Reflejos de Naturaleza » Flora http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 Bellezas en peligro http://www.asafona.es/revista/?p=4818 http://www.asafona.es/revista/?p=4818#comments Sat, 31 May 2014 22:00:40 +0000 Paco Serrano http://www.asafona.es/revista/?p=4818  

Generalmente encontrar una flor y su polinizador es ardua tarea, que bien consiste en ser ágil y tener suerte o bien estar a la espera y bien preparado cuando aparezca. No fue este el caso, ya que por lo visto tenia ganas de ser inmortalizado, tanto que para fotografiar la flor sin él hubo que apartarlo momentáneamente. (Me temo que es el que se las come)

Generalmente encontrar una flor y su polinizador es ardua tarea, que bien consiste en ser ágil y tener suerte o bien estar a la espera y bien preparado cuando aparezca. No fue este el caso, ya que por lo visto tenia ganas de ser inmortalizado, tanto que para fotografiar la flor sin él hubo que apartarlo momentáneamente. (Me temo que es el que se las come)

Cuando se habla de las afecciones del recrecimiento del embalse de Yesa, no se tienen en cuenta otras consideradas de orden menor (aunque no para algunos), como las que afectan a la flora, que quedará inundada y desaparecerá bajo el agua.

 

Ophrys ficalhoana. Única localización en Aragón, que yo sepa.

Ophrys ficalhoana. Única localización en Aragón, que yo sepa.

En una curva de la carretera Jaca – Pamplona próxima al límite de la provincia de Zaragoza, antes de entrar en Navarra (término municipal de Sigüés), encontramos una especie de orquídea de gran belleza y única localización en Aragón. Para unos expertos es una variedad de Ophrys tenthredinifera subs. ficalhoana y para otros es Ophrys ficalhoana. Hace unos años yo sólo tenía localizadas dos plantas y este año he llegado a contabilizar una docena, lo que indica que se está extendiendo, justo cuando tiene los días contados, dado que ya en este momento está entre la carretera y el nivel del agua a pocos metros, y todo, incluida la carretera, quedará inundado.

 

En mi primera localización tuve la suerte de que, posado sobre la flor, estuviera muy a gusto este bonito Libelloides coccajus de la foto (especie muy rara), que ignoro si es su insecto polinizador o devorador, o tiene algún otro himenóptero típico de O. tenthredinifera. Otra curiosidad de ese lugar es que las plantas están dentro de un pequeño pinar repoblado con Pino de Creta (Pinus brutia) ¿casualmente? cuando se construyó el embalse, que también es único en Aragón. Por supuesto que en ese entorno hay otras orquídeas como Ophrys insectifera, Ophrys subinsectifera, Ophrys passionis, Ophrys apifera, Ophrys scolopax e incluso hay a veces hibridaciones de Ophrys ficalhoana x Ophrys apifera, así como Ophrys ficalhoana x Ophrys scolopax  = Ophrys x peltieri. A lo largo de esa carretera, en el término de Sigüés, hay lugares ricos en otras orquídeas que lamentablemente también desaparecerán.

Ophrys subinsectifera

Otro peligro que detectamos los últimos años, está en la carretera que se desvía a Ruesta. Siendo un lugar privilegiado y muy visitado por los aficionados botánicos, tanto españoles como franceses, en el mes de mayo cada año siegan sus orillas y con el mayor desprecio y desconocimiento sulfatan con herbicida, quemando todo lo que pudiera salir; orquídeas en abundancia, alguna también única localización en Aragón, como Orchis simia, aunque sea abundante en la vecina Navarra.

Con ello además nos privan de su estudio y admiración a los aficionados y fotógrafos de naturaleza que vamos en su búsqueda. Ignoro si esta práctica es legal, lo que está claro es que supone una aberración, supongo que denunciable. Parar el recrecimiento del embalse no parece probable, pero este otro atentado creo que es fácilmente evitable; basta que alguien dé un toque de advertencia a los encargados de esta faena.

 

Ophrys apifera x O. ficalhoana

Es lamentable que los organismos encargados de la protección del hábitat y especies botánicas, no sean sensibles a estos atropellos y los permitan o no los controlen.

Nuevo Puente hacia Rueda y Cinco Villas en la cola del embalse de Yesa

 

Pero más recientemente, con la construcción de un inmenso puente (paralizado de momento por falta de presupuesto) han destrozado una inmensa colonia de Orchis militaris a la que acompañaban otras muchas especies. Solo faltó ya para complicarlo,  la enorme avenida del rio, que arrojó sobre ellas montañas de arena y modificó el cauce y hábitat.

 

Por si esto fuera poco, últimamente vengo detectando expoliaciones en colonias de orquídeas, hechas por gente que las estudia o fotografía o colecciona. Claramente las han extraído con azada, no sé si para trasplantarla o para hacer un pliego y conservar. A veces somos los propios estudiosos y aficionados a la fotografía los primeros en maltratarlas, ejerciendo fuerte presión sobre ellas. Entre todos la matamos y ella sola se murió. Ese podría ser el epitafio, si seguimos con estas prácticas.

 

Libelloides coccajus

Francisco Serrano ( www.setasysitios.com ).

 

 

 

 

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Deliciosa Borraja http://www.asafona.es/revista/?p=3776 http://www.asafona.es/revista/?p=3776#comments Sat, 20 Apr 2013 00:15:31 +0000 Jesús García Arazola http://www.asafona.es/revista/?p=3776

Detalle de una flor silvestre de borraja (Borago officinalis) con una pequeña araña roja (Tetranychus urticae), Utilicé una Nikon D80 con un objetivo Sigma 105 macro, a 1/60 segundos f/6,3 para que el fondo estuviese difuminado, la iluminación es natural aunque me serví de un reflector lateral para suavizar las sombras

 

     No es de extrañar que el sugerente azul de estos pétalos (con un sabor similar al pepino) ocupe un lugar destacado en la cocina con flores. Lo que sí es raro es que el consumo de sus hojas como verdura esté restringido al valle del Ebro pues ya en el siglo XV se citaba como cultivada en Castilla y fue una de las primeras verduras que se llevaron al nuevo mundo allá por 1494. En Aragón es uno de los ingredientes diferenciales de nuestra cocina, incluso en dulces como los crespillos.

     Otros usos mas extendidos de la borraja son los medicinales, de ahí su apelativo officinalis que se da a las plantas que se emplean en las “oficinas” de farmacia. El aceite de sus semillas sirve para paliar problemas de piel o garganta y sus flores  poseen cualidades  sudoríficas.  Posiblemente de esta facultad provenga el nombre del género Borago,  en árabe bû´aráq, sudorífico, posteriormente latinizado, aunque hay autores que aluden a una derivación de borra por la pilosidad de la planta.

Flor Silvestre de Borraja (Borago officinalis)

     Ya en el canto IV de la Odisea Homero habla del vino del olvido, una maceración de flores, que Dioscórides y Plinio el Viejo identificaron como la borraja, que “tomadas con el vino producían el absoluto olvido de las penas”. También en la Edad Media se ponían unas flores de borraja a la última copa que se daba a los cruzados antes de partir pues adquirió fama de conferir coraje y ánimo. Pero como afirma Pío Font Quer en 1962, puede que estas citas clásicas se refieran a la buglosa (Anchusa officinalis), similar a la borraja, y “a lo sumo el verdadero cordial es el vino”.

Flor Silvestre de Borraja (Borago officinalis)

     La borraja es una planta anual recubierta de pelos rígidos con una roseta de grandes hojas y un tallo florífero hueco del que en primavera salen las flores inclinadas hacia el suelo. Podemos observar en la fotografía el detalle de sus estambres negros con el curioso filamento azulado y los apéndices blanquecinos de la corola azul. Es una planta originaria de la región Mediterránea y del suroeste de Asia, naturalizada en prácticamente toda Europa excepto en las zonas interiores y frías pues no soporta temperaturas por debajo de -4ºC.

Flor Cultivada de Borraja (Borago officinalis)

INVESTIGACIÓN

      El color azulado nos indica que se trata de un individuo silvestre pues las variedades cultivadas tienen flores blancas. En España se cultivan unas 500 hectáreas principalmente en el valle medio del Ebro. Entre las variedades existentes una de las mas utilizadas en invernadero es la “Movera” resistente a la subida a flor que evita que aparezcan los “canutos” o tallos florales. Esta variedad fue obtenida en 1991 tras varios años de selección masal-genealógica forzando la autopolinización por medio de abejas de los ejemplares que no formaban tallos florales. De esta forma, los investigadores del Cita (Centro de investigación y tecnología agroalimentaria de Aragón) han conseguido una variedad de borraja mas fina sin los duros tallos florales.

      Volviendo a su aprovechamiento culinario y aunque la madre de un buen amigo le aconsejara que no comiese ni bebiese nada de color azul, seguro que si conoce la borraja no se resiste a probar estas apetitosas flores.

