proyectos ocuparán mi cabeza, pero siempre quedará en mí de manera imborrable las experiencias vivídas en la naturaleza de la Hoya.

www.jorgeruizphotography.com

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Timelapse; Paisajes en movimiento http://www.asafona.es/revista/?p=2326 http://www.asafona.es/revista/?p=2326#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:08 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=2326

Todo fotógrafo de paisaje intenta recoger en un fotograma, un instante mágico del tiempo, a veces una mínima fracción de éste o varios segundos correctamente expuestos dependiendo de las condiciones de luz. Capturar lo que uno compone o dispone en el plano, a través de su visor, es lo que nos anima para atrapar ese momento único que vivimos y después disfrutar una y otra vez de esa fotografía, irrepetible y llena de detalles que nos transporta a ese instante. La fotografía en sí, tiene esa cualidad, es capaz de recoger el todo de un momento, en una milésima o centésima de segundo, en una fracción congelada de nuestro presente.

Hace bastante tiempo,  para la realización de documentales, se utiliza esa captura de instantes únicos, fotogramas, para acelerar o contar una historia en movimiento, el cine, o el vídeo es prueba de ello, un complejo sistema que captura 25-30 fotogramas o imágenes por segundo e incluso hasta 120 o más, en el caso de las cámaras de alta velocidad, para así dar vida y movimiento a un plano concreto.

Esta técnica utilizada en cine documental, también está teniendo éxito a través de la fotografía digital, para acelerar los procesos de crecimiento de las plantas o mostrar la velocidad de las nubes y su fascinante movimiento en un paisaje. Tanto en cine como en fotografía se denomina TimeLapse y nos permite recopilar y unir cientos o miles de fotogramas disparados a intervalos continuos (durante horas) para ser reproducidos todos juntos de manera rápida (en tan sólo varios segundos o minutos).

Mientras en vídeo se trata más de una cuestión de postproducción acelerada de los fotogramas incluidos en una secuencia de la cinta grabada a través del montaje con el software de edición de vídeo (Final Cut, Adobe Premiere, Avid, LasVegas), en el caso de la fotografía digital, el proceso puede ser mucho más sencillo, rápido y menos tedioso, ya que dependemos únicamente de la planificación de lo que queremos capturar; un paisaje al atardecer, amanecer o una secuencia nocturna y con un buen numero de fotografías seguidas (100-500-1000-1500) en intervalos continuos (cada 5, 10 o 30 segundos), después unirlas todas en cadena dando a cada fotografía un tiempo mínimo para su reproducción. (24,25 o 30 imágenes por segundo)

Para la realización de ésta técnica solo hace falta un poco de planificación y una serie de útiles indispensables….además de un poco de paciencia.

El intervalómetro.
Este sistema que muchas cámaras incorporan en su menú, nos permite programar, el número de fotografías a tomar y el intervalo de tiempo entre una y otra. Puede ser utilizado y programado si no se posee en la cámara a través de un cable disparador especial, cuyo fin es el mismo,  programar el número de disparos y el tiempo o intervalo entre éstos. Su función es clara, recoger durante varios minutos u horas, fotografías con el mismo plano, cada 5,10 o 30 segundos.

La realización.
Calcular los segundos de los intervalos dependerá del tiempo que cada toma necesite. No es lo mismo realizar fotografía diurna con buena luz en la que el tiempo de obturación será rápido (1/250….) que hacerlo por la noche, cuando las exposiciones igual necesitan al menos varios segundos (2″). Por lo tanto si queremos realizar un crepúsculo deberemos tener en cuenta que si cada toma necesita un segundo o más, los intervalos deben ser de al menos 5 o 10 segundos, para no saltarnos ninguna toma.

Al igual, la elección de intervalo depende del movimiento que queremos capturar. En el caso de una toma en la que hay poco viento y las nubes se mueven despacio, los intervalos deberían ser distantes, es decir cada fotografía tomada cada 10, 15 o 30 segundos, y por contra en el caso de tengamos viento y el movimiento de las nubes sea muy rápido, el intervalo entre toma y toma puede ser de 5 o 7 segundos. A más velocidad de lo que vamos a fotografiar menos tiempo entre toma y toma.