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Desenfocando la mirada. http://www.asafona.es/revista/?p=3701 http://www.asafona.es/revista/?p=3701#comments Tue, 16 Apr 2013 17:02:20 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=3701

     A menudo en el mundo de la fotografía nos volvemos locos intentando conseguir imágenes que logren la máxima nitidez. Para ello invertimos en un equipo que a veces nos da hasta verguenza decir lo que cuesta; haciendo macro buscamos el día perfecto con nada o muy poco aire para que se aprecien los detalles y este enfocado  hasta el pelo mas minúsculo de nuestras flores mas admiradas y portamos un tinglado de flashes tripodes y difusores que trasladan la luz de estudio a una loma con menos glamour.

 

     Ese dominio de la técnica del cual no soy portador, hace que en los inicios del macro (hablo de mi propia experiencia) nos veamos un poco abrumados por la complejidad de una correcta iluminación, que de no hacerse muy bien tiende a hacer la imagen artificial.

     Todo eso unido con la búsqueda de una mirada mas artística, casi pictórica, menos racional y documental hacen que los caminos del macro se abran. Muchos son los concursos de prestigio en los que nos sorprenden  imágenes  que rozan la pintura, donde el enfoque del motivo principal no siempre es lo que mas se valora.

     Esta corriente de la cual Sandra Bartocha es seguramente su máximo exponente, da igual o mas importancia (según mi interpretación) al desenfoque y a los motivos del fondo que al sujeto en si mismo. Tienen cabida las aberraciones cromáticas, los halos…, una serie de conceptos que “abrumarían” a un fotógrafo muy clásico.

     La parte técnica de muchas de estas imágenes es sencilla, aunque la consecución de resultados “digeribles” conlleva como todo muchas horas de trabajo y pruebas.

     No soy ningún especialista y no he hecho mas que iniciarme en esto, pero hasta donde sé estos son algunos pequeños trucos que pueden ser de utilidad:

  • Elegir bien el sujeto principal antes de ponernos a trabajar con el, teniendo en cuenta su estado, su proximidad a otros puntos de interés en la fotografía y fondo lo mas lejano posible.
  • Es importante adoptar una correcta posición respecto al sujeto, por lo general a la misma altura.
  • Se suele interferir con elementos(hierba, telas de seda o las mismas plantas cercanas al objetivo) colocados a una distancia cercana al objetivo, que dan un aspecto mas etéreo y difuminado a la imagen.
  • Tan importante es desenfocar el primer plano como que en un segundo haya motivos que no se superposicionen y se establezca una correcta y “entendible”  comunicación visual. Los diafragmas abiertos del todo o casi del todo aportarán esos fondos que tanto juego dan
  • Para una iluminación “correcta” del fondo, ayuda fotografiar un primer plano que se encuentre en sombra, midiendo en las sombras para que el fondo aparezca luminoso sin necesidad de flash

     En cuanto a los objetivos, lo mas corriente es usar un macro, aunque imágenes como la última del artículo están tomadas con un tele  a 500 mm.

     Objetivos como Lensbaby proporcionan efectos  de desenfoque impresionantes y bien podrían ser objeto de un articulo completo en esta revista

     Por último y no menos importante está el uso de dobles exposiciones en cámara que generan un solo archivo Raw, al estilo de las dobles exposiciones analógicas clásicas. Este sistema, disponible en algunas cámaras de gama media en Nikon y alta en Canon abre todo un nuevo camino a la experimentación y al uso del desenfoque como herramienta creativa.

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Flora singular de las estepas de Calatayud http://www.asafona.es/revista/?p=3269 http://www.asafona.es/revista/?p=3269#comments Wed, 11 Apr 2012 11:48:33 +0000 Alberto Portero Garcés http://www.asafona.es/revista/?p=3269 INTRODUCCIÓN

Paisaje estepario en el piedemonte de la Sierra de Armantes

 

Para el viajero profano que se acerca a la ciudad de Calatayud, no le llamarán mucho la atención los paisajes de tonos blanquecinos que rodean a la antigua Bilbilis.  Zonas prácticamente semi-desérticas, con suelos descarnados, desolados a simple vista y probablemente poco o nada atractivos, cuyo calificativo más pronunciado será el de “secarrales” y siempre con tono despectivo.

Sin embargo, para el naturalista no pasará desapercibido el carácter estepárico y único de estos ecosistemas, sabedor de que no nos encontramos ante espacios fruto de la degradación humana, sino ante genuinas estepas ibéricas, ecosistemas singulares y de elevada biodiversidad, tremendamente frágiles y vulnerables ante las agresiones humanas, donde las duras condiciones climáticas y edáficas ponen a prueba a la flora y fauna, lo que da lugar a especies únicas que han desarrollado estrategias y adaptaciones morfológicas, fisiológicas y ecológicas,  que les permiten sobrevivir en tan extremo hábitat.

Las estepas que rodean Calatayud se caracterizan como no, por soportar un clima extremo, donde en invierno son frecuentes las intensas heladas (7,8 e incluso hasta 12 grados negativos durante varios días seguidos) y en verano una intensa insolación con temperaturas por encima de 40ºC.  A todo esto hay que sumar unas precipitaciones escasas, por debajo de los 300 l/m2 anuales, y sustratos de yesos con alto contenido salino y pobres en nutrientes.

LOCALIZACIÓN

Nuestra ruta por estas estepas singulares abarca dos zonas, por un lado todo el piedemonte de la sierra de Armantes al norte de la ciudad, donde nos adentraremos por un paisaje de barrancos que drenan desde la sierra hasta la línea de escarpes sobre el río Jalón.  Por otro lado y hacia el sur, el tramo bajo de los ríos peregiles y Jiloca, adentrándonos en un paisaje casi lunar como en la zona conocida como ”Valdehurón, donde surgen varios manantiales que otorgan mayor biodiversidad a la zona.

LA FLORA

Básicamente vamos a encontrar especies asociadas a suelos con alto contenido en sales y de naturaleza gipsícola, comunidades similares a muchas de las estepas del Valle del Ebro.  Reconoceremos a la sosa  (Atriplex halimus), el Astragalus incanus, el Helianthemum  syriacum, Coris monspeliensis, el lino blanco (Linum suffruticosum), el aspro ( Lithodora fruticosa), la herniaria fruticosa,  el Lepidium subulatum,  los asnallos (Ononis tridentata), teucrium gnaphalodes, helianthemum squamtum, y también en determinadas zonas el jacinto bastardo (dipcadi serotinum), el tablero de damas (Fritillaria Lusitanica), alhelíes silvestres (Matthiola fruticulosa) e incluso gladiolos silvestres (Gladiolus illyricus).

Pero aparte de todas estas especies y otras muchas que por sí solas ya harían muy entretenido nuestro paseo naturalístico y/o fotográfico, unas pocas más le otorgan singularidad por tratarse de especies de distribución muy restringida en Aragón:

  • Glaux Marítima: la única localización de esta especie en la provincia de Zaragoza  se encuentra en esta zona, concretamente en ambientes de pequeños prados salinos donde acompaña a especies como el Junco marítimo (Juncus marítimus).  En una de estas zonas, concretamente en el “Prado de Cifuentes”, se ha habilitado como área recreativa, puediéndose salvar la población gracias a la acción de los Agentes para la Protección de la Naturaleza que evitaron la quema y posterior relleno del prado donde habita.
  • Jurinea pinnata:  estamos ante un endemismo de la Península Ibérica, cuya distribución en Aragón se circunscribe a determinadas zonas del sur de Teruel y a los yesos de los alrededores de Calatayud.

 

Jurinea pinnata / Glaux maritima

 

  • Limonium viciosoi: Endemismo aragonés que se distribuye por las cuencas de los río Jiloca y Jalón.  Su nombre hace honor al apellido de su descubridor un ilustre químico, farmacéutico y botánico bilbilitano, Benito Vicioso, que junto a su hijo Carlos  trabajaron incansablemente en la descripción de la flora de Calatayud y su comarca, además de otras zonas de la Península.
  • Crujiente aragonés (Vella pseudocytisus subsp. paui): catalogada como “En peligro de extinción, este arbusto de hasta 1 metro de altura y flores amarilla, se distribuye exclusivamente por zonas de la provincia de Teruel, si bien existen citas de finales del siglo XIX  y principios del XX de los botánicos bilbilitanos Carlos y Benito Viciosos, que la sitúan en los yesos de los alrededores de Calatayud.  Buscada por la zona infructuosamente y al amparo de su plan de Recuperación, en el año 2007 se inicia un programa de reintroducción en dos zonas del piedemonte de la Sierra de Armantes, habiéndose realizado tamto siembra de 2000 semillas y plantado unas 2100 plantas.  La reintroducción ha logrado hasta ahora que las pequeñas plantas  se hayan desarrollado, florecido y que sus semillas hayan dado lugar a plántulas , lo que constituye todo un éxito y una esperanza de futuro para la especie al ampliarse su área de distribución
  • Linaria glauca subsp. glauca: Esta diminuta linaria es un endemismo de la Península Ibérica, distribuyéndose en Aragón por los yesos de los alrededores de Calatayud y en zonas de la vecina comarca de Daroca.
  • Linaria glauca subsp. glauca / Limonium viciosoi

 Ni que decir tiene que nuestra visita la deberemos hacer en la primavera para poder contemplar la explosión de colores de estas zonas aparentemente yermas, si bien esta floración dependerá mucho de las condiciones climatológicas del año.  Las primeras horas del día hasta media mañana y el atardecer los mejores momentos por la luz y por los rigores del sol, y  nuestro equipo fotográfico debe incluir un objetivo macro, trípode  y  flashes para iluminación.

Bibliografía

VV.AA. Catálogo de Especies Amenazadas en Aragón, flora. Gobierno de Aragón, Departamento de Medio Ambiente. 2007

VV.AA. Red Natural de Aragón.  Comunidad de Calatayud. Prames. 2007

Puente Cabeza, Javier. Guía de la flora de la depresión del Ebro. Consejo de Protección de la naturaleza de Aragón, Serie difusión. 2004

En la Red

www.ipe.csic.es/floragon/index3.php

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De higos a brevas. Polinización de la higuera http://www.asafona.es/revista/?p=3100 http://www.asafona.es/revista/?p=3100#comments Sat, 31 Dec 2011 22:01:38 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=3100

avispa hembra de Blastophaga psenes

Hace miles de años que la higuera y el hombre unieron sus caminos. La agricultura comenzó hace mas de 11.000 años y fue precisamente con la higuera, adelantándose en mil años al cultivo del cereal y en cinco mil años al resto de árboles frutales.

Existía la creencia de que la higuera (Ficus carica) no producía flores y que directamente producía frutos, tal y como señalan Laguna y Linneo. Incluso Linneo incluyó en 1737 a la higuera entre las criptógamas por carecer de flores. No obstante, Linneo en 1758 constató que la polinización de la higuera la llevaba a cabo una avispa a la que describió bajo el nombre de Blastophaga psenes.

Avispa hembra eclosionando

En realidad las flores permanecen ocultas, encerradas en un receptáculo (sicono). Las higueras primitivas podrían haber sido dioicas, es decir con ejemplares masculinos y femeninos en distintos árboles que hacían indispensable la polinización mediante avispas. Posteriormente aparecieron árboles con ambos tipos de flores, aunque los que se seleccionaron para su cultivo fueron aquellos que únicamente presentaban flores femeninas.

Con esta distribución de flores, la polinización cruzada era obligatoria entre los dos tipos de higueras, pero una mutación de algunas higueras con flores femeninas, les permitió dar fruto por partenogénesis. Esta mutación debió producirse espontáneamente hace unos 11.400 años, como atestiguan los nueve higos descubiertos en un asentamiento neolítico del Valle del Jordán, reproduciéndose con facilidad este tipo de higueras mediante esquejes.

Pero si la convivencia entre el hombre y la higuera es tan antigua, todavía lo es más la de la higuera y su polinizador. Desde hace 60 millones de años la avispa Bastophaga psenes y la higueras (Ficus carica) han coevolucionado, creando una estrategia curiosa a la par que compleja.  Por fósiles encontrados en el Reino Unido, se ha comprobado que las avispas polinizadoras de los higos de hace 34 millones de años son prácticamente igual a las actuales.

Ficus carica tiene un origen incierto, aunque se supone autóctona de la región mediterránea; de allí se extendió por amplias áreas del clima templado. Algunos autores consideran a Ficus palmata como su ancestro, compartiendo ambas especies el mismo polinizador.

Existen numerosas especies del género Ficus originarias de la zona intertropical y que como sucede en nuestra higuera, son polinizadas por una avispa exclusiva de cada especie.  Las especies tropicales producen frutos durante todo el año debiendo ser polinizadas sin interrupción, mientras que Ficus carica no los produce en los meses invernales, debiendo su polinizador, Blastophaga psenes, invernar en los siconos.

avispa macho de Blastophaga psenes

Tipos de higueras

Dentro de la misma especie, ya mencionada, que habita nuestras latitudes podemos encontrar cinco  tipos de higueras:

1.        Higueras silvestres o cabrahigos.  Deben su nombre a que sus higos únicamente son comidos por las cabras.  Es un árbol en que todos los días del año hay siconos conteniendo las avispas que polinizarán a algunas variedades de higueras cultivadas.

2.      Higueras cultivadas tipo “Esmirna”. Producen una cosecha de higos y necesitan la polinización para obtenerla.  Presentes en el norte de África y Oriente próximo, y de ellas se obtienen los mejores higos secos. Tradicionalmente se colgaban ramas del cabrahigo con siconos portadores de avispas en este tipo de higueras para facilitar su polinización, método que se denomina caprificación.

3.        Higueras cultivadas tipo “San Pedro”. Producen dos cosechas al año; primero dan brevas y posteriormente higos. Las primeras no necesitan polinización, al contrario que los higos; ambos son de color verde.

4.        Higueras cultivadas bíferas. Como las anteriores producen dos cosechas: Brevas e higos, que no necesitan en ninguno de los dos casos la polinización. Pueden ser de color verde o negro, pero en un mismo árbol las dos cosechas serán siempre del mismo color.

5.        Higueras cultivadas uníferas. Producen una única cosecha de higos y no necesitan polinizarse para obtenerla.

Clases de siconos

Los cuatro tipos de higueras cultivadas contienen únicamente en sus siconos flores femeninas longistilas (de estilo largo). La disposición del estilo impide que la avispa con su corto ovipositor deposite su huevo en el ovario, a la vez que la fecunda (si es de la variedad que lo necesita) gracias al polen que transporta la avispa pegado a su cuerpo.

Flores femeninas longistilas de una higuera cultivada

Las higueras silvestres o cabrahigos tienen tres tipos de siconos: mamas, prohigos y mamonas, diferenciándose en la época del año en que están listos para recibir a las avispas, siendo los prohigos los únicos que desarrollarán flores masculinas productoras de polen. Los tres tipos de siconos tienen flores femeninas de estilo corto, (brevistilas). Su única función es la de servir como receptáculo para dicha puesta de la avispa que, se desarrollará en el interior de las agallas.

Flores masculinas y femeninas brevistilas del cabrahigo

A comienzos de cada año las higueras muestran en la parte superior de sus ramas las mamas, en cuyo interior y tras superar los fríos invernales, eclosionarán los machos y hembras de la avispa Bastophaga psenes.

En abril, la avispa hembra sale de las mamas para penetrar en los prohigos, donde permanecerá hasta finales de junio o primeros de julio. Los prohigos son los únicos siconos que contienen en su interior flores masculinas que, únicamente en esta época, surtirán el polen para la fecundación de las higueras tipo Esmirna y San Pedro.

En verano las avispas salen de los prohigos para desplazarse hasta las mamonas que se han desarrollado en los cabrahigos o bien a los siconos de algunas higueras cultivadas.  Las mamonas tienen únicamente flores femeninas de estilo corto.

En Septiembre se vuelve a producir una nueva eclosión de avispas en las mamonas, de donde pasarán a las mamas. En estos siconos pasarán el invierno hasta la siguiente primavera.

Estos nombres populares de los higos silvestres: mamas, prohigos y mamonas ya eran utilizados por autores árabes del Al-Andalus en los siglos X al XIII, según queda recogido en el libro “Árboles y Arbustos de Al-Andalus”, de Julia Mª Carabaza y otros autores, editado por el CSIC en 2004.

El tipo de siconos que producen los cabrahigos en mayor cantidad son los prohigos, al necesitar en está época una mayor cantidad de avispas, ya que además de fecundar las mamonas ya preparadas por la misma higuera, deben desplazarse hasta encontrar higueras cultivadas donde fecundar sus siconos. Se ha comprobado que de un prohigo pueden salir de entre 150 y 300 avispas.

Avispa penetrando en un sicono por el ostiolo

Los siconos más escasos que producen los cabrahigos son las mamonas, al ser un paso intermedio de las avispas hasta que la higuera tiene listas las mamas donde pasarán el invierno las avispas. Las mamas son más abundantes que las mamonas pero más escasas que los prohigos, ya que deben vencer los rigores invernales.

Proceso de polinización

En las tres clases de siconos del cabrahigo primero eclosionan los machos de Blastophaga psenes que son ciegos, de color rojizo y desprovistos de alas, siendo su misión el fecundar a las hembras y abrirles paso hasta el ostiolo antes de morir en el interior del sicono.

Agallas desarrolladas en el interior de un sicono

La hembra permanece en la agalla hasta que el macho la fecunda, para ello debe taladrar la membrana de la agalla con su aparato reproductor.  Las hembras son de color negro y provistas de alas, con un tamaño que no supera el milímetro y medio, ligeramente mayores que el macho.

Tres eclosiones de avispas son las que se producen al año en los cabrahigos.  La primera se produce sobre el mes de abril en las mamas.  La hembra de Blastophaga psenes,  fecundada por el macho, abandona el sicono por el ostiolo para realizar un corto trayecto que le lleva hasta los prohigos del mismo árbol.

Las avispas penetran en los prohigos por el ostiolo, en esta operación es frecuente que pierdan sus alas que de todas maneras ya no volverán a utilizar al morir tras efectuar la puesta de sus huevos en cada una de las flores femeninas de estilo corto.