Ajustes de la cámara
La reducción de ruido de exposiciones prolongadas e ISOs altas, deben estar desactivadas, ya que sino la cámara vuelve a procesar cada fotografía el mismo tiempo que se ha expuesto la toma y puede ocurrir que ralenticen el proceso de guardado de cada fotografía o perdamos alguna toma. En el caso de tomas en intervalos largos (30 segundos) esto puede ser un problema, por tanto desactivarlo es la mejor opción.

Además del trípode, que en este caso es indispensable, es importante disponer de baterías cargadas y de tarjetas de memoria de gran capacidad, para evitar quedarnos a medias en una secuencia.

Formato y tamaño de la imagen
Para poder generar el vídeo en  HD en 1080 0 bien 720, la calidad de nuestras imágenes no debería ser superior a los 2 o 3 Mb, ya que es suficiente para tener una calidad estupenda. Por ello el ajustar el formato en jpg y calidad media debería ser suficiente en nuestra cámara. La ventaja de trabajar en .jpg es que vamos a disponer de mayor numero de fotografías a tomar, si lo hiciéramos en RAW el problema estará tanto en la capacidad de nuestra tarjeta como en la velocidad de transferencia de datos de la cámara a la tarjeta, si bien ésto se solventa con tarjetas rápidas de clase 8 o 10 (133mb/s) aunque el mayor problema lo encontraremos si trabajamos en RAW en la edición posterior de cada uno de estos fotogramas (aunque estos se podrán trabajar en serie completa) y principalmente el espacio y capacidad de procesamiento de nuestro ordenador.

El software de edición posterior (creando la película)
Hoy tenemos gran cantidad de programas para unir fotografías como un pase de diapositivas creando un vídeo, los hay de pago como el Quicktime Player Pro, en donde es extremadamente sencillo unir todas las fotografías para crear una película y añadir música, o que vienen de serie en algunos sistemas operativos (Mac) como el potente y sencillo iMovie, con el que sólo tenemos que seleccionar las fotografías de una carpeta, añadir todas la imágenes de la secuencia y el propio programa las reproducirá al tiempo que le demos a cada fotografía o diapositiva (0,1 segundo por ejemplo) de manera como todo en Mac, fácil e intuitiva.

Si se quiere trabajar un poco más con la edición de las imágenes, Ligthroom y Aperture también poseen plugins específicos para crear a partir de fotografías un vídeo a 23,24,25 o 30 fotogramas por segundo.

De cualquier manera y usando el programa que deseemos, el TimeLapse no deja de ser una técnica interesante para reproducir esos paisajes en movimiento de nuestro instante vivido en el campo.

Mucha suerte y a experimentar con el Timelapse.

Algunos ejemplos de Timelapse: El fantástico Terje Sorgjerd, con un timelapse profesional, y que nos muestra las posibilidades de ésta técnica con las Auroras boreales. En este caso muchas de esas escenas nocturnas, con secuencias más largas, han necesitado de varias horas (5-7h) de exposiciones a intervalos.

 

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Fotografiando rayos http://www.asafona.es/revista/?p=2110 http://www.asafona.es/revista/?p=2110#comments Fri, 01 Jul 2011 00:05:22 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=2110

Mi afición a las tormentas viene de hace muchos años, cuando trabajé como vigilante de incendios en una torre metálica elevada en mitad del monte. Muchos fueron las tardes de miedo que pasé allí, con la duda de si bajarme o no, de si meterme en el coche e irme de allí y cosas por el estilo. Poco a poco “aprendí”  sobre como evolucionaban las tormentas, y pongo aprendí entre comillas porque nunca se aprende del todo a predecir lo que la naturaleza es capaz de hacer. Con el tiempo, ese miedo se fue convirtiendo en admiración y los días de verano que invitan a “no salir por tormenta” son algunos de mis preferidos; cojo mi coche y busco lugares desde donde poder observar las evoluciones de los cúmulo nimbos y sus fenómenos eléctricos asociados. Hace poco con la adicción a la fotografía digital, he hecho varias sesiones fotográficas intentando plasmar, aunque nunca es ni parecido, esos momentos.