Las nuevas avispas eclosionarán por segunda vez en los cabrahigos sobre los meses de junio-julio, repitiendo la misma pauta que en las mamas.  Primero aparecen los machos que tras fecundar a las hembras y agrandar el ostiolo, mueren. En esta misma época y antes de abandonar el sicono, las hembras deben atravesar la pared que forman los estambres de las flores masculinas.  Al hacerlo se cargan de polen que se adhiere a su cuerpo y que les servirá para polinizar los siconos de las higueras tipo Esmirna y San Pedro.

Al abandonar los prohigos las avispas pueden desplazarse por la misma higuera hasta las mamonas que ya están listas para recibirlas, o bien recorrer largas distancias hasta encontrar siconos de higueras cultivadas que necesitan polinizarse.   El biólogo Stephen Compton (de la Universidad de Leeds) ha estudiado las higueras africanas (Ficus sycomorus) y ha comprobado que su avispa polinizadora Cerastosolen arabicus llega a recorrer entre 14 a 164 kilómetros buscando otra higuera, pese al escaso tamaño de la avispa. Para recorrer estas distancias las avispas de las higueras vuelan hacia arriba en una columna de aire, dejándose llevar por el viento hasta que detectan su higuera específica, momento en el que se dejan caer.

Avispa cargada de polen

En el caso de intentar penetrar en siconos de higueras bíferas o uníferas que no necesitan de la polinización, las avispas mueren entre las láminas del ostiolo. Para estas higueras es indiferente si alguna avispa logra llegar hasta las flores, ya que éstas llegarán a fructificar por partenogénisis sin necesitar del polen portado por las avispas.

La tercera eclosión de avispas se produce a finales de agosto o primeros de septiembre; de las mamonas salen las avispas que penetrarán en las mamas donde permanecerán hasta la próxima primavera, iniciando un nuevo ciclo.

Ostilo agrandado por la avispa macho

Este estudio de la polinización de las higueras, tanto cultivadas como asilvestradas, se ha realizado en las localidades de El Temple (Huesca) y Ontinar de Salz (Zaragoza), donde esta curiosa estrategia, a la par que compleja, de la polinización de Ficus carica resulta a la vez un tremendo esfuerzo baldío ya que únicamente se han encontrado presentes higueras brevales y uníferas que no necesitan polinizarse. Las fechas que se indican para la eclosión de las avispas son las constatadas en estas localidades, variando dichas fechas en las más meriodinales.

Mi agradecimiento a Daniel Gómez (Intituto Pirenaico de Ecología) por su ayuda.

Manuel Bernal. Diciembre 2011

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Cichorium intybus, la novia del sol http://www.asafona.es/revista/?p=2834 http://www.asafona.es/revista/?p=2834#comments Mon, 31 Oct 2011 22:19:16 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=2834

Cichorium intybus

La achicoria, Cichorium intybus, es una planta bien conocida por sus propiedades medicinales y usos alimenticios desde la antigüedad, tal y como se relata en un pairo egipcio escrito hace unos 4.000 años. Los médicos griegos: Dioscórides y Galeno la denominaban como “amiga del hígado”. Al igual que otras muchas plantas y árboles conocidos y usados desde hace siglos, las leyendas la han rodeado de un halo de misterio que ha llegado hasta nuestros días.

Una de estas leyendas dice que una hermosa muchacha (para algunos una princesa) de bellos ojos azules se despidió con tristeza de su amado que debía partir a la guerra. Él prometió que regresaría y ella que le esperaría, mas él no volvió.

Los días dieron paso a los años, y la doncella seguía esperando muy triste. Deambulaba desconsolada por los caminos en espera de su amado.  Al final los dioses se apiadaron de ella y la convirtieron en una planta con grandes flores azules que recordaban a sus ojos, la achicoria; repartiéndola por todos los caminos del mundo para que siga esperando a su amado.

Es curioso que ya en el siglo XIII, el filósofo, teólogo y alquimista Alberto Magno llamaba a la achicoria como la “novia del sol”, por la característica de sus flores azules que solo se abren en las mañanas soleadas, permaneciendo recogidas a partir del mediodía y en los días nublados. Por esta particularidad en Aragón también se la conoce como “flor de noche”.

Hábitat de la achicoria

El cristianismo, al igual que con otras fiestas y tradiciones paganas, adaptó esta leyenda cambiándole el final romántico por otro en que la doncella sufre un castigo por el pecado que ha cometido.  En algunos lugares se la denomina “flor de los pobres pecadores

La leyenda dice que el Señor vino a la Tierra tomando la figura de un hombre insignificante, en un camino encontró a una moza que con la vista andaba buscando a su novio.  El Señor le pidió un poco de agua para refrescarse y ésta se lo denegó con aspereza.  Al llegar éste donde se encontraba la moza, en vez de una bonita moza halló una planta de tallo alto y desabrido, que con sus grandes ojos azules estaba mirando fijamente al recién llegado. Por su desdén, la moza orgullosa tendrá que penar toda su vida en el borde del camino, hasta que el Señor del mundo regrese algún día, para su redención el día del Juicio Final.

Dejando de lado a las leyendas, Cichorium intybus, es una planta perenne con un desarrollo bienal; el primer año aparecen las hojas y floreciendo al segundo año. Tallos erectos, con numerosas ramificaciones. Hojas basales escasas profundamente pinnadas, las caulinares reducidas a brácteas. Grandes flores azules, liguladas y con los estambres soldados al tubo de la corola, que únicamente se abren a pleno sol y siguen la trayectoria de éste. Encontramos a la achicoria, indiferente al sustrato, en herbazales nitrogenados y moderadamente pisoteados por el ganado, cunetas, ribazos, baldíos o barbechos.

Se usó en Europa desde el siglo XVII como sustituto del café, para ello se utiliza la infusión de su raíz. Se debe lavar la raíz y deshidratarla hasta que pierde la mayor parte de humedad. Moliéndola y tostándola cuando se va a consumir, obteniendo una bebida de suave sabor, excelentes propiedades medicinales y sin excitantes naturales. En España por Orden del Ministerio de Agricultura de 1958, se declaran productores de achicoria a las provincias de Segovia, Valladolid, Toledo, Soria, Asturias y Vizcaya, prohibiéndose su cultivo en el resto de España. Hasta hace no mucho tiempo, en España, la achicoria se la ha asociado a los años más duros de la postguerra, el racionamiento y el estraperlo.

Hojas de la achicoria que se consumen en ensalada que le dan un sabor un tanto amargo.

Igualmente se usó como ensalada desde tiempos remotos, ya los griegos la denominaban como kikhorion=planta de enero o ensalada de invierno. En Roma la denominaban chicorium=amargo, dado el sabor amargo de sus hojas. En la actualidad se consume en ensalada su congénere Cichorium endivia (variedad latifolia para la endivia y la variedad crispun para la escarola).

También se le han atribuido a la achicoria propiedades mágicas. Dicen, que si envolvemos la raíz con un paño blanco y la guardamos en casa, es un poderoso amuleto contra hechizos diabólicos. Protección que no solo se extiende a la casa, sino a todos que la habitan.

Si en nuestros paseos por el campo encontramos a la novia del sol, podemos recoger su raíz y guardarla envuelta en un paño blanco.  Tal vez, si lo creemos con fuerza, sus efectos beneficiosos protegerán nuestras viviendas.

Manuel Bernal

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Rosa foetida, la rosa que no quería ser un patito feo http://www.asafona.es/revista/?p=2340 http://www.asafona.es/revista/?p=2340#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:24 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=2340

Botánicos y aficionados jaqueses estudiando la Rosa foetida

Desde antiguo se ha considerado a la rosa como símbolo de la belleza y del amor, siendo en China y Mesopotamia donde primero se cultivó hace más de 5.000 años. De origen incierto, se cree que procede del Cáucaso o de las orillas del Caspio, desde donde se propagó por Asia y Europa, y posteriormente a todas las zonas templadas del Hemisferio Norte.

Persas, babilonios, egipcios, chinos, griegos y romanos conocían de sus propiedades medicinales o cosméticas, también la usaron para dar sabor a ciertas comidas orientales. Persas y turcos obtenían el agua de rosas mediante la destilación de los pétalos. Posteriormente se consiguió el aceite de rosas, imprescindible para la elaboración de los perfumes, siendo en la actualidad Bulgaria uno de los principales productores.

Rosa foetida

Los cristianos a su regreso de las Cruzadas, introdujeron desde el Oriente Medio las rosas (especialmente el aromático Rosal de Alejandría) en la Europa occidental; y los conocimientos para su uso tanto medicinal como en perfumería.  A final de la Edad Media la rosa cayó en declive, refugiándose en los Monasterios.  En estos centros de cultura los monjes cultivaron las rosas junto a otras plantas aromáticas, no solo por su belleza que asociaban con la de la Virgen, sino por sus propiedades medicinales.

El cultivo de la rosa se extendió por todo el mundo desde finales del siglo XVIII, cuando llegaron a Europa desde Oriente algunas rosas híbridas que florecían varias veces al año.  Su posterior hibridación con las rosas existentes en Europa dio origen a las más de 30.000 especies existentes en la actualidad, seleccionadas por su belleza y colorido pero que casi han perdido su suave fragancia. Fragancia que todavía  conservan las cien especies de rosas silvestres que crecen en la naturaleza.

La rosa amarilla crece bajo la Peña de Oroel.

Pero no todas las rosas silvestres desprenden una leve y agradable fragancia. Al menos eso debió pensar en 1762, Johann Herrmann, cuando denominó Rosa foetida a una rosa silvestre que emanaba un aroma intenso, sin llegar a ser maloliente; que para algunos se parece al olor del zorro y para otros al de los cítricos.

A esta rosa que nunca quiso ser el patito feo de sus hermanas siempre le quedará el consuelo del dicho de origen francés “no hay bella rosa que no acabe en tapaculos”.

A pesar de su nombre, la rosa foetida no quiere ser menos hermosa que sus congéneres. Con los primeros calores de la primavera nos regala una generosa floración donde destacan sus pétalos de color amarillo intenso, carácter que la identifica al ser la única especie silvestre que nos da flores con esta tonalidad.

En la Península Ibérica, al igual que en Aragón, es una especie naturalizada y que se da en lugares muy concretos. En Aragón, curiosamente, los escasos arbustos de rosa foetida aparecen en dos lugares que mantienen su sabor medieval: Albarracín y Jaca. En Albarracín estaba citada a mitad del siglo pasado, desapareciendo posteriormente hasta que Maribel Sarasa la encontró recientemente cerca del casco urbano.

En Jaca se conoce su existencia desde hace más años, sufriendo una drástica disminución a causa de la expansión urbanística que ha experimentado la ciudad en los últimos tiempos. Quedan unos pocos ejemplares en las proximidades del Puente Medieval de San Miguel y en el Camino a Finisterre.

Cuando estemos ante una rosa, especialmente si es silvestre, podemos intentar resolver su enigma. Enigma que probablemente se inventó en algún monasterio, y que se ha transmitido con diversas modificaciones hasta nuestros días.  La versión que Johann Herrmann recoge en su “Dissertatio inauguralis botanico-medicacion de Rosa” (1792) dice:

“Los cinco son hermanos,
hay dos barbudos,
sin la barba, hay dos nacidos,
uno de estos cinco
no tiene la barba en ambos lados”.

Sépalos de otra rosa silvestre, Rosa agrestis

Si observamos los sépalos de la rosa con facilidad encontraremos la respuesta, el motivo lo dejo para la imaginación del lector.

Manuel Bernal

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Erodium gaussenianum, el geranio de los buitres http://www.asafona.es/revista/?p=1881 http://www.asafona.es/revista/?p=1881#comments Fri, 01 Jul 2011 00:05:33 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=1881

Riglos y sus Mallos, primera localidad donde se localizó Erodium gaussenianum

En el Reino de los Mallos de la Reina Doña Berta, florece colgado en los huecos y repisas de los imponentes mallos de Riglos y Agüero, o en la Sierra de Salinas y Fuencalderas, un bello geranio: Erodium gaussenianum.  Se trata de un endemismo del Prepirineo occidental, que coloniza los rellanos, grietas y pies de roquedos de los conglomerados calcáreos; buscando los suelos nitrificados por las deyecciones de los buitres que allí anidan.

Los extraplomos o fuertes cantiles de las sierras de Santo Domingo y Gratal, Guara, Peña Montañesa o Montsec, han servido de refugio a un puñado de plantas. Todas ellas han encontrado un lugar idóneo para su supervivencia al abrigo de los vientos, ancladas a un terreno vertical y alejadas de la competencia de otras especies. Su aislamiento, genético respecto a otras poblaciones, ha dado lugar a la formación de nuevos taxones (especies, subespecies, …) endémicos, que se distribuyen en un rango geográfico muy concreto y, por lo general, en hábitats restringidos. Entre estos endemismos cabe destacar Borderea chouardii en las proximidades de Sopeira, Petrocoptis montsicciana en los desfiladeros del Montsec, Petrocoptis pseudoviscosa en el Congosto de Ventamillo, y Petrocoptis crassifolia en el desfiladero de las Devotas y Añisclo.

Polinizadores y Hábitat de Erodium gaussenianum

En las pedrizas de Guara encuentra su límite meridional Veronica aragonensis, que se extiende por el Pirineo central de Aragón y Peña Montañesa, y en los cantiles que alimentan dichas pedrizas se crían Petrocoptis guarensis o Veronica longifolia subsp. paui, presente también en la Sierra de Gratal junto con Petrocoptis montserratii y nuestro geranio de los buitres: Erodium gaussenianum.

Primer pliego de Erodium gaussenianum depositado en el IPE

Al igual que el Reino de los Mallos se pierde en la nebulosa de los tiempos, esta última especie pasó desapercibida hasta que un 4 de abril de 1971, Luis Villar Pérez (en la actualidad Investigador Científico del IPE/CSIC), se fijó en ella a los pies de los Mallos de Riglos.

En junio de 1971 tuvo lugar un encuentro de botánicos españoles y franceses para celebrar el 80 cumpleaños de Marcel-Henri Gaussen (botánico y climatólogo). El profesor Montserrat y Luis Villar, acompañaron a Pierre Chouard hasta Riglos, para que pudiera conocer la planta, en esa fecha ya fructificada, que intuían podría ser una nueva especie de Erodium.

En honor al mencionado Marcel-Henri Gaussen (descubridor en 1951 de la planta más rara y emblemática de la flora aragonesa: Borderea chouardii), el Prof. Pedro Montserrat Recoder describió en 1972 la nueva especie como Erodium gaussenianum, y publicó su estudio en el “Bulletin de la Société Botanique de France” 120:43-48 en 1973.

El nombre del género deriva del término erodíos. En 1789, el botánico L’Héritier de Brunetelle dividió el género Geranium en tres, por la gran cantidad de especies que contenía. Como todas tenían en común un largo pico como fruto, decidió seguir a los clásicos que llamaban Geranium por el pico de la grulla (Gerános), y denominó a los nuevos géneros: Pelargonium por el nombre en griego de la cigüeña (Pelargós) y Erodium por el nombre en griego de la garza (Erodíos).

Erodium gaussenianum es una pequeña mata que puede alcanzar cuarenta centímetros de altura y crece sobre una roseta de hojas profundamente divididas con abundante pilosidad, que las hacen pegajosas al tacto. Destaca su inflorescencia en umbela con 9-15 flores, cada una con cinco pétalos blancos manchados de púrpura que se prolongan en las venas. Los dos pétalos superiores con máculas de mayor tamaño, a modo de señales en una pista de aterrizaje, sirven para indicar a las abejas donde pueden posarse para polinizar la planta.

Para evitar la autopolinización en sus flores, se produce en esta planta el efecto de la dicogamia, primero maduran los estambres donde las abejas recogen el polen de las tecas para llevarlo a otras flores donde ya ha madurado el pistilo con sus cinco estigmas. Tiene un período prolongado de floración que abarca los meses de marzo a mayo, aunque los ejemplares cultivados en el Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca llegan a florecer durante todo el año.

Mericarpos enrollados de Erodium gaussenianum

El fruto se alarga durante su maduración en “pico de cigüeña” hasta unos cuatro centímetros de longitud. En ese momento cada mericarpo (segmento en que se divide el fruto) se enrolla hacia arriba en hélice y se desprende rotando, produciendo un movimiento que le permite clavar sus semillas en el suelo.

El Profesor Montserrat desde un principio señaló la similitud de esta especie con Erodium tordylioides, que crece en el norte de África y en la sierra de Grazalema (Cádiz), del que se diferencia únicamente en algún pequeño surco de su semilla. Por este parecido algunos autores incluyen la planta de Riglos como una subespecie del taxón ibero-norteafricano.

Destaca la lejanía de los ejemplares prepirenaicos de las localizaciones típicas de Erodium tordyliodes, por el efecto del aislamiento que provocó la llegada de la nueva flora del Cuaternario. Las plantas más antiguas que lograron sobrevivir se vieron arrinconadas en los ambientes más austeros como son los cantiles.

Erodium gaussenianum

El especialista de la familia de las geraniáceas Guy-Georges Guittonneau, en sus estudios del género Erodium en la cuenca mediterránea, incluye a los ejemplares del Prepirineo oscense como E. tordylioides. Denominación que adoptará Flora Iberica en la próxima publicación del vol. IX que incluye la familia Geraniaceae.

Bajo la denominación de Erodium tordylioides subsp. gaussenianum queda recogida la planta en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón con la consideración de  “sensible a la alteración de su hábitat” Decreto 49/1995, de 28 de marzo. También  está incluida en la categoría de vulnerable en el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.