Consideraciones previas

Antes de iniciarnos en la fotografía de rayos o tormentas, debemos pensar bien en lo que estamos haciendo; yo de hecho no animo a nadie a que lo haga. Es un tipo de fotografía peligrosa, que puede ser o no gratificante pero que tiene malas bromas. La posibilidad de ser alcanzado por un rayo es remota en condiciones normales, pero sube estrepitosamente si vamos a buscarlos. Se aconseja buscar localizaciones en sitios no muy elevados, lejos de tendidos eléctricos y árboles o cinas de alpacas, no usar paraguas para protegernos, no usar trípodes de fibra de carbono, no llevar el móvil encendido, no estar cerca de cursos de agua, mantener una distancia de seguridad prudencial (vale mas recortar luego la foto)  y sobre todo no emocionarnos con el momento sin ser conscientes de los riesgos que estamos corriendo.

Siempre que podamos es mejor estar guarecidos en un sitio cerrado, como un coche o una casa, a ser posible con las ventanas cerradas. Aunque estemos en un sitio metálico (como un coche), siempre y cuando no abramos las ventanillas, estaremos a salvo porque actúa sobre nosotros como jaula de Faraday. Ver post de mas abajo para quitarnos un poco el miedo.

http://www.taringa.net/posts/info/1367996/Jaula-de-Faraday.html

A cazar tormentas

Estamos acostumbrados a ver en la  tele a cazatormentas que se dedican a grabar tornados o fenómenos atmosféricos extremos (afición muy americana y ya importada a muchos países). Conectados a un ordenador podemos seguir las evoluciones de un núcleo tormentoso a tiempo real mientras vamos con el coche buscando el lugar mas apropiado, pero bueno no hace falta ser tan sofisticado  y basta con ver el tiempo el día anterior o mas simple todavía: asomarnos a la ventana y ver que la tarde promete.

Los meses veraniegos presentan una mayor inestabilidad y son los más propicios.

Conviene llenar depósito del coche porque hay veces que para encontrar un lugar propicio, hacemos muchos kilómetros; recuerdo una vez en la que había muchas tormentas simultaneas, avanzábamos hacia una, y sin querer nos metíamos tan dentro que ya era imposible hacer fotos, veíamos rayos unos montes mas allá y lo mismo, y terminamos recorriendo media provincia sin conseguir apenas nada fotográficamente hablando. Por el contrario, algunas tardes en las que las tormentas pasan una y otra vez es preferible no mover demasiado el coche e ir viendo como evolucionan antes de hacer camino.

Es importante esperar desde un sitio alejado y observar unos minutos donde caen mas rayos para elegir el encuadre. Por lo general en el margen hacia adonde avanza la tormenta suele ser el lugar con más inestabilidad y el sitio donde caen mas rayos aunque muchas veces caen en sitios impredecibles. Hay que ser un poco  pacientes con el encuadre elegido y a la vez estar vigilantes por los cambios que se van produciendo.

Medios técnicos

Solo necesitamos un trípode, una cámara con modo bulb, un disparador (si es con disparo en serie mejor que mejor) y si hacemos fotos con luz de día ayudan los filtros de densidad neutra montados sobre un portafiltros. Un soporte de ventanilla, o el trípode montado en la parte trasera del coche, con el parasol montado nos ayudan a no mojar las lentes y en caso de mucho viento es mejor dejarlo y empezar de nuevo pasado el temporal. Los objetivos pueden ser varios: aunque es mas “fácil” componer con un angular también los rayos tienen que caer mas cerca. Con un teleobjetivo haremos una selección de paisaje desde un lugar mas alejado con el inconveniente de que al cubrir un campo menor, es mas difícil que el rayo entre en el encuadre.

Algunos consejos

Si fotografiamos de día, los filtros de densidad neutra (se pueden montar varios), un diafragma cerrado (f11 o mas) y un ISO 100, nos permiten alargar la exposición hasta 1- 3 segundos. Ayudados con un disparador con disparo en serie (yo tengo el canon TC-80N3), podemos darle hasta 100 disparos seguidos, o sea que durante  un minuto o mas la cámara realizará fotos en serie sin cambiar encuadre. Si la temperatura es muy elevada debemos dejar un tiempo entre secuencia y secuencia  para no recalentar el sensor demasiado.

Conforme va cayendo la tarde y la luz se atenúa, las exposiciones van siendo mas largas y pueden alcanzar los 30 segundos o mas, siendo las secuencias de disparo mas cortas. Debemos ir abriendo diafragma para dar mas luz y evitar perdida de calidad por diafragmar demasiado).  A partir de los 30 segundos empezamos a usar el modo bulb de la cámara y cortamos la exposición cuando creemos que en nuestro encuadre ha entrado un rayo.