Las figuras de protección mencionadas tienen en consideración su escasa área de distribución en el Prepirineo oscense, que va desde Biel hasta Riglos. La inaccesibilidad de los ambientes que ocupa la planta le han permitido sobrevivir hasta la actualidad, situación que puede verse amenazada por la apertura de vías de escalada en los mallos, especialmente en Riglos. En Agüero no existe tal peligro ya que no coinciden las áreas donde vive con las zonas más aptas para la escalada. Deberíamos, con las medidas oportunas, hacer compatible su supervivencia con la actividad de la escalada, impidiendo con ello que llegue un día en que lamentemos la irreparable pérdida de esta reliquia que en los Mallos tiene su santuario.

Fotos y texto: Manuel Bernal

Mi agradecimiento a Luis Villar y Daniel Gómez, del IPE, y especialmente al Prof. Montserrat por la ayuda y facilidad prestada para la realización del presente artículo.

Profesor Pedro Montserrat

Pedro Montserrat Recorder (Mataró, 1918) El Profesor Montserrat es reconocido internacionalmente por su labor científica y de investigación. Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Barcelona y desde el año de su licenciatura (1945) se dedicó a la botánica bajo el influjo del Profesor Pío Font Quer. Se doctoró en 1950 por la Universidad de Madrid con el tema de la Flora de la Cordillera Litoral Catalana.

Trabajó en el Instituto Botánico de Barcelona y en la Facultad de Farmacia, siendo discípulo del Profesor Mariano Losa, con el que realizó, durante la segunda mitad de los años 40, campañas de estudio de la flora en distintas zonas de España. En 1953 ingresó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, participando en la fundación de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos. En 1963, junto con el Profesor Enrique Balcells, crea el Centro Pirenaico de Biología Experimental (hoy Instituto Pirenaico de Ecología). En 1968 se traslada a Jaca como vicedirector del Centro y en 1969 funda el Herbario Jaca del Instituto Pirenaico de Ecología.

Trabajador infatigable y gran divulgador, es autor de innumerables trabajos, libros y artículos sobre  botánica, ordenación de pastos, ganadería y gestión humana del territorio. Destacando sus aportaciones al Atlas de la Flora Europea y sus trabajos sobre flora ibérica y aragonesa. A lo largo de su vida, el Profesor Montserrat, ha recibido numerosos y merecidos premios, homenajes y reconocimientos, tanto nacionales como internacionales.

Labor que no ha cesado tras su jubilación en 1985, y que continúa en la actualidad preparando un libro sobre las rosas en Aragón. Un grupo de reconocidos botánicos continúan con su la labor en el Instituto Pirenaico de Ecología, donde el Profesor Montserrat acude diariamente. Todo un ejemplo de vida entregada a la defensa de la montaña y de las gentes que en ella habitan.

Listado de plantas descritas por el  Prof. Montserrat o que le han  dedicado

Tabajos y publicaciones del Prof. Montserrat

Para saber más de Erodium gaussenianum

GUITTONNEAU, G.G. Aperçu sur la Taxonomie, l’Ecologie et la phylogénie du genre Erodium L’Hér. dans le bassin méditerranéen

MONTSERRAT, P. y VILLAR, L. Bulletin de la Société Botanique de France 120:43-48 (1973)

VV.AA. (2007) Coord. (Eduardo Viñuales, Eduardo Sánchez y Manuel Alcántara) Catálogo de especies amenazadas en Aragón. Flora. Gobierno de Aragón (Departamento de Medio Ambiente)

Normativa:

Decreto 49/1995, de 28 de marzo

En Internet

Atlas de la Flora de Aragón

Erodium tordylioides

Frontera Azul-Heraldo de Aragón I

Frontera Azul-Heraldo de Aragón II

Frontera Azul-Heraldo de Aragón III

Lista Roja de la Flora vascular española-2008

http://pedromontserrat.files.wordpress.com/2008/03/116_endemismo_iberico_1973.pdf

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Historia de la localización de una nueva especie para la flora de la Península Ibérica, Astragalus exscapus http://www.asafona.es/revista/?p=1307 http://www.asafona.es/revista/?p=1307#comments Sun, 01 May 2011 00:09:10 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=1307

Flor de Astragalus exscapus

La flora de cada país y en concreto la nuestra, la flora de la Península Ibérica, se ha estudiado desde hace muchos años.  Durante los últimos siglos numerosos botánicos han herborizado, estudiado y determinado las diferentes especies que crecen en nuestras montañas, valles, estepas, bosques o humedales; mejorando con ello el conocimiento que tenemos de nuestros recursos naturales.

En la Península Ibérica convergen dos regiones botánicas: la Eurosiberiana y la Mediterránea, lo que le confiere una gran diversidad en su flora cuyo número de taxones se estima en algo más de 8.000 (especies y subespecies). Pero, ¿conocemos con exactitud todas y cada una de las especies que pueblan la Península? sin temor a equivocarnos podemos decir con rotundidad que no, se supone que en el mundo quedan muchas especies por describir. Fruto de la profundización en el estudio de nuestra flora cada año nuevas citas son publicadas y con posterioridad recogidas en cada uno de los volúmenes de Flora Iberica, y ya son más de 60 las citas recientes que no aparecen en los volúmenes correspondientes al estar ya publicados.

Hábitat de Astragalus exscapus

Podíamos pensar que estos nuevos hallazgos -de nuevas localizaciones de especies ya conocidas, como de nuevas especies o subespecies para la ciencia-  son fruto de la casualidad, de pasar por el lugar y en el momento justo.  Todo lo contrario, son fruto del conocimiento, constancia, esfuerzo y trabajo que a ello dedican una serie de personas: botánicos de profesión o de vocación. Las nuevas especies que se describen para la flora de la Península Ibérica, normalmente son debidas al estudio de los pequeños detalles que permiten su diferenciación de los congéneres. Detalles que pueden superar una simple observación visual directa o bien ayudados con la lupa binocular o el microscopio, teniendo que ser analizados los caracteres genéticos o moleculares de la especie.

Muchas horas en el monte buscando y recolectando especies, y más las horas que deben dedicar para herborizar el material y su estudio posterior. Pero un día aparece algo que se les antoja raro, algo extraño que no asimilan al terreno donde se ha recolectado. Entonces una duda les asalta ¿qué hace esto aquí? ¿Se trata de una población relicta de una especie que hace siglos ocupaba un mayor territorio?, o por el contrario, ¿Se trata de una planta alóctona que está empezando sus andaduras por el territorio? Y aquí comienza una labor casi policíaca con la revisión de las diferentes floras y catálogos florísticos de otros países, así como la consulta de especialistas hasta dar por fin con esa planta.

El encontrar una especie rara tiene que causar una gran satisfacción, la misma que debió sentir José Vicente Ferrández cuando un caluroso 8 de junio de 2002, mientras paseaba por un carrascal del paraje de Val Mayor en la Almunia de San Juan (Huesca), impartiendo uno de sus numerosos cursos de botánica organizados por CEHIMO.  Su mirada, acostumbrada a leer y comprender el paisaje que pisa fruto de sus innumerables paseos por el Pirineo y por su comarca del Cinca Medio, se posó en una planta en fruto; no le cuadraba lo que tenía delante. Y eso que para JV Ferrández todas las plantas tienen nombre y también apellido, con todo un pasado tras de ellas.

Pliego de Astragalus exscapus una vez herborizado

Lo extraordinario de su hallazgo es que no era una planta de talla corta que pasara inadvertida, que era diferente a sus congéneres de la zona, y que no había sido encontrada en un lugar recóndito, todo lo contrario, era un terreno humanizado sometido al pastoreo y que con toda probabilidad también había sufrido incendios.

Se trataba de una leguminosa del género Astragalus, de eso sí que estaba seguro.  Como siempre, recoge material para herborizarlo en casa. Durante el fin de semana estudia la planta y ante las dudas que le plantea vuelve el lunes, 10 de junio, al mismo lugar buscando si hay todavía hay alguna planta en flor para continuar su estudio y recolectar nuevo material.

El interés por la planta que ha recogido le ha enganchado, aún desconociendo en ese momento que acaba de encontrar una nueva especie para la flora de la Península Ibérica. Se suceden las horas robadas al sueño, consultando y buscando en su biblioteca algún dato que le lleve a determinar su hallazgo.

Las dos visitas de principios de junio no serán las únicas que realice ese año a la Almunia de San Juan, aunque deberá esperar al año siguiente para que florezca en la primera quincena de Mayo. En nuevas escapadas deberá recorrer en una mayor extensión el terreno para encontrar posibles nuevas localizaciones, situar la planta en su hábitat, realizar un censo de la población y evaluar los posibles riesgos a que pudiera estar sometida. Todo un completo y concienzudo estudio de la especie y su hábitat.

Pasado un tiempo decide consultar el Herbario del Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca y sus fondos bibliográficos.  Se identifica el material como Astragalus exscapus y se compara con material de la misma especie depositado en el Herbario de Jaca procedente de Moravia (República Checa) y de varias localidades de los Alpes suizos.

Igualmente se coteja con material correspondiente a dos especies ibéricas muy similares, todas ellas de la sección Caprini, Astragalus cavanillesii y A. tremolsianus. Los ejemplares del sur de la Península Ibérica descritos inicialmente como A. exscapus fueron asignados en 1988 como A.cavanillesii por Dieter Podlech, nueva especie descrita por él mismo, quien publicó en ese año una revisión del género Astragalus. Asimismo se compara con algunos taxones norteafricanos de Astragalus caprinus subsp. caprinus. Materiales, todos ellos, procedentes del Herbario del Real Jardín Botánico de Madrid y del Herbario del Instituto Botánico de Barcelona.

Ilustración del astrágalo de uno de los libros consultados.

Estudios que corroboran que los ejemplares encontrados en la Almunia de San Juan corresponden a Astragalus exscapus, taxón sudeuropeo-póntico que se distribuye por el Centro y Este de Europa, lugares a los que habría que añadir Francia, Yugoslavia y la Turquía asiática, y ahora España. Trabajo publicado en 2003 bajo el título de “Astragalus exscapus L. (Leguminosae), nueva especie para la flora de la Península Ibérica”, en Collectana Botánica, vol. 26: págs. 119-124.

Astragalus exscapus procede de las estepas de Turquía y del sudeste y centro de Europa, y debió emigrar hacia el sur de Europa en épocas en las que el clima continental estaba muy extendido favorecido por la desecación del Mediterráneo en el período Messiniense, y que posteriormente quedó recluida en asentamientos que conservaron dicho clima. En Aragón crece en los pastos secos y matorrales sobre arcillas situadas entre cerros de yeso, entre los 390 y los 410 metros de altitud.

Frutos de Astragalus exscapus

Especie descrita por Linneo en 1771, cuyo nombre genérico deriva del latín astragalus=nombre de una leguminosa que algunos han supuesto que correspondía a especies del género Astragalus y otros de Lathyrus, aludiendo a la forma subcúbica de las semillas (del griego astrágalos=astrágalo o taba). El nombre específico hace referencia a que carece de pedicelo (latín scapus).

Se trata de una planta perenne, de tallos cortos que parten de una raíz gruesa y profunda. Hojas erecto-patentes con 10-14 pares de foliolos, elípticos o redondeados y mucronados, foliosos tanto por el haz como por el envés. La corola es glabra de color amarillo y estandarte con limbo ovado. Fruto peloso en legumbre completamente dividida en dos lóculos, carácter que la diferencia de otras especies de su género.

Hasta la fecha se conocen 4 núcleos con 111 individuos censados. El riesgo que corre para su conservación estriba en su cercanía a los campos de labor, donde se podría ver afectado por posibles roturaciones del terreno.

A raíz de su descubrimiento, fue incluida en 2004 en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón, (Orden de 4 de marzo de 2004), en la categoría de Sensible a la Alteración de su Hábitat. Catalogación que ha servido para protegerla y sancionar algunas agresiones que ha sufrido últimamente, a pesar de estar enclavado en un monte privado.

Fotografías: JV Ferrández y Manuel Bernal, texto:  M. Bernal

José Vicente Ferrández en compañía de su sobrino Pau y de su hija Marina en el refugio de Viadós

José Vicente Ferrández Palacio (Barbastro, 1958) trabaja en la actualidad como maestro en el Centro de Educación de Personas Adultas en Monzón. Comenzó su labor como botánico en 1984 y desde entonces colabora con el Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca (CSIC). Autor de varios libros sobre etnobotánica, flora amenazada y flora alpina del Pirineo Aragonés. También ha publicado más de cuarenta artículos en libros y revistas especializadas. Es coautor del Atlas de la Flora del Pirineo Aragonés y colabora en la compilación de la Flora de Aragón, del Instituto Pirenaico de Ecología-DGA. Ha impartido numerosos cursos de botánica organizados por CEHIMO y otras entidades.

 

En 2008 Gonzalo Mateo Sanz publica una revisión del género Hieracium en España, donde describe una nueva especie que denomina Hieracium ferrandezii Mateo, tras el estudio del material depositado por JV Ferrández en el Herbario de Jaca en 1991 y recolectado en Naval (Huesca).

Para saber más de Astragalus exscapus

FERRÁNDEZ, J.V. (2003) Astragalus exscapus L. (Leguminosaee), nueva especie para la flora de la Península Ibérica. Collectanea Botanica, vol 26: 119-124, Barcelona

FERRÁNDEZ, J.V. (2004) Catálogo florístico de la comarca del Cinca Medio (provincia de Huesca). Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio (CEHIMO), Huesca.

SAINZ OLLERO, H., FRANCO MÚGICA, F. & ARIAS TORCAL J. (1996) Estrategias para la conservación de la flora amenazada de Aragón. Serie Conservación. Consejo de Protección de la Naturaleza de Aragón, Zaragoza.

VV.AA. (2007) Coord. (Eduardo Viñuales, Eduardo Sánchez y Manuel Alcántara) Catálogo de especies amenazadas en Aragón. Flora. Gobierno de Aragón (Departamento de Medio Ambiente)

Normativa:

Modificación del Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón, Orden de 4 de marzo de 2004

En Internet

Adiciones a la Flora de Murcia II-Astragalus cavanillesii

Atlas de la Flora de Aragón

Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España

Collectanea botánica-Astragalus exscapus

Dieter Podlech

Flora de Aragón

Flora Ibérica-nuevas citas

Frontera Azul

http://www.ars-grin.gov/cgi-bin/npgs/html/taxon.pl?5779

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Robando el alma de las hadas, fotografía de flora II http://www.asafona.es/revista/?p=1334 http://www.asafona.es/revista/?p=1334#comments Sun, 01 May 2011 00:04:11 +0000 Manuel Bernal http://www.asafona.es/revista/?p=1334

Primula hirsuta

En el anterior artículo “Robando el alma de las hadas, fotografía de flora I” exploramos las diferentes formas de entender una fotografía de flora  y el uso de los objetivos que podemos utilizar, así como la técnica a utilizar en cada caso.

Al realizar una fotografía de flora nos encontraremos con la disyuntiva de que las fotos las queremos únicamente como expresión artística o por el contrario las queremos para un trabajo más técnico, catalogando cada planta. Creo que tal disyuntiva no existe, ambos usos son complementarios. Podemos tener una fotografía de una gran calidad artística que puede perder parte de su valor si no conocemos la especie fotografiada, o bien ¿por qué las fotografías que usamos en botánica no van a tener una buena calidad fotográfica?

Especies catalogadas botánicamente

Personalmente no pienso en el destino que voy a dar a mis fotografías. Tras descargarlas en mi ordenador y realizar una primera copia de seguridad, las catalogo.  En el mercado existen varios programas que podemos utilizar.  Una vez importadas las fotografías, les añado en los metadatos el lugar donde he realizado las fotografías y si la especie lo requiere añado las coordenadas UTM y altitud.

A continuación y mediante el uso de palabras claves voy clasificando cada fotografía. Mes y año en que he realizado la fotografía, si por cualquier circunstancia necesito el día siempre puedo verlo en los metadatos.  Posteriormente clasifico la especie, para ello uso palabras claves divididas en familias, géneros y especies.  Esta puede ser una catalogación básica de nuestras especies botánicas, que siempre puede ser complementada y mejorada con el uso de otras palabras claves para identificarlas como especie catalogada en peligro, o bien para distinguir su forma biológica o el color de sus flores.

Debemos fijarnos en las diferencias para determinar las especies, arriba Helianthemum cinereum subsp. rotundifolium y abajo Helianthemum marifolium, únicamente se diferencian en las estípulas de H. cinereum como se observa a la derecha.

En los inicios de mi afición fotográfico-botánica recogí con la cámara fotográfica las especies más próximas y abundantes de mi entorno, que determinaba gracias a las guías de naturaleza, que tenía a mano.  Libros de iniciación que, a pesar de ser muy básicas, me permitían buscar por los colores de las flores. Posteriormente buscaba libros donde aparecieran un mayor número de especies y que todas estuvieran ilustradas con fotografías. Cada hoja de estos libros la pasaba una y otra vez buscando una especie que se asemejara a la que había fotografiado.

Lógicamente iban quedando muchas especies que no sabía determinar, especies que necesitaba poner nombre y apellido. Aparecieron entonces los libros más técnicos, donde bajo la ayuda, tutela y sobre todo la paciencia de José Vicente Ferrández, me permitían buscar esas diferencias que facilitaban el poner el nombre a cada especie.  Imprescindible resultó el hacerme con unas claves para la determinación. Claves que se basan en la definición de los caracteres morfológicos y de esta definición parten dos posibles soluciones, repitiéndose el proceso hasta llegar a una especie en concreto; además de que cuentan con unos excelentes dibujos que reflejan esos detalles diferenciadores. Como en Aragón no disponemos de unas claves dicotómicas para flora, no tenemos más remedio que consultar las publicadas para territorios limítrofes, País Vasco y Países Catalanes.

Además de los libros técnicos más amplios, me ayudo de aquellos libros más específicos que puedo encontrar. Poco a poco van apareciendo en el mercado los catálogos florísticos de una comarca o localidad, o las guías de una zona muy específica. Su uso permite el confirmar rápidamente si esa especie está o no en esa zona. Incluso el Catálogo Florístico de Zuera, de José Luis Martín y Carmen Gracia, lleva un CD donde los autores han tenido la amabilidad de incluir todo su herbario recogido en más de quince años de trabajo y salidas al monte en compañía de Félix Roche, esposo de Carmen; siendo una herramienta excelente para la determinación de las especies de esta localidad y alrededores.