Las fotos mas espectaculares de rayos que vemos suelen estar tomadas de noche o casi de noche porque el rayo ilumina una zona y todo lo demás queda en semioscuro. No recomiendo iniciarse a este tipo de fotografía de noche porque considero que aun es mas difícil saber la evolución que pueden tener las nubes y moverse sin luz siempre entraña riesgos añadidos. Sin luz debemos enfocar a infinito o usar la distancia hiperfocal(con un angular), y el diafragma variará entre el mínimo del objetivo hasta f8 si tenemos luz parásita de alguna población cercana. Cortaremos la exposición cuando caiga el rayo.

En caso de que parte del cielo este descubierto, se podrán ver las trazas de las estrellas en alguna parte de la imagen y en otras el color rojo anaranjado de los rayos creando efectos espectaculares.

En una tarde tormentosa y tirando con el disparador en modo continuo podemos llegar a tirar mas de mil fotos y capturar tan solo unos pocos rayos que nos proporcionaran pocas fotos “salvables”. La emoción y los momentos vividos a algunos locos por las tormentas nos habrán merecido la pena.

Uge Fuertes Sanz

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Recogida del estornino al dormidero http://www.asafona.es/revista/?p=186 http://www.asafona.es/revista/?p=186#comments Tue, 01 Mar 2011 10:53:18 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=186

Son muchas las ocasiones en las que para captar el momento que estamos viviendo con la cámara se hace complejo, bien sea por condiciones de luz extremas combinado con movimientos rápidos del sujeto o simplemente limitaciones en la distancia y objetivos que en ese momento tenemos. Actualmente el vídeo HD que incorporan los modelos de las cámaras facilita la toma de secuencias entre fotografía y fotografía. Aunque el fotógrafo de naturaleza en general considera que cada cosa es para lo que es, el poder contar con fotografía y vídeo en el mismo cuerpo en según que ocasiones nos ayuda a documentar a través de nuestra cámara situaciones como la que se explica en este artículo. ” La recogida al dormidero del estornino en la laguna de Sariñena, Huesca “

Todo ocurrió el 22 y 23 de enero de 2010, durante el checkin previo de localizaciones para un grupo de fotógrafos catalanes que venían a conocer Monegros, a través de Tarannà viajes, agencia con la he colaborado durante algún tiempo como “locations guide” para diferentes rutas fotográficas por Aragón.

Un día antes del comienzo de todos los talleres de fotografía, normalmente ya estas en la zona, comprobando punto por punto el estado de las pistas, tiempo de recorrido de las localizaciones y hora exacta de cada una para obtener la mejor luz. En esta ocasión venían 13 fotógrafos catalanes a pasar el fin de semana a Sariñena y el viernes por la tarde a última hora al acercarme a uno de los observatorios de  la laguna de Sariñena, algo en el cielo encima de mi, me llamó la atención. Una gran nube de estorninos (Sturnus unicolor) sobrevolaba a unos cientos de metros en frente mío. Detuve el coche a un lado del camino y con sigilo me dirigí al maletero para coger la cámara. Coloqué en la cámara un tele-zoom, el 80-200mm f/2.8 + un duplicador x 1.4. De un lado a otro del bando de estorninos, se iban uniendo pequeños grupos.

Cada vez el número de individuos iba creciendo. Las luces de la tarde con el sol que había caído y el cielo enmarañado por las nubes en el horizonte disminuían la claridad de la toma. Las condiciones no eran muy alentadoras así que cámara en mano y antes que oscureciese más, utilicé un ISO 1600 para que al menos la velocidad no bajase de 1/500, éste era el tope con mi diafragma a f/2.8. en modo Manual.

Mis primeras tomas, por mucho que quisiera solo podían recoger una pequeña parte de ese bando enorme en vuelo. Era tal el número de estorninos que el rango focal de mi objetivo 80mm – 200mm me permitía apenas capturar algunas siluetas en formación y poco más. Disparé en distintas distancias focales y enseguida viendo que la luz disminuía no me quedó más remedio que pasar a la acción, “el video HD”. Algunos modelos como la Nikon D90 permiten hacer simultáneamente vídeo a través del Live View (modo de visualización directa en pantalla LCD) y en el momento que deseamos apretar el disparador para realizar una ráfaga concreta, que en mi caso al ser en RAW no pasaba de 4 disparos por segundo.

Llegados a este instante, y con la cámara dispuesta para capturar las secuencias en Video HD, y los mismos ajustes que para las fotografías tomadas ( ISO 1600, Modo Manual, Medición Matricial) decidí cambiar el objetivo, colocando el todo terreno, mi 18-200mm VR f/3.5-5.6, para así ganar amplitud en las tomas y poder coger el bando completo, que era donde estaba lo singular del momento. El bando se movía cada vez más de norte a sur y este a oeste y su número había crecido considerablemente. La luz también había mermado pero con un plano ahora mayor del angular de 18mm conseguía recoger en conjunto los movimientos casi perfectos y sincronizados de los miles de estorninos que sobrevolaban mi posición. A través del LIVE View y apoyado sobre el capó de mi vehículo iba grabando las secuencias de su continuo ir y venir.

El límite de las secuencias en la D90 es de 4 minutos, así que entre una y otra dejaba descansar al menos un minuto o dos el sensor para evitar así su calentamiento y la existencia de hot pixels o ruido. Esa tarde y durante unos veinte minutos aproximadamente estuve grabando los movimientos acompasados del bando hasta que finalmente a unos doscientos metros al frente del camino, la nube bajó de inmediato y en cuestión de segundos, no más de treinta, se recogió como en la lámpara mágica de Aladino, en el dormidero. Mi posición coincidía a contraluz con las últimas luces del crepúsculo, situación ésta que me permitió captar las siluetas de los estorninos introduciéndose en los carrizales, durante ese breve instante de tiempo.

La mayoría de las secuencias que había realizado eran paneos y planos largos del vuelo del estornino sobre mí, pero a pesar de haber utilizado el 18-200mm, algunas secuencias no mostraban en conjunto todo el esplendor de la escena, pero de cualquier manera, la experiencia vivida había merecido la pena, con o sin grabación.

Al día siguiente y a la misma hora, el director de la expedición de Tarannà y yo comentamos la posibilidad y acordamos compartir dicha experiencia con los asistentes, pero evidentemente a una distancia mucho mayor del punto de donde el día anterior había visto que estaba el dormidero, ya que no es lo mismo un vehículo parado en mitad del camino, que un grupo de fotógrafos con lo que ello conlleva. Decidimos dejar los vehículos en uno de los observatorios cercanos, a un kilómetro aproximadamente, ya que allí es más común se vean estacionados vehículos y las aves ya están acostumbrados a ello. Desde allí dentro del observatorio la mayoría pudieron ver el espectáculo sobre la laguna, en esta ocasión en su conjunto, divisando en el horizonte el bando enorme de estorninos y las siluetas de la nube en movimiento. Aquí ya pude tomar el restos de planos largos y generales, con los mismos ajustes del día anterior; a ISO 1600 y en vídeo HD a 720p (ya que este tamaño es más que suficiente),  y ayudado del tele-zoom 80-200mm f/2.8.

Sin duda, esta fue una experiencia que el grupo de fotógrafos catalanes posiblemente no olvidarán en mucho tiempo, y es que deja prueba de que la naturaleza no deja de sorprendernos en el momento que menos esperamos, pero que siempre por encima de todo ello esta el bienestar de nuestra fauna e intentar disfrutar de ella sin molestarla.

Cuando regresé a casa después de ese taller de fotografía y edité el contenido (cortar y ajustar las tomas de las secuencias ) quise incluirle un fragmento de música al vídeo, que acompañase a la experiencia y finalmente fue el último minuto de la parte coral final de la 9º sinfonía de Beethoven. El resultado de los casi treinta minutos de secuencias se quedó en un montaje de poco más de un minuto y que plasmó al menos la aventura de ese fin de semana. Poco tiempo después el vídeo se presentó al concurso Video Nikon 2009-2010 y quedó ganador en la tercera convocatoria, algo que sin duda me sorprendió gratamente y que seguramente permitió que más gente conociera aunque fuera a través de un vídeo resultón, uno de nuestros entornos naturales más bellos de Aragón.

Ver Vídeo:

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