Crecen en el mismo terreno y mismas fechas. Parecen iguales, pero los estambres y pistilos nos dicen que no. A la izquierda Crocus nudiflorus y a la derecha Colchicum autumnale.

La experiencia y el uso de las claves o la consulta de los libros técnicos te van enseñando esos detalles que tienes que fotografiar, específicos para cada género o especie, que luego te van a ayudar a determinar la planta.  Cada parte de ésta tiene sus particularidades. Una u otra especie pueden tener el mismo número de pétalos o incluso con un color y tono muy similar, pero sus pétalos pueden estar o no soldados, ser de formas muy diferentes: oblongos, triangulares,….., su margen puede ser entero, escotado, bífido, ….. Sin mencionar las múltiples formas, dibujos y colores de los labelos de las orquídeas.

Igual nos ocurre con las hojas, nuestras fotografías nos pueden indicar si son alternas, opuestas o sentadas, con o sin pecíolo; también si son basales, en roseta o no, o si las tiene también en el tallo.  Si las caulinares disminuyen o no de tamaño conforme suben por el tallo. Si su margen es entero, aserrado, dentado, ondulado,….. o bien si la forma de su limbo es oblonga, obovada, lanceolada, espatulada,…… Incluso si es pubescente o por el contrario tiene cilios, por ejemplo. Sin olvidar los frutos, imprescindibles para determinar algunas especies como las crucíferas.

Para determinar con exactitud Polypogon maritimus deberemos mirar sus glumas escotadas.

Otros muchos detalles pueden servir para la determinación, detalles que no siempre puedo fotografiar en la naturaleza por su minúsculo tamaño o porque las condiciones de iluminación o climáticas me lo impiden.  Entonces recojo un ejemplar, o parte de éste, para su estudio y poder fotografiarlo en mi domicilio, contando siempre que no sea una especie protegida y que el número de ejemplares que crecen donde la he fotografiado no sea tan escaso que suponga un peligro para su supervivencia.

No podemos olvidar otros datos importantes que ayudan en la determinación de la especie, además de la fecha y lugar en que florece, como son el terreno, tipo de sustrato y altitud donde lo hace –su hábitat-.

Para conocer las coordenadas UTM y la altitud a la que crece la especie fotografiada se puede usar un GPS, que cada vez utilizo con menor frecuencia ya que Internet aporta algunas herramientas que me facilitan datar el lugar y altitud con precisión.  El  Gobierno de Aragón ha puesto en marcha el Sistema de Información Territorial de Argón-SITAR, mediante el que puedo consultar con una gran exactitud el lugar donde he estado, sus coordenadas UTM y la altitud, además del término municipal.

Para saber con certeza que hemos visto Cheilanthes hispanica, lo mejor es dar la vuelta a uno de sus frondes. Y estar en Alpartir, única localidad aragonesa donde se ha encontrado.

Siempre guardo todas las fotografías que realizo desechando únicamente las que están desenfocadas, ya que en cualquier fotografía, a pesar de que no tenga calidad artística, puedo ver ese detalle necesario para llegar a conocer la especie.

Hasta este punto no he nombrado Internet para determinar las especies fotografiadas. ¿Cuántas fotografías que podemos ver mientras navegamos por la red tienen un nombre incorrecto? Ciertamente un número importante. Solo me fío de las páginas de organismos, entidades o particulares expertos en botánica; el creer que esa especie que he fotografiado se parece a la que veo en la pantalla puede llevarme a cometer un error en la determinación. Ya sea porque las especies sean muy parecidas, pero no las mismas, o también porque el nombre que aparece en Internet esté equivocado.

Unas herramientas importantes e imprescindibles para consultar en internet son: el Atlas de la Flora de Aragón, fruto de la colaboración entre el Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC y el Gobierno de Aragón. Y Flora Iberica, proyecto fundado y coordinado por el Prof. Castroviejo desde 1980 hasta su fallecimiento en 2009, del que restan de publicar cinco volúmenes de un total de veintiuno que conforman esta primera flora moderna de la Península Ibérica e Islas Baleares.

Considero que serían de una gran ayuda unas claves dicotómicas en Internet, como las que nos aporta Flora Iberica una vez adaptadas a las nuevas tecnologías que nos ofrece Internet

Pelos grandulares que cubren las pínnulas de Cheilanthes hispanica

Consultamos los libros, nos ayudamos de los detalles fotografiados y observamos el material que hemos recogido en el campo intentando conocer la especie, pero no siempre se llega a un resultado correcto, determinación que con toda seguridad corregiremos con el tiempo. Error que no puede llevarnos al desánimo, todo lo contrario. Al principio cuesta y aunque con el paso del tiempo va resultando más fácil, siempre queda la satisfacción de superar el reto que supone determinar una especie; agradeciendo siempre una mano amiga que te guíe. En todo momento deberemos mantener en alerta nuestra curiosidad; si nos dicen el nombre de una planta no podemos quedarnos con ello sin más, convendría profundizar en su conocimiento para poder disfrutar de ella cuando la volvamos a encontrar en nuestras salidas al campo.

Al final hemos robado el alma de las hadas y, además, les hemos puesto su nombre. Con el tiempo aprenderemos a leer el terreno donde crecen o la historia de siglos que tienen detrás, iremos profundizando en esta gratificante afición. Afición que engancha, ¡¡cuidado con ella!! Y por si fuera poco gracias a ella conoces a los que serán amigos, buena gente.

Fotos y texto: Manuel Bernal

Alguno de las diferentes clases de libros que me están ayudado para determinar especies de la Flora de Aragón.

Guías de campo o de iniciación.

BARBADILLO SALGADO, F.J. Flores del Pirineo. Editorial Pirineo. 1998

BENITO ALONSO, J.L. Flores de Montaña del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Organismo Autónomo Parques Nacionales. 2007

FERRÁNDEZ PALACIO, J.V. Cuadernos de la Flora Ribagorzana. L’aigüeta de la Ribagorza. 2009

GARCIA LÓPEZ, J.M. y ALLUÉ CAMACHO, C. Flora Ilustrada del Centro y Norte de la Península Ibérica. Exlibris Ediciones S.L. 2002

MAZA, M; CARTAGENA, F. Y NAVARRO L.M. Guía de Flores del Pirineo. Editorial Barrabés. 2005

Libros específicos de una familia, forma biológica o lugar.

CORONADO MARTINEZ, A. y SOTO PÉREZ, E. Guía de las Orquídeas de la Provincia de Cuenca. Diputación Provincial de Cuenca. 2004

DELFORGE, P. Guía de las Orquídeas de España y Europa, Norte de África y Próximo Oriente. Lynx Edicions. 2002

GARCIA ROLLÁN, M. Plantas Españolas a más de 3.000 metros. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. 2010

GRACIA AÍSA, C. La Flora de Zuera y sus pinares. Prames Ediciones. 2005

GRACIA, R; SANCHO, C. Y SERRANO, J. Humedales Salinos de Leciñeña (Los Monegros). Ayuntamiento de Leciñena. 2006

MARTÍNEZ RICA, J.P. y MARTÍNEZ PITARCH, I. Los Árboles de la Cuidad de Zaragoza. Consejo de Protección de la Naturaleza de Aragón. 2009

SERRANO BOLEA, J. Árboles y Arbustos de los Monegros. Prames Ediciones. 2003

VIDALLER TRICAS, R. Guía de árboles y Arbustos del Pirineo Aragonés. Barrabés Editorial. 2004

Libros técnicos.

AIZPURU, I…. [et al.] Claves Ilustradas de la Flora del País Vasco y Territorios Limítrofes. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. 1999

FERRÁNDEZ PALACIO, J.V. Catálogo Florístico de la Comarca del Cinca Medio. Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio. 2004

MARTIN BARRIOS, J.L. y GRACIA AÍSA, C. Herbario y Catálogo Florístico de Zuera, Consejo de Protección de la Naturaleza de Aragón. 2005

VILLAR, L; SESE, J.A. y FERRÁNDEZ J.V. Atlas de la flora del Pirineo Aragonés. Vol. I Consejo de la Protección de la Naturaleza e Instituto de Estudios Altoaragoneses. 1999

VILLAR, L; SESE, J.A. y FERRÁNDEZ J.V. Atlas de la flora del Pirineo Aragonés. Vol. II Consejo de la Protección de la Naturaleza e Instituto de Estudios Altoaragoneses. 2001

VV.AA. Coord. (Eduardo Viñuales, Eduardo Sánchez y Manuel Alcántara) Catálogo de especies amenazadas en Aragón. Flora. Gobierno de Aragón (Departamento de Medio Ambiente) 2007

VV.AA. Flora Ibérica. Plantas Vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. S. Castroviejo…. [et al.] Editores CSIC. Varios volúmenes 1986-2010

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